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Compromiso con la humanidad

Hoy, 8 de mayo, celebramos el Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Es una fecha muy especial para quienes formamos parte de este movimiento, porque nos permite poner en valor el espíritu humanitario que nos define. En este día conmemoramos el nacimiento de Henry Dunant, fundador del Comité Internacional de la Cruz Roja. Como breve apunte histórico, para quienes no lo conozcan, nuestros orígenes se remontan a 1863, en Ginebra (Suiza), tras la batalla de Solferino. Allí, Dunant, profundamente impactado por la falta de atención médica a los soldados heridos, decidió junto a otras cuatro personas crear el llamado “Comité de los Cinco”, germen de lo que hoy es el Comité Internacional de la Cruz Roja, base de todo el movimiento, para prestar ayuda a quienes más lo necesitaban.

Mucho ha cambiado desde entonces. Nuestros principios siguen siendo los mismos –Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Voluntariado, Unidad y Universalidad–, inquebrantables y esencia de lo que somos, pero hemos evolucionado para responder a un mundo también cambiante. Somos una organización humanitaria de carácter voluntario, formada por personas que ayudan a personas, y nos hemos ido adaptando a las necesidades sociales, así como a los distintos contextos sociopolíticos y demográficos. Esos principios no solo nos guían, sino que marcan la forma en la que actuamos: poniendo siempre a las personas en el centro, sin distinción, con autonomía y con una vocación global que se construye desde lo local.

Seguimos siendo una organización clave en conflictos armados, amparados por el Derecho Internacional Humanitario, acompañando a quienes sufren sin importar su procedencia o situación. Pero, al mismo tiempo, estamos profundamente presentes en las emergencias del día a día, aquellas de carácter más social que muchas veces pasan desapercibidas.

Porque estamos en las grandes catástrofes, pero también en las pequeñas. En esas que no ocupan titulares pero que, para quien las vive, lo son todo. Ponemos el foco en los problemas más cercanos: la soledad no deseada, la salud mental, el acceso al empleo, la falta de recursos... En definitiva, en esas situaciones donde la vulnerabilidad aparece en lo cotidiano.

Nuestra forma de estar ahí se basa en algo que nos hace únicos: combinamos una capilaridad hiperlocal que nos permite llegar prácticamente a cualquier rincón, con una capacidad logística de nivel multinacional. Gracias a ello, podemos estar simultáneamente en un pequeño municipio de menos de 100 habitantes y responder, con la misma fortaleza operativa, a una gran emergencia internacional.

Nuestro mayor reto de futuro es seguir estando a la altura de lo que las personas necesitan en cada momento. Porque mientras haya una persona en situación de vulnerabilidad o exista una necesidad de auxilio, nuestra labor seguirá siendo imprescindible. Eso es, precisamente, lo que da sentido a lo que hacemos cada día.

Aspiramos a un mundo más justo, en paz, sostenible y equitativo. Y mientras ese horizonte no sea una realidad, vamos a seguir haciendo lo que mejor sabemos: estar cerca, acompañar y actuar allí donde más se nos necesita, cada día.

Presidenta de la Cruz Roja en Euskadi