En Bergara, el 11 de abril, en un día de lluvia y frío, el cielo gris y acuoso, de aspecto melancólico, jornada última de la Itzulia, Pello Bilbao anunció su retirada del ciclismo al final del presente curso.
"Me despediré en el Tour, la Klasika y el Circuito de Getxo. Disputar el Tour creo que la mejor manera de dejar el ciclismo", dijo entonces el gernikarra.
En su baile definitivo por las carreteras, el vizcaino, de 36 años, subrayó que deseaba participar en el Tour, la carrera de las carreras. La competición más importante del mundo. Era su anhelo.
Vencedor de una etapa en la edición de 2023, la que partió desde Bilbao, el gernikarra quería disfrutar del julio francés en su adiós. No habrá canícula para Pello Bilbao.
El Tour es el Alfa y Omega del ciclismo. Una frase del pelotón vocea impenitente, siempre vigente, que "no se es ciclista hasta que se corre un Tour".
Por eso, Pello Bilbao, 16 campañas como profesional, esperaba escribir su última página en la Grande Boucle, la carrera que tasa a los ciclistas.
Su campaña estaba encaminada para ello, hasta que una infección vírica le ha arrancado la ilusión de cuajo. La enfermedad, que se extendió por el pelotón, le zarandeó durante la disputa del Tour Auvergne, una cita preparatoria del Tour.
Desde el comienzo, Pello Bilbao transmitió malas sensaciones en una competición que sirve de lanzadera.
Fue capaz de finalizar la carrera, pero muy lejos de su nivel. Demasiado. El motivo, una infección vírica que le debilitó el organismo de tal modo que le impedirá estar en la salida de la Grande Boucle el 4 de julio en Barcelona.
Ese pequeño desajuste físico a escasas fechas del inicio de la carrera imposibilitó a Pello Bilbao rearmarse debidamente para una prueba que no hace prisioneros.
Exigentes desde la pulgada inicial, el Tour no concede armisticios ni bocanadas de calma o descanso. A tope, de punta a punta.
Sin tiempo para mejorar
Sin tiempo para reponerse, Pello Bilbao no acudirá al Tour. El gernikarra, que deshoja las meses en su cabalgada hacia el ocaso, hacia la retirada, ha disputado cinco ediciones de la carrera francesa. Debutó en 2019. Después fue de la partida en 2020, 2021, 2023 y 2024. No habrá un sexto Tour.
En 2021 completó una gran actuación y finalizó en novena posición en la general. Su estallido, con todo, le esperaba dos cursos después. En el Tour que izó la bandera amarilla en Bilbao y recorrió parte de la cartografía de Euskal Herria, el vizcaino se subió a la gloria.
Magnífico, obtuvo una victoria de etapa, al resolver en un grupo en fuga. En la vitrina de sus 17 laureles, los sobresale la el laurel del 11 de julio de 2023 con su victoria en Issoire. Un lugar para siempre en la recuerdo de Pello Bilbao.
Aquel día, en el que homenajeó la memoria de Gino Mäder, el amigo que encontró la fatalidad en un accidente mortal mientras disputaba el Tour de suiza, encontró la paz Pello Bilbao. Fue su mejor victoria. La más impactante por el púrpura que supone el Tour.
Después de vencer en Issoire, el de Gernika enfocó la general. Amplió la mirada sobre la Grande Boucle y cerró su participación con un sobresaliente sexto puesto en el recuento definitivo.
En Gernika fue recibido con honores. Recibió un sentido homenaje por sus vecinos y los más cercanos. En 2024, empero, la suerte le giró el rostro. Abandonó.
Justo un año después de la explosión de júbilo y alegría de Issoire, el gernikarra se bajó del Tour en la decimosegunda etapa. La pasada campaña esquivó la carrera. Decidió no participar.
Con todo preparado para viajar hacia su última cita con el Tour, una infección vírica le ha dejado sin vistas al hexágono. Pello Bilbao se pierde el Tour.