En la víspera de Reyes Magos, casi a la hora mágica de la cabalgata, Javi Martínez habla de Ólvega. No será la primera vez que, durante la charla, vuelva a la pequeña localidad soriana de su infancia donde ha pasado las navidades arropado por su familia. No suele fallar en sus visitas al pueblo. “Salvo contadas veces, voy siempre que puedo”, afirma el centrocampista de Osasuna cedido en verano a la Sociedad Deportiva Huesca, equipo de LaLiga Hypermotion (Segunda División) donde ya disputó doce encuentros la pasada temporada. Martínez, de 24 años, es uno de los pilares fundamentales del club.

Llegó en busca de minutos al equipo altoaragonés y está demostrando su calidad y polivalencia, jugando casi siempre como titular en todas las demarcaciones del medio del campo. “Es precisamente lo que andaba buscando. Quería sentirme un jugador importante y casi imprescindible”, indica. La clave de su buen rendimiento es que ahora se divierte sobre el césped, donde disfruta como un niño. Queda atrás el pequeño calvario que pasó en Albacete en la temporada 2022/23, donde el canterano rojillo también estuvo cedido y no entró en los planes del entrenador Rubén Albes. La aventura manchega apenas duró tres meses.

Javi Martínez ha renunciado a los lujos de la Primera División para tomar por asalto al Huesca. El equipo azulgrana ha mejorado, pero no termina de carburar del todo y continúa instalado en la zona baja de la clasificación. ¿Qué le está faltando? “Es sencillo de analizar: somos los que menos goles metemos de la categoría. Hemos mejorado en la creación de oportunidades, pero quizá el deber que tenemos todos es marcar más goles”, afirma. En 19 encuentros, él ha perforado la portería en dos ocasiones y ha dado una asistencia.

Vida tranquila

Al margen del fútbol, Martínez describe un “día a día muy tranquilo” en la ciudad oscense. Es un deportista de costumbres fijas. La provincia es perfecta para hacer senderismo y escaparse a la montaña, una de sus grandes aficiones. Zaragoza queda cerca, a menos de una hora en coche, donde vive su hermano y con quien de pequeño jugaba al fútbol en las calles de Ólvega. El futbolista tiene la cabeza bien amueblada. Terminó de estudiar Derecho y en los próximos meses espera aprobar el examen de acceso a la abogacía y decir, en voz alta, que ya es abogado. Coincide que su madre también es letrada. Al actual centrocampista del Huesca le gustaría especializarse en derecho laboral y continuar, de alguna manera, vinculado al mundo del deporte. El tiempo pasa rápido y la carrera del futbolista no es eterna. “El fútbol es una manera de ganarme la vida, nunca lo he visto como todo o nada”, afirma. De ahí que Martínez quiera encaminarse también al mundo del Derecho.

Javi Martínez en traje Cedida

Con 13 años recaló en el Club Atlético Osasuna, procedente del Tudelano. Adora su pueblo. En los últimos años, cuenta, ha crecido de la mano del veterano empresario Emiliano Revilla, también de Ólvega. Durante la adolescencia, Martínez halló en Pamplona una especie de refugio; una ciudad recogida, amable y cercana que encajaba como un guante con su carácter sencillo. No se atreve a decir que sea pamplonés de adopción. Pero casi. Su conexión con la capital navarra es palpable desde el otro lado del teléfono. “He hecho una vida allí, tengo una casa y también están mis amigos. Es una ciudad que se amolda muy bien a lo que yo quiero en mi vida”, explica. En Pamplona “todo el mundo” le paraba por la calle y le preguntaba por la marcha del equipo; en Huesca no, el fútbol se vive con menor intensidad.

Rojillo de Soria


Referentes

De pequeño se fijaba en su hermano y después, ya en las filas de Osasuna, en Mikel Merino, Íñigo Pérez, Antonio Otegui… Se identifica con la personalidad de jugadores humildes como Andrés Iniesta y David Silva.


¡Aúpa, Osasuna!

Martínez lo tiene claro: “Huesca siempre será un sitio al que le deba mucho y eso es algo que no se puede olvidar, pero soy ambicioso y a todas luces me gustaría jugar en Osasuna en Primera División”.