La tregua de dos semanas acordada entre Estados Unidos e Irán, condicionada a la reapertura del estrecho de Ormuz, no se ha traducido en una apertura de facto del estratégico paso. Un día después del anuncio, la situación sigue siendo de bloqueo, con el tráfico marítimo muy lejos de los niveles previos al conflicto y con una enorme incertidumbre que está haciendo mella tanto en los mercados como en la geopolítica energética global.
Los indiscriminados ataques de Israel sobre el Líbano han provocado que el régimen iraní reculara en su intención de reabrir Ormuz, una arteria por la que circulaba alrededor del 20% del comercio marítimo mundial. Antes del inicio del conflicto, por el enclave transitaban entre 120 y 140 buques diarios. El pasado miércoles, solo cinco fueron autorizados a cruzar, frente a los 11 del día anterior. El tráfico sigue condicionado por el miedo -la Guardia Revolucionaria alerta de la presencia de minas- y la falta de garantías.
El alto el fuego había sido interpretado por la comunidad internacional como el primer paso hacia la normalización. Los mercados reaccionaron al alza, anticipando el regreso de cientos de petroleros varados en el Golfo Pérsico. Sin embargo, la realidad ha sido otra. "Los datos preliminares del 9 de abril no muestran una recuperación significativa del tráfico", mientras que "muchos armadores y fletadores se mantienen a la expectativa", indica el analista Daejin Lee.
Emiratos Árabes Unidos ha sido especialmente contundente con el cierre del estrecho. Sultan al Jaber, ministro de Industria, criticó que el paso permanece "restringido, condicionado y controlado". Considera que Irán ha convertido un corredor internacional en un instrumento de presión: "Eso no es libertad de navegación. Eso es coerción".
Teherán busca imponer condiciones al tránsito por una vía que, según la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, debería garantizar el paso libre. "Ningún país tiene derecho legítimo a determinar quién puede pasar y bajo qué condiciones", subrayó Al Jaber, quien advierte de que restringir Ormuz socava "el principio de libertad de navegación que sustenta el comercio mundial".
La situación se complica aún más con la posible introducción de tasas a las navieras por parte de Irán. Según declaraciones del portavoz del sindicato de exportadores energéticos iraní, los buques podrían verse obligados a pagar peajes —incluso en criptomonedas— para atravesar el estrecho. "Los buques tendrán unos segundos para pagar en Bitcoin", aseguró.
De materializarse esta medida, supondría un cambio radical de modelo: Ormuz pasaría de ser un paso de libre circulación a estar sujeto a pagos, inspecciones y validaciones políticas. Se reforzaría además la percepción de que el estrecho sigue formalmente cerrado.
Impacto global
Ante este escenario ya se empiezan a temer problemas de suministro energético. La Unión Europea (UE), aunque descarta una escasez inmediata de gas, reconoce que las consecuencias pueden ser duraderas. "No se observan riesgos inmediatos para la seguridad del suministro. Se prevén consecuencias duraderas, por lo que es importante empezar a prepararse para el invierno", apuntó un alto funcionario bajo condición de anonimato. La UE obtiene del estrecho el 40% de sus importaciones de queroseno, además de parte de su petróleo y gas natural licuado.
Los niveles de almacenamiento de gas en Europa están actualmente en torno al 28%, por debajo de los últimos años, por ello es "fundamental comenzar a inyectar gas lo antes posible", declaró Piotr Kus, director general de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Gas (ENSTOG).
A corto plazo, todo apunta a que la reapertura plena del estrecho no será inmediata. Polymarket, el mercado de predicción más grande del mundo, estima un 25% de probabilidades de que que Ormuz esté completamente abierto a finales de abril. El propio Daejin Lee anticipa que "probablemente transcurrirán algunos días más antes de que se observe algún cambio tangible". Así que, de momento, seguirá operando en zona gris. Ni completamente cerrado ni realmente abierto.