Hay viviendas pequeñas en las que zonas como la cocina apenas tienen con espacio. En estos lugares, en los que cada centímetro cuenta, es cuando, a la hora de fregar, resulta una tarea más tediosa de lo que es. Y es ahí donde Lidl entra en acción, gracias a un producto que promete facilitarla.
Es una alfombrilla escurreplatos, preparada para encajar en partes muy reducidas y que permite solucionar por fin a un problema de secado muy común, sustituyendo al clásico escurreplatos.
Una solución compacta y versátil
Este producto de Lidl, fabricado con poliéster reciclado, es muy útil para absorber la humedad gracias a una inserción de espuma que permite secar la vajilla sin que el agua se quede en la encimera, actuando como barrera protectora contra las manchas o golpes.
También es una alternativa muy práctica, porque se puede usar por ambos lados. Con esta doble superficie, se puede adaptar su uso a diferentes tipos de piezas, desde las más delicadas hasta utensilios de mayor peso.
Diseño pensado para el día a día
Este invento de Lidl tiene unas medidas de 44 x 36 cm, pudiendo colocar en ella varios elementos sin tener que ocupar mucho espacio. Es más, se puede doblar con facilidad, reduciendo su volumen para guardarse en un cajón o armario.
Junto a ello, tenemos una lengüeta incorporada que permite colgarla después de utilizarla, secándose rápidamente y manteniéndola accesible. Este detalle sencillo da mucha comodidad en la rutina del día a día y ayuda a tener ordenada la cocina.
Precio asequible y utilidad
Dejando a un lado sus características, hay un aspecto que llama mucho la atención: su precio accesible. Dado que cuesta tan solo 1,79 euros, es un artículo disponible para todo tipo de bolsillos y sin tener que gastar de más.
Con esta idea, atrás quedan los clásicos escurreplatos y rejillas en las que los cubiertos, vasos, platos y otros objetos similares se solían colocar para que se secaran. De este modo, se aprovecha al máximo la cocina sin sacrificar muebles ni otros elementos.
Una marca fiable para el hogar
Lidl nace en Alemania en la década de 1930 , cuando la familia Schwarz funda la empresa Schwarz & Lidl, dedicada la distribución mayorista de alimentos. Sin embargo, no fue hasta 1973 cuando abrió la primera tienda Lidl tal y como la conocemos a día de hoy: un supermercado de descuento que ofrece productos básicos de calidad a precios reducidos.
Su modelo de negocio se centra en tres pilares que siguen definiendo a la marca: eficiencia, sencillez y ahorro. Durante los ochenta y noventa, Lidl se expandió por toda Europa, y en poco tiempo, ha pasado de ser una cadena regional alemana a una de las mayores empresas de distribución de todo el mundo, con más de 12.000 establecimientos en más de 30 países.
Por si fuera poco, y en los últimos años, Lidl ha avanzado hacia un modelo más sostenible, añadiendo productos ecológicos, energías renovables en sus tiendas y con menos uso de plásticos.