Mientras intentamos decidir si, a juzgar por el sumario que instruye Santiago Pedraz, Leire Díez ha sido la mano izquierda de la mano derecha con la que Santos Cerdán, mecía la cuna del Gobierno de Sánchez en los últimos años o una megalómana de manual, los castellano-leoneses ya tienen el gobierno que han votado; o igual incluso el que querían.

Alfonso Fernández Mañueco ha disipado con su pacto de “prioridad nacional” con Vox cualquier duda de quien la tuviera sobre la viabilidad de la moción de censura del PP contra Pedro Sánchez: cero por ciento. Inasequible al desaliento y a la verdad, el secretario general del PP, Miguel Tellado, insistía ayer en que la pelota está en el tejado de Junts y PNV para una moción que no tiene tabiques y difícilmente podrá sostener ninguna techumbre que reúna al soberanismo vasco y catalán con los supremacistas de Abascal.

La gota que colma

Comer, beber y dormir, más caro

El tipo de IVA, a debate. La Comisión Europea no ve que ir de pintxos o de vacaciones sea una necesidad imperiosa o un derecho humano que merezca tipos reducidos de IVA. En sus recomendaciones económicas al Gobierno español, le sugiere que tire del 21% y no del 10%. Los tipos reducidos son una práctica habitual en el sustento del sector hostelero en Europa. Francia e Italia mantienen también el 10%; Grecia, el 13%; Portugal rebaja el de hoteles hasta el 6% y Alemania aplica el 7% a todo el sector. Cuando en Bruselas acaben de dictar el capítulo del ajuste fiscal, igual deberán releer el de la competitividad.

En estas, el presidente español aprovechó en Barcelona para ver cómo ponían la primera piedra de la nueva fábrica de Grifols y para anunciar que empieza a tramitar presupuestos para el año que viene, que es una forma sutil de admitir que este año ya no habrá. Sánchez acabará devorando su propia pata para salir del próximo cepo, pero mientras tanto sigue haciendo cabriolas. La de las cuentas va a ser otra bicicleta estática que hará girar en vacío otro semestre de legislatura comatosa.

Para satisfacción de EH Bildu, que en esto de las minorías y las investigaciones lleva rato silbando en otra dirección. El bloqueo legislativo le evita seguir extendiendo cheques en blanco al Ejecutivo español o escenificar acuerdos grandilocuentes que decaen por falta de mayoría. Su prioridad ya son las municipales del año que viene. El sábado, les da el banderazo con un acto de precampaña en Bilbao. Mientras, a flotar sin moverse mucho para no caer de la tabla en plena marejada de las izquierdas españolas. No fuera a empezar a mojarse precisamente ahora.