Para conocer cómo respira, cómo vive y cómo siente Portugalete hay que ir, al menos, una vez en la vida a la fiesta de la Virgen de La Guía. Hoy es 1 de julio, el día quizá más especial de todo el año para los jarrilleros y más de 30.000 personas están llenando hasta los topes el Casco Viejo portugalujo para vivir esta fiesta en la que se acaba de registrar el momento más icónico; La bajada de las 15.00 horas.
Desde las 14.00 horas la calle Coscojales ya estaba abarrotada y el aforo estaba completo para las 14.30 horas, cuando la Policía Local ha cerrado el acceso a la calle por cuestiones de seguridad. Esos 30 minutos han sido una divertida espera que ha concluido cuando la música de Los Barbis ha irrumpido en Coscojales y, acto seguido, se ha podido escuchar un estruendoso grito que ha supuesto el inicio de un ritual que marca cada año el día de la Virgen de La Guía y que se ha convertido en una seña de identidad de la noble villa jarrillera. Ha empezado a sonar eso de El otro día cuando llovía, le vi a mi novia la pantorrilla, y yo le dije, con gran salero: Tápate eso, tápate eso, que me mareo... Y las miles de personas congregadas en la calle Coscojales han empezado a saltar y bailar. La panorámica del Casco Viejo portugalujo dibujaba en ese momento una gran marea de camisetas blancas que tomaba todos los rincones del corazón de la fiesta. Tras más de media hora cantando y saltando, las cuadrillas portugalujas se dirigen ahora mismo a reponer fuerzas en las comidas especiales organizadas por esta fecha que, además, este año es festivo en Portugalete al caer San Roque en domingo.
Txupin y dominguines
Es muy necesario reponer fuerzas porque el ritmo de la matinal ha sido endiablado. Desde las 09.00 horas con el lanzamiento del txupin y el izado de los dominguines, la actividad en el Casco Viejo jarrillero ha sido incesante. A las 10.30 horas ha salido desde el convento Siervas de María la imagen de la Virgen de La Guía, una obra que, tras la restauración de la Diputación Foral de Bizkaia goza de aspecto renovado, el mismo que tenía allá por finales del siglo XVII cuando se creó. “Qué guapa la han dejado”, ha señalado una señora justo cuando la imagen abandonaba Siervas de María para tomar rumbo hacia la Basílica de Santa María. Allí, a las 11.00 horas ha dado comienzo la misa en honor a la virgen. Tras finalizar la homilía, ha comenzado la procesión de la imagen por las calles del Casco Viejo jarrillero hasta llegar al pantalán de La Canilla, punto en el que la imagen ha embarcado en la trainera del Club de Remo San Nikolas para iniciar la procesión marítima. Miles de personas esperaban en esta zona de la margen izquierda de El Abra para presenciar un momento muy esperado por aquellos portugalujos que son creyentes. Después de un largo paseo por la ría, la imagen ha vuelto a tierra y ha sido trasladada desde el pantalán hasta la calle Coscojales. Allí, junto a Merkatua, los y las dantzaris de Berriztasuna Taldea han hecho el baile de ofrenda a la Virgen de La Guía. Ese ha sido el último gran acto antes de la bajada.
Tras el momento clave de la bajada de las 15.00 horas, Portugalete sigue inmerso en una jornada de fiesta que se alargará hasta que el cuerpo aguante. Queda mucha juerga por delante y los jarrilleros saben disfrutar como pocos, así que, sorbito a sorbito, Portugalete gozará de su fiesta de Virgen de La Guía sin escatimar, como si fuera la última.