Los lunes de resaca

Abrir, en vez de entornar, las puertas

Está bien programar partidos del Athletic femenino en San Mamés, pero se hace como un hecho excepcional

Es el momento para que la ‘Catedral’ también sea de las jugadoras, y no como si el objetivo fuera el libro de los récords

08.02.2020 | 23:06
Las jugadoras del Athletic festejan el triunfo arropadas por la afición rojiblanca.

Es el momento para que la ‘Catedral’ también sea de las jugadoras, y no como si el objetivo fuera el libro de los récords

LA gerencia del Athletic volvió a entornar las puertas de San Mamés para dar pompa y abolengo al equipo femenino, y a fe que el personal acudió en masa: 25.000 almas ¡25.000! para un partido de fútbol femenino. ¿Existe algún otro acontecimiento social parangonable? El equipo masculino, naturalmente (añadamos el BBK Live, pero eso ocurre solo una vez al año). La experiencia anterior, el encuentro frente al Atlético de Madrid en la Copa, fue de récord, un impresionante torrente de 48.121 aficionados. Bueno, pues constatado el eco que provoca el equipo femenino, o incluso para saber si esta fórmula funciona como hecho cotidiano y no a modo de acontecimiento, sería justo y conveniente que el Athletic femenino también pueda tener la Catedral como su hogar, aunque solo fuera por pura coherencia. No hay que entornar las puertas. Se trata de abrirlas de par en par.

Muchos argumentan que cuando se vuelve a la rutina de Lezama también se regresa a la cruda realidad, es decir, una peña de fieles que apenas supera el medio millar. Pero tampoco es lo mismo tomar el metro o llegar dándose un paseo para jalear a las chicas en San Mamés que trasladarse hasta Lezama. Tampoco es lo mismo publicitar los encuentros que apenas contarlo. La oportunidad de atraer a un público quizá distinto, más juvenil, menos fanatizado; fomentar todavía más un deporte tan divertido como es el fútbol. Romper también aquí el techo de cristal.

Cuando el Athletic femenino ganó su último título liguero, hace tres años, Josu Urrutia no se atrevió a sacar la gabarra transmitiendo un mensaje: es que el título de Liga de las chicas no vale lo mismo. No da para sacar la gabarra, hay que joderse, herrumbrosa de tanto desuso y lo que te rondaré morena, porque de ser, salvo milagro, serán ellas quienes refloten la nave.

Aitor Elizegi ha entrado en Ibaigane con otro talante, más abierto, parece. Tomó la decisión de entornar las puertas de San Mamés al fútbol femenino y a la nueva feligresía que se arracima al reclamo de las muchachas. Pero no de abrirlas de par en par, al menos en lo que resta de temporada. Se queda a mitad de camino. La estupenda oportunidad de fomentar la igualdad sin ambages ni medias tintas, que ya va siendo hora. Habría que añadir que la recaudación, poca o mucha, va destinado a los clubes convenidos, y el Athletic, en cualquier caso, se lo puede permitir , entrando en una nueva dimensión, acorde además con su espíritu pionero en el desarrollo del fútbol femenino.

Las jugadoras de Joseba Agirre (¿el próximo entrenador será, por fin, una entrenadora?) vencieron al Levante, otro histórico, y serán los chicos quienes el próximo miércoles comparezcan en San Mamés para afrontar un encuentro clave.

A tres puntos de la zona europea, el Athletic ya ha interiorizado que tiene un objetivo concreto tras ganar el pasado viernes al Girona, y de nuevo con Iñaki Williams y Raúl García ejerciendo un papel fundamental. El Levante, sobre todo, nos ofrece una perspectiva muy significativa. Cuando se jugó el partido en el Ciutat de València, el equipo granota ocupaba la sexta posición cumplida la decimocuarta jornada, con diez puntos más que el Athletic. Ahora llega a la Catedral en la decimoquinta plaza y con ocho puntos menos que el conjunto bilbaino. Tiene el Levante a cuatro puntos la zona de descenso, proceloso mar en el que se hallaba inmerso el Athletic entonces y que ahora ha dejado a doce puntos de distancia.

Como saben, aquella inapelable derrota (3-0) terminó con la paciencia de Urrutia y con la carrera de Eduardo Berizzo en el club rojiblanco. Sirvió también para sacar de su zona de confort en el filial a Gaizka Garitano, capaz de devolver a los muchachos el rigor y la autoestima perdidos, dejando al margen consideraciones estilísticas.

Con un currículum estupendo y convertido en el entrenador de moda, el técnico vizcaino entra paradójicamente en una situación tramposa. Ahora, a falta de nueve jornadas para la conclusión del campeonato, no puede dejarnos con la miel en los labios. Es decir, el entrenador del éxito podría quedarse en tierra de nadie. Como un eficaz gestor de los días difíciles, pero inapropiado para invocar el triunfo. Se abre una intensa semana. El miércoles ante el Levante; el domingo, Getafe. Las puertas de Europa.