España, pese a todo, es clara favorita
Además de apear a una Austria sin relieve, la cita debe servirle para ofrecer una versión fiable
Los dieciseisavos de final, la ronda extra que incluye el programa de este Mundial, han dejado claro desde bien pronto que en absoluto se trata de un trámite prescindible o intrascendente. Por ahora, nadie como Alemania podría dar fe de ello con mayor razón, pero ahí están además el resto de los marcadores ajustados o las tandas de penaltis para alimentar la convicción de que no existe margen para el relajo, el peso de la historia o la fidelidad al pronóstico. Ninguna de estas tentaciones se palpa en el entorno de España, menos todavía en el seno del combinado dirigido por Luis de la Fuente, cuyas previsiones se han revelado erróneas. Este jueves, dada la entidad del rival, se le presenta una gran oportunidad, no ya de continuar en el torneo, qué menos, sino de enderezar el rumbo en el sentido de recuperar una versión acorde al caché y, de paso, poder acallar a los disconformes y recelosos, que se han ido multiplicando día a día.
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El cruce con Austria debería servir para oxigenar un colectivo que ha sidoincapaz de exprimir las facilidades que le concedía la composición del grupo que le cayó en suerte para rodarse y coleccionar triunfos, goles y olés. Cabo Verde le bajó bruscamente de la nube, otra perita en dulce como Arabia Saudí ejerció de bálsamo y hasta Uruguay, en teoría el único obstáculo serio y en la práctica una ruina bajo la inimitable batuta de Bielsa, mereció mejor suerte que caer por culpa de un obsceno regalo de su portero. Total, que la pura inercia le otorgó el liderato, pero España no pudo disimular una ausencia de chispa en verdad llamativa.
Al técnico riojano se le ha descuadrado el plan de entrada y necesita con urgencia rescatar el crédito que le otorgaba una treintena de compromisos seguidos sin catar la derrota. Ocurre que varias de sus principales bazas actúan a ritmo de pretemporada, aunque su problema real sea de saturación tras una campaña interminable. A lo anterior, que atañe de lleno a Rodri y Pedri, faros del sistema de juego, se agregaría la deficiente condición física de teóricos titulares que llegaron a la concentración con un parte médico bajo el brazo: Lamine Yamal, Mikel Merino, Víctor Muñoz y, cómo no,Nico Williams, quien después de dos intentos baldíos para incorporarse a la dinámica de la competición tuvo el detalle de anticiparnos que llegaría “al 100%” para medirse a los charrúas. La enésima lesión muscular del rojiblanco le descarta para lo que resta de Mundial.
La cuestión central, más allá de casos particulares, radicaría en dónde colocar el límite de España, pues si este jueves diese buena cuenta de los centroeuropeos, en el siguiente escalón le aguardarán o Portugal o Croacia, nombradas en este orden en función de sus potenciales. Huelga apuntar que para entonces, que sería el próximo lunes, debería garantizarse un alza en el juego. Quizás el espectáculo frente a Austria no logre deleitar a sus seguidores, que mirarán con lupa cuanto suceda en Los Ángeles, pero siendo ya el cuarto partido hablamos de un plazo razonable para pulir errores y ser fiel al libreto interpretado estos años atrás.
Enfrente, el combinado de Ralf Rangnick reúne a un puñado de gente con recorrido en clubes de entidad, tipos disciplinados integrados en un esquema que rehúye el riesgo y lo fía todo a la constancia, el orden, la generosidad. Arriba dispone de gente de gran envergadura, carece de delanteros con desborde e ingenio. Austria se gana a pulso sus triunfos y precisamente por ello suele obligar a sus oponentes a dejarse la piel. En términos de velocidad, agilidad, en definitiva, calidad, se halla muy alejada de España. Konrad Laimer, modelo de polivalencia que milita en el Bayern Munich, asoma como su pieza más sobresaliente.
Se percibe expectación entre los enviados especiales y comentaristas de los medios españoles ante el once que escogerá De la Fuente. Lo normal en contextos donde la polémica se abre paso, aunque la mayoría coincida en ocho o nueve jugadores. Las mayores dudas se localizan en los costados, arriba y abajo; el portero, los centrales, el dúo de la sala de máquinas, el ariete y Yamal figuran en todas las quinielas. Desde luego, el nivel más reciente podría sugerir la conveniencia de meter cambios, pero con la confianza extraviada se suele apostar por lo más seguro.
