Barnealdea

Sector de automoción: gestión del talento

08.02.2020 | 21:31

conocimiento, innovación y planificación son los conceptos que se están imponiendo en el hiperglobalizado mundo económico del siglo XXI, sujeto, como está a múltiples factores y diversas contingencias que pueden hacer variar 180 grados las expectativas de negocio, tal y como estamos viendo en países y sectores hegemónicos por su localización geográfica que ahora viven la incertidumbre de unas malas previsiones.

Suena a paradójico, pero no lo es. Las noticias en torno al futuro del sector de automoción no están siendo muy halagüeñas, principalmente para las empresas europeas, después de que, según las primeras estimaciones, es muy probable que en 2018 se haya rozado la cifra de 100 millones de coches vendidos en el mundo, superando las ventas de 2017. Uno de los argumentos para este pesimismo, reside en el último informe de la consultora KPMG donde se señala que el porcentaje de vehículos fabricados en Europa Occidental (actualmente en el 16%) caiga por debajo del 5%, mientras que el mercado del coche eléctrico sigue mostrando la superioridad de China, que controla el 50% de los cerca de un millón de vehículos vendidos en todo el mundo el pasado ejercicio.

Lógicamente, la industria auxiliar también se verá afectada por estos cambios si se cumplen las previsiones, incidiendo con ello en el sector vasco de componentes de automoción agrupado en torno al cluster Acicae y compuesto por 300 compañías que dan empleo a 41.000 personas en las plantas sitas en el País Vasco, facturan unos 20.000 millones de euros al año y el 90% de sus ventas las realiza en el extranjero. Se trata de uno de los sectores más internacionalizados ya que cuenta con otras 284 plantas productivas en 29 países.

MEJORAR LA COMPETITIVIDAD Los datos son lo suficientemente relevantes como para entender que las decisiones que tomen los responsables son de gran importancia si se quiere mantener el liderazgo, cuya proyección internacional puede sorprender a muchos, pero no así a los expertos en el tema, como la publicación Engineer Live que destacaba una realidad (16-XII-2015): "Para la industria de componentes automotrices, por ejemplo, no busque más allá de Euskadi. Esta región del norte de España alberga alrededor de 300 empresas automotrices". Para, a continuación, señalar las claves del éxito: "Establecido con el apoyo del gobierno vasco en 1993, se piensa que Acicae es uno de los primeros grupos oficiales en Europa. Este grupo se enfoca en mejorar la competitividad de la industria automotriz".

Estamos, en efecto, en la sociedad del conocimiento y, como decía Peter Drucker, "los resultados se obtienen al explorar las oportunidades, no al resolver los problemas". Siguiendo esta línea, los responsables de Acicae han puesto los vértices de su estrategia a medio y largo plazo en tres conceptos: conocimiento personal, investigación tecnológica y desarrollo industrial, que se desarrollan en AIC (Automotive Intelligence Center), un centro de competencia mundial especializado que cuenta con cinco grandes líneas de trabajo: Inteligencia competitiva, Investigación, Desarrollo industrial, Nuevos negocios y Formación.

Semejante estrategia bien puede ser interpretada como un buen síntoma. Una garantía para el futuro de este sector. No se trata de reivindicar ayudas públicas o competir bajando los precios de los productos, sino poner en valor el conocimiento de las personas (Drucker los llamaba, muy acertadamente, trabajadores del conocimiento) para que sus productos sean los más atractivos tecnológicamente. En definitiva, se debe gestionar el talento en todos los niveles de la cadena productiva, tal y como parece que se hace en el sector vasco, ya que un 70% de las empresas cuentan con departamentos de I+D+i con una inversión del 5% de su facturación.

En resumen, frente a unas previsiones poco halagüeñas se debe mantener e, incluso, aumentar esa política mediante el conocimiento, la tecnología y el desarrollo industrial. Pueden venir tiempos malos, pero la gestión del talento consiste en encontrar nuevos o mejores usos a los recursos que ya disponemos.