El Compass ha estrenado una tercera generación que atrae por su agraciado diseño y persuade por su impresión de calidad y su comportamiento dinámico. Jeep lo ha convertido en un SUV propio de esta época, por lo que mira más al pavimento que al campo. Pero ya se sabe que “la cabra tira al monte”, y bajo ese elegante porte de ciudadano ejemplar del Compass resuenan los genes incitando a sobrepasar límites. Mejor esperar para ello a la poderosa versión 4x4, que será eléctrica y considerablemente más costosa. Entre tanto, el modelo se adapta perfectamente a usos familiares por medio de una gama integrada por una variante a batería (213 CV) y dos parcialmente electrificadas (145 y 225 CV). El Compass abre su tarifa oficial en 43.200 euros, sin contar descuentos promocionales (hasta 8.500 € este mes).

Diseño de la zaga, con un maletero de 550 litros.

Es posible que no exista otro coche que trepe pisando charcos con la mezcla de distinción y eficacia de un Jeep. Pero esa imagen pertenece al pasado. Los todoterrenos genuinos se han dulcificado y ceden el paso a propuestas SUV aptas para todos los públicos. Y a esa clientela ni se le pasa por la cabeza abandonar el asfalto. Por eso el nuevo Compass tiene todo el sentido del mundo.

La decisión de la marca de prescindir de la tracción 4x4, una de sus señas de identidad tradicionales, no es una renuncia reprochable sino una decisión pragmática y meditada. Se explica por el escaso número de clientes interesados en esta tecnología, sobre todo si hay que pagar por ella. Al menos no proliferan entre el gran público familiar al que el Compass se dirige.

Esa clientela puede sentirse atraída por la puesta en escena algo aventurera que lo distingue de los parientes de Citroën o Peugeot, pero nunca osará traspasar la frontera del arcén. Este Jeep no está concebido ni hecho para eso. Consiente, eso sí, incursiones ocasionales en el campo porque presenta ángulos de ataque y salida dignos de un todoterreno genuino, se distancia 20 cm del suelo y cuenta con un menú de modos de conducción (Select Terrain) que gestiona eficazmente la capacidad motriz de las ruedas delanteras a baja velocidad.

La tercera entrega progresa en todas las facetas, comenzando por el diseño y continuando con la seguridad, la eficiencia energética y el bienestar. La grata combinación de aplomo y confort de marcha es consecuencia de la nueva concepción de la suspensión. En consecuencia, el Compass se maneja casi con la misma facilidad de un turismo compacto una vez habituados a su considerable tamaño.

Ocupa 4,55 metros de longitud, 1,90 de anchura y 1,68 de altura. Es, por tanto, algo más largo (15 cm), ancho (9 cm), alto (4 cm) y espacioso que su predecesor. Las generosas dimensiones de la cabina permiten acomodar a cuatro adultos, cinco si van hombro con hombro. Pueden viajar acompañados de bastante equipaje, porque el Compass ofrece un cofre trasero de carga con 550 litros útiles, y alojar sus efectos personales en los diversos huecos repartidos por el interior del vehículo (suman 34 litros).

La generación contemporánea sube la nota en materia tecnológica. Presenta un puesto de mandos provisto de cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas, sobre el cual ofrece un sistema de proyección de informaciones Head-Up Display que evita apartar la vista de la carretera. Dispone además de una pantalla multimedia central de 16 pulgadas para gestionar funciones de conectividad, ayudas a la conducción y reglajes de confort. La ruleta del cambio de marchas automático y el selector de modos de conducción se ubican en la consola central.

La puesta en escena interior denota un notable esmero. Adopta materiales de calidad que brindan un tacto agradable y dan sensación de estar perfectamente ensamblados. Es lo que se espera de un modelo como el Compass, que pretende competir de tú a tú con los mejores SUV de su categoría.

Por eso Jeep lo pertrecha con creciente generosidad, aplicando dos niveles de acabado. La definición inicial Altitude contempla dotaciones bastante correctas: llantas de 19 pulgadas (18” en el e-Hybrid), faros LED, luces automáticas, control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril, acceso y arranque sin llave, sensores de aparcamiento delante y detrás, climatizador doble, apertura remota de maletero, Select Terrain, asistente de carril, gestión semiautónoma de dirección y velocidad, frenado de emergencia, etc.

El acabado superior Summit reclama 3.500 € adicionales, suplemento que se justifica con la inclusión de nuevos recursos: acceso y arranque sin llave, parabrisas calefactable, luz ambiental con varias opciones de color, parrilla frontal iluminada, faros Matrix LED, proyectores antiniebla LED y luces direccionales, luz de carretera adaptativa, cristales tintados, cámara de visión trasera, alarma, sistema de audio premium Focal, etc.

Electrificación a gusto del consumidor

El repertorio del Compass no contempla más opciones que la electrificación. La oferta en tres modalidades de intensidad progresiva. Comienza planteando dos variantes con electrificación parcial, ligera de 48 voltios en el caso de la e-Hybrid con 145 CV y enchufable de 225 CV en la Plug-in. Además enrola una alternativa 100% a batería con 213 CV. Todas tienen tracción delantera y transmisión automática.

Las tres que Jeep tiene ahora en cartera son bien conocidas por su aportación a otros modelos del grupo Stellantis, del que hoy forma parte la marca de origen norteamericano. La candidata más sencilla y asequible, por ello la más popular, es la e-Hybrid. Instala un motor de 1,2 litros tricilíndrico de gasolina (136 CV) asociado a otro eléctrico (28 CV); este interviene puntualmente en apoyo del primero a baja velocidad y recupera energía en la pequeña batería (0,89 kWh) que lo surte. La combinación obtiene una potencia conjunta de 145 CV, que confiere desenvoltura al modelo. Puede rodar a 188 km/h y acelerar hasta 100 km/h en 10,3 segundos. Reclama un promedio oficial de 5,7 litros cada 100 km, por lo que expele 129 g/km de dióxido de carbono. El fabricante afirma que esta versión con etiqueta ‘Eco’ depara una autonomía de 970 km.

La otra posibilidad parcialmente electrificada es la 1.6 e-Hybrid Plug-in. Esta versión coordina la labor de un motor de gasolina (150 CV) y de otro eléctrico (125 CV), este último servido por una batería de 17,9 kWh recargable en un enchufe. La fórmula suministra 225 CV y permite acreditar una autonomía total de 983 km; 92 de ellos pueden ser en modo exclusivamente eléctrico, por lo que merece etiqueta ‘0’. El Compass híbrido enchufable homologa una velocidad máxima de 216 km/h y una aceleración de 0 a 100 en 8 segundos. Recarga su batería a 7,4 kW en tomas de corriente alterna; la operación precisa menos de tres horas de conexión.

La gama arranca con una versión e-Hybrid de 145 CV Cedida

El repertorio se completa, por ahora, con la motorización Full Electric FWD. Monta un bloque impulsor de 213 CV surtido por una batería a la que Jeep adjudica ahora 96 kWh, para deparar “hasta 650 km de autonomía combinada en ciclo WLTP”. El Compass eléctrico se reabastece en tomas de corriente alterna de 11 y 22 kW (tarda 8 horas en una y 4 en la otra) y en puntos de continua hasta 160 kW (pasa en media hora del 10 al 80%). Sus prestaciones, 180 km/h de punta y 8,5 segundos hasta 100 km/h, son inferiores a las de la variante Plug-in Hybrid.

Para más adelante Jeep pro grama incorporar al menos una segunda posibilidad electrifica da. Disfrutará de los 375 CV suministrados por sus dos moto res, uno por cada eje, sistema que procura tracción total