Apenas hay noticias de fútbol en este mes de junio, una realidad que habrá que asociar al influjo del Mundial, evento que acapara la atención a pesar de la mediocridad del espectáculo que viene ofreciendo. En lo que al Athletic compete, el club ha ido administrando con cuentagotas asuntos pendientes de resolución como las renovaciones de Yuri o Rego, la retardada elección de Bittor Llopis para el banquillo del filial o el más sorprendente retorno de De Marcos a Lezama, para desempeñar funciones de capitán sin brazalete. Se aproxima la fecha de comienzo de la pretemporada sin que surjan novedades que afecten a la composición de una plantilla a la que Edin Terzic deberá meter la tijera, pues sobran no menos de una docena de los jugadores citados para las pruebas médicas que anteceden a las sesiones de entrenamiento.

Ha sido en las últimas horas cuando empezó a sonar el nombre de Julen Agirrezabala, no aquí sino en el entorno mediático del Deportivo de A Coruña. Recién ascendido a la máxima categoría, de la que se ausentó durante ocho temporadas y coincidiendo con el 120 aniversario de su fundación, la entidad gallega pretende armar una estructura capaz de asumir el reto de competir en la élite y dejar así atrás las penalidades recién vividas, que incluyen hasta cuatro años militando en el tercer escalón del fútbol estatal. Y según cuentan, la portería asoma como una de las tareas pendientes de abordar a juicio del departamento técnico encabezado por Fernando Soriano. Se busca un hombre con experiencia en Primera y Agirrezabala suena como una alternativa atractiva, si bien no demasiado accesible atendiendo a criterios económicos.

A sus 25 años, desde que debutase en la 2021-22 a la sombra de Unai Simón, el guipuzcoano se ha labrado una reputación pese a que en su estadística en este tiempo solo figuren 84 encuentros oficiales, de ellos 19 defendiendo los colores del Valencia. Dos lesiones encadenadas, la segunda de menisco que le obligaría a pasar por el quirófano, impidieron a Agirrezabala redondear su reciente estancia en Mestalla. Salió del Athletic ante la imposibilidad de desbancar a Simón y consciente de su potencial para actuar con continuidad entre los mejores. Ahora, apuntan desde Galicia, le podría llegar la oportunidad de ratificar sus expectativas fichando por el Deportivo, un proyecto no exento de riesgo y al mismo tiempo sugerente, no en vano se trata de una plaza de prestigio, por mucho que su pasado más próximo lo niegue.

El contrato de Arrizabalaga vence el próximo junio, aunque el Athletic se reservó el derecho a activar hasta 2029 una prórroga de manera unilateral. Negociar a fin de favorecer la salida de una pieza que ha dejado claro que su prioridad es jugar se antoja una posibilidad conveniente desde la óptica del club. De entrada, no plantea un problema irresoluble en la demarcación y contribuye a aligerar el grupo, además de traducirse en un ingreso para unas arcas que se van a resentir mucho ante la inexistencia de ganancias procedentes de los torneos continentales.

Costo y potencial

La cuestión más peliaguda sería la referida al precio. Es difícil valorar el potencial económico de un equipo recién ascendido, por mucho que cuente con un sólido respaldo social, que sería el caso, y un presidente con posibles. No obstante, Agirrezabala es un portero contrastado en la élite, con una cláusula de compra que dicen rondaba la docena de millones cuando se mudó al Valencia y una ficha que a buen seguro supera con creces a todas las que hoy en día se barajan en la caseta de Riazor.

Dando por hecho que Simón será intocable para Terzic, el relevo en la posición no debería ser una pega para romper definitivamente el vínculo con un Agirrezabala que, por cierto, ha cumplido siempre que se han solicitado sus servicios. Especialmente con Simón ausente largo tiempo por lesión en la 2024-25, período en que no se echó en falta al titular, pero asimismo en la 2023-24, siendo fijo en una edición copera donde el Athletic volvió a conquistar el título tras cuatro décadas de abstinencia.

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Sobre el papel, sin Agirrezabala hay cuando menos una alternativa fiable que responde al nombre de Álex Padilla, aunque está por ver si está por la labor de pasar otro año a la sombra de Simón y, como ha sucedido el curso anterior, participar en solo seis encuentros. Se ha de tener en consideración que la temporada venidera el Athletic únicamente jugará en liga y en Copa, lo que en teoría reduce mucho las opciones del portero suplente. Por otro lado, ya se está sugiriendo la promoción inmediata de Mikel Santos, procedente del filial, a quien no le faltarían pretendientes en la categoría de plata.

Solo queda esperar acontecimientos, pero no cabe duda de que el Athletic debe reducir su listado de porteros y tampoco admite debate que Julen Agirrezabala, aparte de tener gancho fuera, carece de porvenir en las filas rojiblancas tal cual se perfilan los acontecimientos en el corto plazo.