Adiós a la nostalgia por la combustión
Mercedes-Benz inclina la balanza en favor de la electricidad con el majestuoso y eficiente GLC 400 4Matic
El Mercedes-Benz GLC 400 4Matic termina con la obsesión por la autonomía que todavía frena el salto a la movilidad eléctrica de algunas personas. La interpretación a batería del SUV más vendido de la estrella llega al mercado reivindicando su condición premium y alardeando de sus cerca de 700 km de autonomía sin emisiones.
Las primeras unidades ya están en poder de los clientes más decididos, que han abonado por la sofisticada máquina al menos 77.125 €.
Mercedes-Benz puso a la venta en octubre esta creación eléctrica que no tiene demasiado en común con las variantes conocidas del GLC, animadas por soluciones de combustión electrificada. La actual declinación a pilas envuelve en el reconocible estilo contemporáneo de la estrella su corpulento pero esbelto envase de cinco puertas.
Mide 4,85 metros de largo, 1,91 de ancho y 1,64 de alto. Distancia sus ejes casi tres metros (2,97 exactamente), lo que permite mejorar la habitabilidad de las variantes térmicas del modelo y acomodar bien a cinco adultos; el portaequipaje, en cambio, se conforma con 570 litros, que es un volumen muy considerable.
La concepción y la ambientación interior son muy Mercedes. Evidencian un notable refinamiento pasado por el tamiz de la tecnología. Su máxima expresión se encuentra en el seamless MBUX Hyperscreen, un pantallón opcional de 39,1 pulgadas (prácticamente un metro de largo) que recorre el salpicadero de babor a estribor. En realidad lo conforma un trío de pantallas siamesas.
En principio, la de la izquierda (10,3 pulgadas) recoge la instrumentación propia del cuadro de mandos. La central (14 pulgadas) corresponde al equipo multimedia; el sistema operativo incorpora Inteligencia Artificial y un asistente virtual que responde a peticiones verbales.
La tercera pantalla (también de 14 pulgadas) se sitúa frente al asiento de copiloto; está pensada para que quien lo ocupa disfrute en marcha de contenidos audiovisuales o de información relativa al propio coche.
Las dotaciones tecnológicas no terminan ahí. El GLC 400 4Matic tiene todo lo que se espera de un coche de su entidad. Recibe una avalancha de recursos de seguridad y ayuda a la conducción. Se valen de un conjunto de diez cámaras, cinco radares y una veintena de sensores de ultrasonidos.
Mercedes-Benz distribuye el modelo en el mercado español con un acabado que mejora la definición inicial (Avantgarde) con un paquete (Advanced Plus) de lo que denomina extras digitales. Incluye el techo panorámico, parrilla y logo delanteros iluminados, tres años de conectividad, iluminación ambiental y de entrada, etc.
Caballos para galopar o llegar lejos
El GLC 400 4Matic coordina el esfuerzo de dos motores, uno por eje (el delantero se desconecta cuando no se requiere tanta potencia); su trabajo simultáneo depara tracción a las cuatro ruedas y un rendimiento de 489 CV.
Los alimenta una batería con una capacidad neta de 94 kWh. Gracias a ella puede recorrer 666 km seguidos, autonomía que la variante Long Range Edition extiende hasta 707 km en las condiciones apropiadas.
La abundante caballería posibilita que esta máquina de dos toneladas y media muestre reacciones fogosas. Progresa de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos y puede rodar a una velocidad máxima de 210 km/h.
La batería se abastece en fuentes de corriente alterna de 11 kW (22 kW en opción) y también admite corriente continua hasta 330 kW. Una de estas tomas rápidas permite pasar del 10% al 80% en 22 minutos; en 10 minutos suministra energía suficiente para cubrir 303 km.
Esta es la primera ejecución eléctrica del modelo. Más adelante, el GLC incorporará al catálogo nuevas derivadas con distinto rendimiento, entre ellas alguna con un único impulsor.