FÓRMULA 1

La era híbrida se apoda Mercedes

Bottas, primero, y Hamilton, tercero, dan a la escudería su sexto mundial de constructores consecutivo, la racha más longeva de la fórmula 1 junto a la de Ferrari entre 1999 y 2004

09.02.2020 | 18:27
Los miembros de Mercedes, con Hamilton y Bottas, celebran el sexto Mundial de Constructores. Foto: Efe

bilbao - Valtteri Bottas es la persona que un día nublado va a la playa por si sale el sol. Es el abridor de repuesto que se utiliza cuando desaparece el predilecto. Es la bombilla de recambio que coge polvo pero a la que se terminará recurriendo. Es la escalera de un edificio con ascensor. Es el pañuelo cuando no hay constipado. Es la farola que pasa desapercibida de día pero que ilumina el camino cada noche. Es el comodín de la llamada.

Mercedes es águila imperial y ave carroñera. Es el rey de la selva y la hiena que no deja desperdicios. Es el infalible estropajo y el pan que deja limpio el plato. Es el presumido jardinero o el otoño que siempre llegará para desnudar los árboles.

La combinación Mercedes-Bottas es el matrimonio de la lógica y el don de la oportunidad. Es la solución para los problemas. En un mal día, recurra al Bottas de Mercedes. El pretoriano finlandés fue la distinción en el marco de la consecución del sexto Mundial de Constructores consecutivo para la fábrica alemana. Solo Ferrari, entre 1999 y 2004, ha hilvanado semejante gloria. La era híbrida que nació en 2014 se apoda Mercedes.

Ferrari copó la parrilla del superdomingo: ayer se celebró la qualifying del Gran Premio de Japón y la carrera. El tifón Hagibis perdonó a Suzuka, pero no al norte del país, azotado por una fuerza desconocida en 60 años que ha dejado más de una veintena de muertos en la tierra del sol naciente.

El pasado oscurecía el futuro de Ferrari, que no ganaba en Japón desde 2004. Pero resulta que aquel año se impuso Michael Schumacher con el contexto del paso de otro tifón. ¿Buenos presagios? Optimismo para supersticiosos. Desde luego, la sesión de calificación arrojaba esperanza para la fábrica de Maranello.

Tan pronto como guiñó el semáforo para seducir a Ferrari, el equipo italiano desencantó. El poleman Sebastian Vettel realizó una salida en falso. Para corregir tiró con premura de las riendas y detuvo de nuevo su millar de caballos, para seguido volver a espolear las grupas. La maniobra fue "peor que una mala salida", admitió. Requetemala. Fue investigado por un jump start que lo fue, porque el coche se movió antes de tiempo, poco, pero se movió. No se sancionó. Cosas de los jueces de carrera, que entre el blanco y el negro optaron por el gris, y permitieron que Ferrari privara a Mercedes del enésimo doblete. O sea, la salida de Vettel pudo traer peor destino.

Charles Leclerc, que amanecía apostado en la segunda pintura, compitió con Vettel: también echó el ancla en la arrancada. Así, Bottas, tercero en el punto de partida, castigó a unos Ferrari obligados a bordar cada actuación para debatir con la jerarquía de la F-1. Sin superar el primer vértice, Ferrari tenía metralla en los pies. Bottas dejó las imprecisiones a sus espaldas al ganar el liderato antes de atacar la primera curva. Sayonara, baby. Nos vemos en el podio.

Para mayor desazón, Leclerc impactó con Verstappen en esos inicios. El monegasco quedaría relegado a la última plaza para escalar hasta la sexta, pero fue sancionado por el choque con 5 segundos y con otros 10 por ignorar la orden de la FIA de visitar el box para arreglar el alerón dañado, que iba desprendiendo restos que mutilaron el Mercedes de Hamilton, quien rodaba a la zaga y se quedó sin retrovisor, de modo que Leclerc acabó séptimo; el neerlandés quedó fuera de combate debido a los daños. Bienvenido al podio, Hamilton, que salía en quinta posición. El regalo perfecto para coleccionistas. La tienda, en tu casa.

mercedes respeta a bottas La solvencia de Bottas solo la pudieron comprometer las órdenes de Mercedes. A fin de protegerse de Vettel, la escudería germana escogió para Bottas la misma estrategia que ejecutó Seb: dos paradas.

Resulta que con Hamilton, por eso de cubrir todos los frentes, Mercedes varió el plan. Cambió más tarde los neumáticos y se atisbó la opción de una sola parada. Esto colocó al inglés en condición de poder disputar la victoria a su compañero de equipo. Pero este fuego lo apagó Mercedes obligando a Hamilton a una segunda parada... ¿innecesaria? De haber copiado la estrategia de los dos hombres de cabeza, quizá Mercedes habría saboreado un doblete encabezado por Bottas y secundado por Hamilton. Así de sobrado anduvo de ritmo Mercedes.

"Este año hemos aprovechado todas las oportunidades", sentenció Bottas, el faro en un mar de dudas por la qualy de Ferrari. No obstante, a Hamilton no le sentó nada bien ser cobaya; lleva trazos de campeón pero ni con esas renuncia a algo. "¿Me decís cómo puedo ganar la carrera?", bramó por radio. Su equipo le puso la zancadilla para respetar la actuación de Bottas. Al final, la firma del triunfo en Japón era menudeo siempre y cuando el documento llevara el sello de Mercedes.

"No éramos una amenaza para Bottas. Con este ritmo, la segunda posición es lo máximo a lo que podíamos aspirar", lamentó Vettel, minimizando ya de paso las consecuencias de su pésima salida. El alemán contuvo a Hamilton -con el inglés a distancia de DRS-, durante las seis últimas vueltas y protegió la segunda plaza. Con este resultado, Ferrari agotó sus posibilidades matemáticas de apoderarse del Mundial de Pilotos; esta corona también pertenece a Mercedes. Si Hamilton mete 15 puntos a Bottas en México, habrá un nuevo hexacampeón.

Carlos Sainz ganó crédito para la proclamación de rey de la clase media. El madrileño firmó su segunda quinta posición seguida para saltar al sexto escalón del campeonato.