La selección francesa de fútbol se ha hecho dueño y señor de su grupo del Mundial tras una apabullante victoria por 1-4 frente a Noruega, que finaliza la fase de grupos en segunda posición y jugará contra Costa de Marfil en dieciseisavos. Senegal por su parte, consiguió un milagroso 5-0 que le permite soñar con pasar a la siguiente ronda como una de las mejores terceras.
Noruega salió con suplentes
Decepcionó un poco de salida Stale Solbakken. El técnico noruego decidió hacer rotaciones masivas, dejando en el once únicamente a Aursnes respecto al partido anterior. Adiós al morbo del cara a cara entre Mbappé y Haaland. Dio la sensación de que el banquillo escandinavo se conformaba con ser segundos, pensando quizá en un hipotético cruce con Brasil en octavos.
Francia, en cambio, no especuló. Salió con el cuchillo entre los dientes y su flamante 'Big Four' en ataque. A los 20 segundos, Kylian Mbappé ya había reventado el larguero. Siete minutos le bastaron a Ousmane Dembélé para abrir la lata con un derechazo cruzado a pase del propio Kylian. El lateral zurdo noruego, Bjorkan, vivió un auténtico calvario por su banda.
Hubo un momento de duda gala cuando Upamecano, en uno de esos despistes que le dan a veces, regaló el empate a Aasgaard tras perder la marca. Pero fue un espejismo. Nada más sacar de centro, el 'Mosquito' volvió a vacunar, esta vez con la zurda y calcando la jugada anterior. Antes del descanso, Ousmane firmó su 'hat-trick' personal para cerrar una primera parte donde Koné brilló en el doble pivote.
La segunda mitad fue de puro trámite. Maignan se lució parando un penalti a Strand Larsen tras una falta absurda de Theo Hernández sobre Bobb. Konaté tuvo sus primeros minutos en el torneo, Mbappé buscó su gol sin suerte y Doué puso la guinda en los minutos finales.
Senegal golea a Irak
En el otro partido, Senegal tenía una misión clara: necesitaba ganar y golear para arreglar su diferencia de goles y meterse en dieciseisavos como uno de los mejores terceros. Y vaya si lo hizo. Aplastó a Irak y se convirtió en la primera selección africana en marcar cinco goles en un partido de un Mundial.
Pape Thiaw tiró de valentía ante una situación límite. Dejó en el banquillo a vacas sagradas como Koulibaly, Pape Gueye o Nico Jackson e introdujo cinco cambios en el once. La apuesta le salió redonda de inmediato. Antes del minuto cinco, a la salida de un córner botado por Lamine Camara, Seck remató en el corazón del área y Habib Diarra tocó lo justo para desviar el balón a la red.
Las cosas se le pusieron aún más de cara a los africanos en el minuto 13, cuando el central iraquí Sulaka vio la roja directa tras la intervención del VAR por agarrar a Mané siendo el último hombre. Pese a la evidente superioridad numérica y a que Irak tuvo que cambiar a su portero Basil por lesión, Senegal se atascó incomprensiblemente hasta el paso por vestuarios.
Fue en la reanudación cuando la apisonadora se puso en marcha de verdad. Ismaïla Sarr hizo el segundo en el 55 empujando un robo de balón en la frontal. El momento clave llegó con un cuádruple cambio de Thiaw, dando entrada a un Pape Gueye espectacular. El centrocampista entró enchufadísimo, y en el primer balón que tocó se sacó un zapatazo lejano a la red. Poco después, repetiría el mismo golazo para firmar su doblete particular.
Mané perdonó el suyo topándose con el palo, pero Iliman Ndiaye se encargó de cerrar la goleada en el 82 con otro tremendo disparo desde fuera del área. Senegal cumplió, y tendrá que esperar resultados con +2 de golaberage general.