La otra mirada

Nuestra Gota Fría

09.02.2020 | 15:26
Columnista Nekane Lauzirika

entre nosotros los episodios septembrinos verano-otoñales (en abril también, pero menos intensos) de lluvia torrencial están instalados en la hablilla popular bajo el epígrafe de gota fría siguiendo la denominación de los meteorólogos de la escuela alemana; es lo que ahora los entendidos llaman DANA, Depresión Aislada en Niveles Altos. Pero que no nos confundan, es llamar bacón a la panceta, tiene la misma grasa y es la misma cosa.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, se asfixia y chamusca en el mismo incendio o se anega en idéntica inundación cíclica estacional. Quisiera pensar que las catástrofes naturales son totalmente impredecibles en su localización espacio-temporal y en la intensidad de su impacto; pero no parece ser el caso. San Francisco sigue superpoblada en el mismo lugar del sismo de 1906 a la espera del siguiente gran terremoto, de modo que sus más que probables consecuencias devastadoras dependerán de cuanto se lo crean los que organizan la ciudad y las precauciones que tomen.

En Galicia legislaron que no podía comercializarse ni pasta para papel ni madera de bosques quemados ni urbanizar esos terrenos incendiados para que la plaga divina de catástrofes naturales en forma de incendios intencionados redujera sus devastadoras consecuencias.

Las inundaciones de agosto-1983 en Bilbao y comarcas del Nervión-Ibaizabal fueron terribles y dramáticas sus consecuencias con 33 muertos y miles de millones de pérdidas. Las lluvias no pueden evitarse pero siempre me he preguntado porqué antes se habían dejado talar a matarasa las laderas del cauce alto, ocupar industrialmente zona inundable y no se mondaba el cauce ni se saneaba la vega o se dejaban tirar maderas, electrodomésticos, muebles u otros desperdicios al río cuando el caudal agostaba. La corriente arrastró todo lo acumulado hasta la confluencia de ambos ríos a la altura de Basauri y en el tapón que se formó con la gota fría se encontraron todos estos restos. La gota fría nos hubiera traído lluvia e inundaciones, pero de agua no de lodo ni esos restos inauditos en un río.

La DANA este año está dejando una secuela de muerte (seis muertos hasta el momento) y destrucción en todo el levante español. Al mismo tiempo, escucho más que sorprendida que los medios presentan esta gota fría como si en verdad nunca antes hubiera ocurrido algo parecido, cuando con mayor o menor intensidad sucede todos los años por estas fechas y en la historia ya se data este fenómeno en tiempos de Jaime I, ¡que ya ha llovido! Pero cuando viajo al litoral mediterráneo observo que como si no fuera con ellos/nosotros, se tala y construye en laderas de ríos, hay vegas de inundación de ríos, arenales, restingas, anteplayas y marismas ocupadas por chiringuitos; veo maleza que atora su cauce y hasta pabellones industriales y casas levantados en riberas inundables de un río que de vez en cuando reclama su dominio de manera dolorosamente destructiva, y cuando el río va seco hasta se dibujan parcelas de aparcamiento. Un conjunto de despropósitos que pagamos todos en vidas y bienes cuando la "imprevista" gota fría de cada año nos deja helados y muy mojados. Y el cambio climático lo podrá agravar, pero no es el culpable de la imprevisión y desidia.