Europa y, por consiguiente Euskadi, se encuentran en una tesitura de gran exigencia. Avanzar en la descarbonización de la actividad productiva mientras se mantiene la necesaria competitividad empresarial es un doble paso que no resulta sencillo, en especial para las pymes, parte básica del entramado sociolaboral vasco. En muchas ocasiones, estas empresas no disponen del tiempo, la información o los recursos para ello. Para ayudarlas existen firmas como Bantec, una consultora vasca con cerca de 80 profesionales especializada en en la gestión de ayudas y subvenciones para la realización de actividades de I+D+i y diversificación de negocio, pero también en la identificación y gestión de deducciones fiscales en Medio Ambiente y eficiencia energética. Sobre esta última materia disertó hoy Ane Aranburu, directora de desarrollo de Negocio de Materiales Avanzados y Sostenibilidad de la consultora en el foro ‘Innovación y Transformación: Impulsando la Industria Vasca’, organizado por Grupo Noticias en colaboración con la propia Bantec y la participación de Tecnalia, EVE, Ihobe, Grupo Campezo y Pepsico.
Aranburu destacó la actitud positiva con la que la industria está adoptando las estrategias de cumplimiento regulatorio en materia medioambiental, pero señaló que existe margen de mejora, y en este aspecto, destacó las posibilidades que ofrecen las deducciones fiscales. Identificar esas oportunidades mediante la elaboración de planes integrales es uno de los cometidos de Bantec. “Se trata de instrumentalizar las inversiones que se hacen en ese campo para ganar competitividad”, apuntó Aranburu.
Es una línea parecida se expresó Nora Fernández, directora de proyectos en la unidad de transición energética de Tecnalia. La experta de este centro tecnológico que transfiere conocimiento a las empresas destacó el trabajo conjunto que ya realizan instituciones y empresas y, en este sentido, puso de relieve el sentido de Basque Industrial Hub, una iniciativa en la que empresas de fabricación de pasta, papel, cemento o siderurgia unen sinergias para “probar tecnologías que les permitan avanzar” hacia la descarbonización productiva. “Se necesita acompasar inversiones y objetivos. Las pymes están trabajando mucho, y se están dando pasos en electrificación, eficiencia energética y renovables”, indicó. En términos de tamaño, la tarea ahora es implicar al tejido de las pymes, y que este trabajo no quede solo en las grandes compañías.
Desde Bantec, señalaron la necesidad de que las empresas definan bien sus proyectos y la realidad de los mismos para así tener acceso a las palancas de financiación disponibles. Esos instrumentos, además de las subvenciones o ayudas directas, comprenden los CAEs (Certificados de Ahorro Energético), un mecanismo que permite monetizar los ahorros en energía generados por una actuación de eficiencia. De esta forma, si una empresa ejecuta una mejora que reduce consumos, ese ahorro puede tener un retorno.
La segunda gran herramienta son las deducciones fiscales. Además de las que se derivan de actuaciones en I+D+i, están las medioambientales. Una parte de la inversión puede reducir directamente la cuota del Impuesto sobre Sociedades. En este aspecto, está la deducción general del 15% y la deducción del 35% ligada al Listado Vasco de Tecnologías Limpias. Actualmente, ese catálogo, elaborado por Ihobe, recoge 92 equipos y que las empresas vascas pueden deducir el 35% de la inversión en esos equipos. Además, también están las deducciones vinculadas a las renovables. Aranburu aconsejó “diagnóstico, encaje, preparación, ejecución y monetización”.