Las modas, dicen, vienen y van. Pero a veces duran una eternidad. Es lo que está sucediendo con la corriente de diseño SUV, que parecía efímera pero se ha convertido en hegemónica y eterna. Pocos formatos de automóvil escapan hoy a su poderoso influjo, que embelesa a la mayor parte del público. Entre las excepciones que se resisten a ese estilo imperante figuran algunos turismos compactos, cada vez menos, que siguen contando con el favor de una minoría de clientela reacia a los uniformes.

Uno de esos supervivientes es el 308. Peugeot continúa apostando firmemente por su modelo, como demuestra la reciente y ambiciosa puesta al día. La generación contemporánea, estrenada en 2021, coge nuevos aires premium tras adoptar un refinado porte, reordenar su gama motriz y enriquecer sus dotaciones.

El 308 revalida su condición de automóvil para todos los públicos.

La firma del león afina el rostro del modelo y amplía sus contenidos, aumento de calidad percibida que justifica bien el precio. De paso, la casa francesa reajusta el repertorio de motorizaciones del 308, que hace sitio a versiones electrificadas -híbrida (145 CV), híbrida enchufable (195 CV) y eléctrica (156 CV)-, pero no olvida el diésel (130 CV).

Más sofisticado que nunca, el 308 revalida su candidatura como eficiente y satisfactorio automóvil para casi todos los públicos y cometidos. La revisión de continente y contenido lo ha dejado como nuevo. Además, Peugeot lo promociona desde poco más de 25.000 euros, con 900 € de recargo si se opta por la carrocería familiar SW en vez de por la compacta de cinco puertas.

Técnica y estética cooperan para mejorar lo que parecía insuperable. Delatan la puesta al día de este clásico las evidentes modificaciones estéticas aplicadas a su envoltorio. Destacan por encima del resto las que afectan al frontal, sensiblemente distinto al mostrado hasta ahora.

La nueva entrega adquiere una dosis adicional de refinamiento gracias a una vistosa parrilla de líneas verticales, abiertas en forma de haz. Los segmentos de la cenefa superior de la misma se iluminan, al igual que el escudo con la efigie del león que preside el rostro, trazando un vínculo con los dos faros delanteros. Estos adoptan una firma lumínica diurna de tres líneas LED, que evocan zarpazos de león, e integran los indicadores de dirección; bajo ellos, empotradas en las tomas de aire, se ubican las luces de carretera.

El perfil del vehículo revela una cintura más pronunciada y ligeramente ascendente para generar sensación de esbeltez; va rematada en la zaga por un singular diseño de ópticas traseras salientes. Se puede decir que, en conjunto, el 308 gana empaque y sube de categoría. El público ha de dictaminar si el diseño propuesto es más o menos afortunado; lo que nadie discutirá es su coherencia con el nuevo estilo de la familia.

El interior presenta menos innovaciones. No es por falta de imaginación de los estilistas de la firma, sino debido a la buena aceptación que aún tiene el concepto de cabina con puesto de mandos i-Cockpit. Es una de las señas de identidad de los modelos Peugeot. Cautiva a unos y repele a otros, pero quien prueba la peculiar y cómoda configuración -pequeño volante achatado por debajo y pantallas digitales de 10 pulgadas para el cuadro de mandos y el sistema multimedia sobre la gran consola central- se engancha.

A falta de modificaciones estructurales en esta revisión, los dos envases del 308 respetan, milímetro arriba o abajo, las dimensiones conocidas. Por tanto, el formato corto de cinco puertas, con 4,36 metros de eslora, y el SW, que prolonga 28 cm más su zaga, pueden acomodar a bordo cuatro adultos y estibar cinco. La capacidad del portaequipaje varía mucho dependiendo del formato de carrocería y del tipo de motorización que se elijan; es menor en las versiones que han de hacer sitio a una batería. La silueta compacta ofrece entre 314 y 412 litros, volumen que en la familiar aumenta hasta una horquilla de 467 a 552 litros bajo la cortina.

Cualquiera de las dos declinaciones formales del 308 desempeña bien los cometidos habituales exigibles a un coche medio. La versión de cinco puertas es más ágil y manejable para un uso cotidiano con recorridos urbanos. A la hora de afrontar viajes o asumir misiones de transporte familiar, el SW impone la mayor capacidad y modularidad de su zaga.

Motores con tres grados de electrificación… y una oportunidad al gasóleo

Peugeot ha simplificado el repertorio motriz al servicio del modelo para facilitar la elección. Tiende claramente a la electrificación, que aplica en tres intensidades diferentes. Sin embargo, considera que la combustión aún tiene su público y mantiene en catálogo una opción de compra diésel.

El i-Cockpit sigue siendo un aliciente de los modelos Peugeot Cedida

En esa apuesta de su gama motriz por la nueva movilidad destaca una fórmula de electrificación suave, asequible y sin complicaciones, que es la asumida por la versión de acceso. La firma del león reduce el menú hasta dejarlo en cuatro propuestas: una puramente eléctrica, una híbrida enchufable, una híbrida ligera y una diésel.

La idoneidad de cada una de ellas varía en función de las circunstancias particulares de cada cliente. La versión a gasóleo parece una opción minoritaria, destinada a personas con ideas claras e inmunes a la corrección política imperante.

Las enchufables, bien híbrida o bien 100% eléctrica, solo son totalmente rentables si se dispone de libre acceso a un punto de recarga doméstica que permita beneficiarse de tarifas nocturnas bajas. Este descarte deja como opción sensata la variante Hybrid, parcialmente electrificada pero libre de cables y enchufes. Depara una interesante combinación de correctas prestaciones, razonable eficiencia y precio moderado.

La versión ‘mild hybrid’ (145 CV) destaca en el menú del 308, que conserva una opción BlueHDi (130 CV) junto a la eléctrica (156 CV) y la Plug-in Hybrid (195 CV)

El 308 Hybrid brinda la oportunidad de optar por una electrificación parcial sin complicaciones. Se maneja como un coche convencional. Emplea un sistema de impulsión mixta que consta de un propulsor de gasolina con 145 CV asociado a transmisión automática de doble embrague electrificada e-DCS6 de seis relaciones; incluye una pequeña batería que se recarga durante la conducción.

Esta tecnología procura un impulso adicional al bloque de combustión en momentos puntuales de alta demanda de potencia, manteniendo el consumo bajo control (4,8 a 5 litros de media homologados). En teoría, permite cubrir en modo eléctrico la mitad de los desplazamientos en tráfico urbano.

Sus credenciales prometen una notable soltura de movimientos: 210 km/h de velocidad punta y una capacidad para acelerar de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos. Merece el distintivo medioambiental ‘Eco’.

El denostado gasóleo es la otra posibilidad de compra para quien quiera evitar las dependencias de un cable. Peugeot plantea un 308 1.5 BlueHDi de 130 CV, con Start&Stop y caja automática EAT8. Alcanza 207 km/h, aunque se toma 10,6 segundos para llegar a 100 km/h. A cambio, gasta poco para llegar lejos.

Cuando se tiene asegurada la recarga, cobran verdadero interés las dos opciones enchufables del 308. La 100% eléctrica, con 115 kW equivalentes a 156 CV, instala ahora una batería de 58,3 kWh (55,4 útiles) que aumenta la autonomía hasta los 450 km (WLTP).

Alcanza 170 km/h y necesita 9,3 segundos para ponerse a 100 km/h. Un punto de suministro eléctrico rápido de CC a 100 kW reabastece la batería en 32 minutos. La misma operación en una toma de corriente alterna requiere una inmovilización de 3 horas y 35 minutos a 11 kW; si solamente se dispone de un enchufe doméstico de 2,3 kW, la espera es de casi 18 horas.

La otra opción cableada que completa la nómina del renovado 308 es la Plug-in Hybrid. Esta variante con sistema de impulsión mixta recargable en la red combina un bloque eléctrico de 92 kW o 125 CV con uno de gasolina -cuatro cilindros 1.6 turbo de 150 CV- para obtener una potencia conjunta de 195 CV.

Recurre a una batería con 17,2 kWh de capacidad bruta. Esta solución PHEV emplea transmisión automática de doble embrague e-DCS7. Acredita una autonomía eléctrica de 85 km, por lo que exhibe la misma etiqueta ‘0’ que la BEV.

Consigue una velocidad máxima de 225 km/h y progresa de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos. Se reabastece de serie a 3,7 kW, con opción de 7,4 kW; en función de la toma disponible, la operación hace esperar entre dos y siete horas y media.