Duelo de altura esta noche en el último partido del Grupo I del Mundial 2026. Francia y Noruega, ambos con seis puntos en la tabla, pelearán por el primer puesto con el ansiado cara a cara entre Mbappé y Haaland como uno de sus mayores alicientes.
La tensión no reside en una urgencia matemática de la clasificación, puesto que ambas selecciones ya han sellado de forma impecable su pase a los dieciseisavos de final tras sus respectivas victorias en las dos primeras jornadas, sino por el prestigio de ser uno de los mejores partidos de la fase de grupos y, sobre todo, por la estrategia vital de cara a los inminentes cruces.
Los números dictan que a la selección francesa le basta con firmar un empate para asegurarse la cima del grupo gracias a su arrolladora diferencia de goles, fraguada en gran medida tras su contundente victoria ante Irak.
Pero si alguien pensaba que Noruega saldría con la presión de querer ganar cueste lo que cueste, que se vaya olvidando. Erling Haaland, máxima estrella de los nórdicos, comentó lo siguiente después del segundo partido de grupos: "Estamos dentro, hemos conseguido pasar, lo cual es increíble. Así que no me preocupa demasiado ese partido. Francia probablemente ganará el partido y el Mundial". Una declaración que dejó en shock a la periodista que le hacía la entrevista, y que pone de manifiesto que la sensación en Noruega es la de haber cumplido el expediente ya.
Mbappé-Haaland
Más allá de las pizarras y las clasificaciones, el planeta fútbol quiere presenciar el cara a cara entre los dos mayores goleadores de su generación. Kylian Mbappé y Erling Haaland llegan a la cita desatados, habiendo firmado dos sendos dobletes en sus primeros encuentros, lo que les sitúa en lo más alto de la tabla de artilleros con cuatro dianas cada uno.
Los números que respaldan a ambas estrellas son de otra galaxia y los consolidan como los máximos goleadores históricos de sus respectivas naciones. El delantero del Manchester City, en su primera experiencia mundialista tras devolver a Noruega a una fase final después de 28 años de ausencia, suma la barbaridad de 59 goles en apenas 52 apariciones como internacional.
Por si fuera poco, llega en racha, habiendo anotado 24 tantos en sus últimos 12 encuentros internacionales y marcando en todos y cada uno de ellos. Sus propios compañeros alucinan con su rendimiento; el centrocampista Sander Berge llegó a declarar recientemente que Haaland "es un animal" y que siempre aparece cuando hay algo importante en juego.
Por otra parte, el '10' del Real Madrid y campeón del mundo en 2018 ha visto puerta en 60 ocasiones a lo largo de sus 100 encuentros vistiendo la elástica del gallo.
Para Mbappé, este Mundial es mucho más que intentar ganar su segunda estrella. Su irrupción en Rusia 2018, cuando todavía no había cumplido los 20 años, dejó a todo el mundo boquiabierto. Aunque aquel año el Balón de Oro se lo llevó Luka Modric por el campañón de Croacia, el galo fue quien acaparó todas las miradas. Ya se hablaba de él como el candidato perfecto para romper la eterna rivalidad entre Messi y Cristiano Ronaldo.
Ocho años después, las cosas no han cambiado tanto. La sombra de las dos mayores leyendas de las últimas dos décadas sigue ahí, y aunque Mbappé todavía no ha ganado ni la Champions ni el Balón de Oro, sigue siendo uno de los mejores jugadores del mundo. Lleva ya cuatro goles en este arranque de torneo tras firmar sendos dobletes contra Senegal e Irak, lo que le permite alcanzar la escalofriante cifra de 16 goles en solo tres Mundiales.
Con esto se queda a solo dos goles de los 18 que tiene Messi, el máximo goleador histórico de la competición. Si echamos cuentas, el récord tiene toda la pinta de acabar en manos del francés: el argentino está jugando su último Mundial con 39 años, mientras que Mbappé tiene solo 27 y mucha carrera por delante.
Batalla en las pizarras
La concentración francesa se ha visto sacudida por una tragedia personal: el fallecimiento de la madre del seleccionador Didier Deschamps este mismo martes. Ante su ineludible ausencia para asistir al funeral familiar, será su hombre de máxima confianza, el asistente Guy Stéphan, quien tome las riendas desde el área técnica.
Stéphan se enfrenta al dilema de mantener el bloque que venció a Senegal o dar continuidad a los ajustes tácticos que tan buena fluidez ofensiva aportaron frente a Irak, con un tridente de escuderos formado por Michael Olise en la mediapunta, flanqueado por Bradley Barcola en la izquierda y Ousmane Dembélé por el perfil diestro.
Enfrente tendrán a una selección noruega llega con la moral por las nubes. Los pupilos de Ståle Solbakken acumulan una racha de escándalo con 12 victorias consecutivas. Lo más asombroso de la estadística es que en 11 de esos 12 triunfos, el cuadro escandinavo ha visto puerta en tres o más ocasiones, dejando patente su arsenal ofensivo.
Su espíritu competitivo y su ya célebre celebración del 'remo vikingo' han contagiado a las gradas, movilizando a decenas de miles de aficionados noruegos que han teñido de rojo las calles de Norteamérica.
Sobre el papel, la profundidad de banquillo y el peso histórico otorgan el cartel de favorito a Francia. Mbappé goza de un palmarés y una experiencia en estas lides que contrastan con el debut mundialista de Haaland. No obstante, la fe y el juego ofensivo de Noruega prometen dar guerra hasta el último minuto.