Fórmula 1

Leclerc maquilla a Ferrari

el monegasco camufla las carencias de un coche que transmite signos preocupantes de rendimiento

06.07.2020 | 00:14
Varios pilotos se arrodillaron antes de la carrera como gesto contra el racismo. Foto: Afp

bilbao – El sábado, una vez conocidos los tiempos de la tanda de clasificación para la formación de la parrilla de salida, se pudo establercer una comparativa con respecto al año anterior. El resultado fue que solo cuatro escuderías no habían mejorado sus tiempos: los tres equipos que montan la unidad de potencia Ferrari y Red Bull.

La escudería Ferrari, con su mejor registro, rodó 9 décimas por encima de su mejor crono de 2019; Alfa Romeo, 1 segundo; Haas, 6 décimas. Para Red Bull la diferencia fue 0,03. Los pilotos más avanzados con el propulsor italiano fueron los del equipo Ferrari, con la séptima posición de Charles Leclerc, que había firmado la pole en Austria en 2019, y la undécima de Sebastian Vettel. Un panorama desolador. Mercedes, por ejemplo, mejoró 0,3, y Racing Point, 0,9.

El sábado, Leclerc y Vettel se estamparon con la realidad. "Por el momento, esto es todo lo que tenemos", dijo Seb. "No habrá milagros en carrera", añadió Charles, que acabó segundo en el Gran Premio de Austria, pero sin visos de continuismo. Al contrario, Racing Point y McLaren parecen subidos a las barbas. El contexto y la excelencia de Leclerc permitieron ayer la conquista de la segunda plaza, pero que es un camuflaje para las carencias del monoplaza. "Hemos tenido suerte; estamos muy lejos, nos queda mucho trabajo por delante. Hay que mantener la fortaleza mental y trabajar para volver, aunque nos llevará tiempo", dijo el monegasco tras ser segundo. Vettel fue décimo.

El equipo Ferrari ha pasado de registrar las mayores velocidades punta a perder hasta 15 kilómetros por hora en el punto más rápido del circuito. Además, la merma de la velocidad no ha ofrecido una mejoría en la carga aerodinámica; en el paso por curva, Ferrari no ha progresado. En Maranello se pueden consolar con Red Bull. La escudería de Milton Keynes, caracterizada por su rendimiento en el paso por curva y que había ganado en las dos últimas ediciones del Gran Premio de Austria, el sábado solo registró una velocidad superior a los Mercedes en una curva. Pero este consuelo sería vago para Ferrari. Los años pesan en una fábrica que ve lejos su último título, datado en 2007.