Rojo sobre blanco

Correcta gestión de un trámite

Fue un tostón el segundo acto, lo cual no es una mala noticia; ya le hubiese gustado al Granada firmar un tostón en este campo hace tres semanas

07.01.2022 | 00:32
Nico Serrano, que jugó todo el partido, intenta un pase

SIN historia y sin historias, así se desarrolló el debut del Athletic en Copa. Era lo que la ocasión reclamaba: alineación equilibrada, el punto de actitud indispensable y a esperar que la eliminatoria se decantase por pura inercia, como ocurrió gracias al instinto rematador de Nico Williams. Él se encargó de protagonizar la anécdota más reseñable de la fría noche jienense con un par de buenas acciones que suponen su estreno como goleador en el equipo. Hubo otros detalles menores, como la primera titularidad para Petxarroman y Serrano, o la reaparición de Vivian. La entidad del Atlético Mancha Real aportó el resto, que no podía ser gran cosa una vez comprobada la seriedad del plan de su ilustre adversario. Entusiasmo y reconocimiento expreso de inferioridad fue el bagaje del cuadro local, con diferencia el más flojo de los que el Athletic ha tenido delante en ediciones del torneo a estas alturas.

A partir del parco repertorio del rival, el Athletic solo precisó asumir el papel que el pronóstico le adjudicaba para que el trámite discurriese plácido. Más que eludir sobresaltos, jugando con fuste se garantizaba una resolución limpia de la ronda y a ello se puso desde el inicio. Concedió que el AMR tuviese un rato la pelota en su terreno y puso un blindaje en la línea divisoria. De ahí en adelante, ni media broma. Bueno, en un despiste colectivo hubo un chut lejano con bastante intención que salió un metro por encima del larguero. Lo único reseñable en el área de Agirrezabala, un espectador más en el abarrotado Polideportivo La Juventud, recinto ajeno al cumplimiento de las medidas preventivas recomendadas por las autoridades sanitarias.

Agotado el breve tiempo de tanteo, todo transcurrió en una única dirección. La frescura física de los andaluces no fue obstáculo para que el Athletic liquidase el asunto con la solvencia exigible. La estrategia no funcionó, una pena porque la superioridad era evidente. Los rojiblancos ganaban casi todos los envíos a balón parado, pero como fueron horrorosos no hubo manera de rentabilizar esta faceta. Lo compensó con creces Nico Williams con cuatro intervenciones brillantes: dos terminaron en la red, una tercera fue repelida por la madera y la que falta, no subió al marcador porque Raúl García dirigió mal el cabezazo sin oposición que le regaló el extremo.

La ventaja se dejó sentir en el ánimo de unos y otros a la vuelta del descanso. Detalles de un exquisito manejo a cargo de Serrano y dos ocasiones malgastadas por Berenguer y Sancet, que le pegó al larguero estando a metro y medio de la línea. Nada más. Currelo, orden, pasecitos y escaso interés en imprimir mayor intensidad a las evoluciones. Era lógico que el fútbol se resintiese: el AMR bastante tenía con soportar un ritmo al que no está acostumbrado y el Athletic también tenía bastante con lo realizado previamente.

Fue un tostón el segundo acto, lo cual en realidad no es una mala noticia. Ya le hubiese gustado al Granada firmar un tostón en este escenario hace tres semanas. En suma, que el Athletic se comportó como debe y hoy conocerá la identidad de su siguiente enemigo en la Copa. Marcelino le ahorró un desgaste superfluo a la mayoría de los integrantes del bloque que viene utilizando en liga y aprovechó para repartir minutos entre el resto. Apostó por Vivian de salida y tanto al central como a Nolaskoain les costó sentirse cómodos. La falta de competición se nota hasta en partidos tan asequibles. El caso de Petxarroman fue distinto, desenvuelto en sus posesiones también acusó la inactividad en el plano físico y tuvo que ser relevado. Vesga no acabó tocado, pero sí muy cansado al implicarse en múltiples disputas y recorrer muchos kilómetros. Mezclar a estos hombres con Iñigo, Lekue, Nico Williams, Raúl García, Berenguer y Serrano, que en el filial participa con asiduidad, fue clave para que el conjunto diese la talla y al cabo de los noventa minutos pudiese afirmarse que el encuentro no tuvo ni historia ni historias. ¿Qué son historias? Pues, sorpresas desagradables, apuros o el simple hecho de dar una imagen deficiente, impropia. Todo muy correcto y ahora, a centrarse en lo siguiente: el Alavés.

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