Para situar el evento en su contexto histórico, conviene recordar que el Papa León XIV se definió como discípulo de León XIII, autor de la encíclica Rerum Novarum donde abordó en profundidad los derechos de los trabajadores y las obligaciones del Estado, entre otras reflexiones clave. Nos situamos así con el nuevo Papa ante una figura que no se deja deslumbrar por los poderosos y afronta los problemas desde una perspectiva humanista en tiempos de cambio vertiginoso. León XIV llega a Madrid un par de semanas después de la publicación de su encíclica en la que aborda la inteligencia artificial y deja la impronta de su pensamiento. La Iglesia católica no es una institución dada a rupturas revolucionarias ni a aventuras, pero no conviene despreciar su influencia ni la capacidad de actuar sobre sus fieles. En Magnifica Humanitas León XIV recuerda que las máquinas carecen por completo de conciencia, alma y afectos reales, y critica la obsesión que nos corroe por convertir todas las experiencias en datos. Alerta sobre las “nuevas esclavitudes” digitales y la proliferación de la desinformación. Enfermedades muy comunes en estos tiempos. Pone el dedo en la llaga y nos invita a reflexionar sobre la IA, sus virtudes y sus defectos. Ya conocemos las enormes posibilidades que ofrece la inteligencia artificial y también los serios problemas que puede plantear al ser capaz de actuar en casi todos los ámbitos de la vida. En realidad, poco podemos hacer más allá de decidir cómo la usamos una vez que admitamos que ha venido para quedarse.
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