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Santurtzi una historia de más de 950 años

La iglesia de Santurtzi podría ser de las primeras dedicadas a San Jorge en Europa occidental. En aquellos siglos, Santurtzi fue capital eclesiástica del antiguo Valle de Somorrostro, que abarcaba la actual Ezkerraldea y Meatzaldea

En imágenes: Santurtzi, una historia de más de 950 años

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Cuando era niño, mi aita y mi ama trabajaban en el asador del Parque de Atracciones de Artxanda. Al regresar a casa, desde la parte trasera del coche, recuerdo mirar por la ventanilla y leer el cartel que nos daba la bienvenida al volver a Santurtzi. Decía, sencillamente: Santurce Antiguo. ¿Cómo de antiguo debía ser un lugar para que apareciera junto a su propio nombre? Aquella pregunta revoloteó durante años en mi cabeza y despertó en mí una curiosidad que, con el tiempo, se transformó en respeto y admiración por nuestra historia. El pasado año, al conmemorar el 950º aniversario de la primera mención escrita de Santurtzi, hemos confirmado que aquel letrero no era una exageración, sino una verdad conservada en nuestra memoria colectiva.

La primera referencia documental de Santurtzi aparece en un cartulario redactado en latín, fechado el 6 de enero de 1075. En él se recoge una permuta entre el obispo de Valpuesta, Munio, y el abad del monasterio de San Salvador de Oña, Ovidio: Munio entrega al abad el monasterio de San Jorge, situado en una isla de Somorrostro, con sus decanías, parroquias y pertenencias, a cambio del monasterio de San Torcuato y sus bienes. Ese texto, nuestra primera mención escrita, marca la entrada de Santurtzi en la historia. El topónimo procede de Sancti Georgii –San Jorge–, una advocación singular y única en Bizkaia. De hecho, la iglesia de Santurtzi podría encontrarse entre las primeras dedicadas a San Jorge en Europa occidental. En aquellos siglos, Santurtzi actuó como capital eclesiástica del antiguo Valle de Somorrostro, un territorio amplio que abarcaba la actual Ezkerraldea y Meatzaldea.

Detalle del tímpano románico del antiguo templo de San Jorge, datado en el siglo XII.

Cuesta imaginar aquel Santurtzi, mucho más extenso que el actual, con su monasterio de San Jorge levantado en un paraje inhóspito, a orillas del mar, junto al Pedregal, con las olas rompiendo contra sus muros. Hoy aún conservamos un testimonio material de aquel pasado remoto: un tímpano románico del antiguo templo del siglo XII, que se conserva en el Museo Diocesano de Arte Sacro de Bilbao y del que existe una réplica en el Parque Central de Santurtzi.

En 1322 María Díaz de Haro fundó Portugalete y procedió a desviar parte de las rentas que hasta entonces percibía Santurtzi

En 1249, don Diego López de Haro III adquirió el monasterio –documentado como San Yurdie– al abad de Oña, y desde entonces pasó a formar parte del patrimonio personal de los señores de Bizkaia. Esa impronta quedó reflejada en nuestra heráldica, ya que el escudo de Santurtzi conserva todavía los lobos con los corderos en la boca, símbolo de la casa de Haro. Durante siglos, las iglesias del valle continuaron tributando a su matriz, San Jorge, hasta que en 1322 María Díaz de Haro segregó parte del territorio para fundar la villa de Portugalete y desviar una parte de las rentas que hasta entonces percibía Santurtzi. Con su creación, Santurtzi perdió preponderancia en la comarca, pero no toda su importancia ni, mucho menos, su identidad.

Poco después, en 1376, Barakaldo se integraría en la Merindad de Uribe y el antiguo Valle de Somorrostro terminaría estructurándose en dos entidades: los Cuatro Concejos –Muskiz, San Pedro de Abanto, Santa Juliana de Abanto y Zierbena– y los Tres Concejos, formados por Santurtzi, Sestao y Trapagaran. Desde entonces, y hasta mediados del siglo XIX, caminamos juntos con estos dos conocidos pueblos. Más tarde, en 1901, llegaría la separación de Ortuella y el nacimiento del Santurtzi actual bajo la denominación Santurce Antiguo.

Mar, mujeres y lemanes

Lejos de la imagen idealizada de una pequeña aldea pesquera, la historia de Santurtzi está llena de grandes navegantes y capitanes que surcaron los mares hasta Londres, Ámsterdam o la mismísima América. También de mujeres emprendedoras que cubrieron de viñas las laderas que caían al mar para producir txakoli, una tradición que aún hoy pervive en el nombre de uno de nuestros barrios más queridos: Las Viñas. Y no menos importante, muchos santurtziarras fueron lemanes, expertos marineros encargados de guiar a los buques por la peligrosa barra de arena de la ría, abriendo paso al comercio y a la prosperidad de toda Bizkaia.

“Entrada a Santurce”, fotografía del estudio Hauser y Menet, datada en 1891. La imagen muestra la actual Avenida Murrieta, con el ya desaparecido chalet de Sanginés al fondo y el paisaje costero de Santurtzi a finales del siglo XIX.

Gracias a la celebración del 950º aniversario hemos podido acercar la historia de Santurtzi a la ciudadanía de formas completamente nuevas. Un videomapping espectacular sobre la fachada de la Casa Torre ha servido como telón de fondo para narrar el origen documental del pueblo y su papel como capital del Valle de Somorrostro. Hemos asistido in situ a la recreación de un concejo abierto en la peatonal del parque, comprobando con nuestros propios ojos cómo se celebraban aquellas asambleas. Se ha llevado a cabo una excavación arqueológica en San Jorge que nos ayudará a comprender mejor nuestros orígenes; y un congreso histórico ha permitido que especialistas nos guiaran por un Santurtzi que, durante décadas, permaneció prácticamente olvidado.

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Porque Santurtzi ha sido –y sigue siendo– una tierra dinámica, capaz y abierta al mundo. Porque conocer de dónde venimos nos ayuda a comprender quiénes somos… y hacia dónde queremos ir. 950 años después, seguimos escribiendo una historia que merece ser contada.

El autor: Gorka Bóveda. Es presidente de la Asociación Sociocultural Hasten, entidad santur-tziarra dedicada a la preservación y difusión de la historia, la cultura y la identidad de Bizkaia.