La 'capital del románico' en Navarra

Estella-Lizarra, la localidad natal de Cristina Salsamendi y Josetxo Arbeloa, es un bello pueblo situado en el suroeste de Navarra. Se fundó en 1090 y en julio celebra unas de las fiestas medievales más importantes de la zona y cuenta con multitud de leyendas

24.10.2021 | 13:28
Palacio de los reyes de Navarra

Estamos en Navarra, concretamente en Estella-Lizarra, a la que se la conoce como el escondido y bello pueblo medieval situado al suroeste de la Comunidad Foral. Estella se encuentra asentada en el meandro del río Ega y a las faldas del Montejurra se abre paso a su vez por las montañas que rodean toda esta zona que también se conoce como 'la ciudad del Ega'. Además, este pueblo es un paso obligado del Camino de Santiago, por lo que es muy habitual ver a diferentes peregrinos provenientes de todo el mundo. Estella-Lizarra, concretamente, pertenece al tramo de 44 kilómetros que hay entre Pamplona y Logroño.

La ciudad tiene a día de hoy ese toque medieval que la hace tan especial y en cuanto a su origen data de 1090, después de que el monarca de Pamplona y Aragón, Sancho Ramírez, decidiera fundarlo. La decisión de crearlo en ese lugar, según cuentan los historiadores, fue tomada después de que en el año 914 Sancho Garcés I reconquistara la zona. Además de esto, cuenta con un gran patrimonio monumental y muchos la comparan con Toledo, situada cerca de Madrid, por lo que Estella también es llamada la 'Toledo del Norte'. Además, a Estella-Lizarra también se la conoce como 'Estella La Bella' o la 'capital del románico en Navarra'.

la gran fiesta medieval de julio


Dado el alto contenido patrimonial, así como su actual aspecto medieval no sería extraño pensar que en un ciudad como Estella-Lizarra podría celebrarse alguna festividad de carácter medieval, algo que se hace desde mediados del siglo XX. Esta celebración, conocida como 'La Semana Medieval', coincide con la 'Semana Internacional de Estudios Medievales' que también se realiza en esta localidad de Navarra y se celebra en el mes de julio.

Es muy habitual que Estella-Lizarra se llene de visitantes atraídos por esta festividad medieval. La ciudad entera se trasforma, ya que todos los que participan en ella se ponen atuendos propios de la época. Además, como curiosidad en los mesones se sirven menús típicos medievales y en la calle se recrean hechos históricos, se hacen pasacalles, música en directo, teatro callejero y un mercado donde los artesanos venden sus productos.

En este sentido, los más golosos no podrán irse de Estella-Lizarra sin probar las alpargatas y las rocas del Puy. El primero es un dulce de hojaldre relleno de pasta de almendra y que tiene su origen en la pastelería 'La Ángela'. Y el segundo son unos bombones de avellana tostada recubiertas de chocolate negro, con leche o blanco y que se creó en honor a la patrona de la localidad.

leyenda de los pastores

A continuación, hablaremos de una de las leyendas que han pasado de generación en generación en este pueblo de Navarra y que tiene el nombre de 'La leyenda de los pastores de Estella'. Tal y como cuenta la historia del Camino de Santiago, en el monte Puy solían reunirse los pastores con las ovejas. Este hecho se repitió hasta que un día sobre la cima vieron cómo caían muchas estrellas. Ante este hecho insólito. los pastores fueron a ver qué sucedía y para sorpresa de todos se encontraron con una cueva que en su interior tenía la imagen de la Virgen. Intentaron cogerla, pero comprobaron que no podían moverla ni un centímetro. Lo intentaron varias veces sin éxito y por ello decidieron levantar un santuario en ese mismo lugar a modo de recuerdo.

modificación de las fiestas

Como dato curioso, este acontecimiento sucedió en el año 1085, cinco años antes de que Sancho Ramírez fundase Estella-Lizarra. Desde entonces, poco a poco la devoción por honrar a la Virgen aumentó y la fiesta que se celebraba el 8 de septiembre se pasó al primer sábado de agosto. Esto sucedió en 1655 y así, se hizo coincidir con las fiestas de la ciudad, y desde 1856, esta fiesta se celebra con mucho respeto el 25 de mayo de cada año, el mismo día que se tomó Toledo.

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