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Eguneko autopsia

Las dos almas del PP se citan en Andalucía

La campaña electoral concluye mañana en Andalucía y el PP ha decidido que no compartan escenario Feijóo y Moreno, no sea que digan lo contrario a la vez

Las dos almas del PP se citan en AndalucíaEFE

Resulta que, además del hantavirus, seguían habiendo otros asuntos y otras actividades en la política y la economía de aquí y de los alrededores. En Andalucía, la campaña electoral acaba mañana y se nos ha pasado en un ¡zas! Era interesante atender al planteamiento de los de Núñez-Feijóo después de las experiencias de Extremadura, Aragón y Castilla y León y la imperiosa necesdidad del PP tragar sapos cocinados por Vox para formar gobierno.

Juanma Moreno ha construido en torno a sí una imagen de bajo ruido. Un candidato de apariencia blanca que roza la mayoría absoluta y al que solo falta caminar sobre las aguas porque ha logrado no salpicarse de la relación con los de Abascal ni en el lanzamiento de barro con el PSOE, a la vista de que su candidata ya llegaba con las alforjas llenas del acumulado en Madrid. El alma del centroderecha reformista que una vez esgrimió su partido hasta que la pusieron a arrastrar cadenas que lo han llevado a cojear del pie ultraderecho.

Así que, para no mentar a la bicha, Moreno y su relato de elecciones “solo de Andalucía” no coincidirá con Feijóo y el suyo de primera vuelta electoral contra Sánchez. Si hasta han mandado a Ayuso a México para evitarle tentaciones. El domingo, las urnas dirán si el ganador tiene que incluir ancas de sapo también en su menú.

La gota que colma

Starmer, no hay quinto malo

Presiones para que dimita. La crisis de liderazgo del primer ministro laborista británico, Keir Starmer, enfila camino de terminar como otras que han convertido en tradición el que su partido fuerce la dimisión de un jefe de gobierno. Mientras se dilucida el pulso, en el que Starmer trata de tapar las vías de agua con los dedos, es interesante recordar que, solo en lo que va de siglo, cuatro primeros ministros antes que él fueron despachados por la vía de la censura interna: un laborista (Tony Blair) y tres conservadores (Theresa May, Boris Johnson y Lizz Truss). Como dicen los taurinos, no hay quinto malo.

En Madrid, sin embargo, nada cambia. Los populares siguen tirando de su mayoría absoluta en el Senado para hacer la cámara inútil. Se solaza con la reprobación estéril de ministros del gabinete Sánchez. Ayer, le tocó el turno a Sara Aagesen por la gestión del apagón hace un año; ya van ocho ministros reprobados en esta legislatura con gran pompa y ningún efecto. En cambio, esa misma mayoría del PP ha promovido 36 proposiciones de ley y ha logrado que se le aprueben cero cuando llegan al Congreso. Las auténticas dos almas del PP van a acabar siendo la que goza con una mayoría absoluta y la que vegeta sin ella.