Con lo menos vistoso

El Bilbao Basket se tuvo que emplear a fondo en la defensa y el rebote para compensar su falta de inspiración en ataque y manejar el partido

07.02.2020 | 22:42
Kevin Larsen, que estuvo muy comedido en ataque, se prepara para lanzar ante la defensa oscense, que colapsa la zona.

EL Bilbao Basket ha decidido ponerse serio ya que la brillantez se resiste a posarse en Miribilla. Ayer sacó adelante el partido de Huesca y logró un premio muy grande porque se empleó a fondo en la intendencia, en las tareas menos vistosas del baloncesto. Si algún día le llega la inspiración, que al menos le pille trabajando y agarrado a cuestiones que no parecían entrar en su libreto a comienzo de la temporada. La victoria se basó en la labor defensiva, posiblemente la más brillante de todo el curso, y en el dominio del rebote en la canasta del Levitec Huesca. Todo resultó en llevarse también el average particular con mucho mérito después de quedarse otra vez en un muy pobre 9 de 32 en triples (28%) y cometer 16 pérdidas de balón. Pero sus 18 rebotes ofensivos le permitieron lanzar 70 veces a canasta, trece más que los locales, y ganar a base de insistencia.

Al menos, los hombres de negro tuvieron la virtud de acertar en minutos claves del último cuarto y el Levitec Huesca se acercaba para transmitir las mismas sensaciones que en el partido de la primera vuelta que el Bilbao Basket perdió por su desacierto en el tiro. Han pasado 17 jornadas y las cosas siguen parecidas y sin pinta de corregirse de forma inmediata. Por eso, se hace imprescindible emplearse a fondo en hacer que el rival no luzca. De esto se olvidaron los de Álex Mumbrú y lo pagaron con esas tres derrotas consecutivas que obligaron a cambiar el foco de la temporada.

Es sintomático que ayer Kevin Larsen solo hiciera un tiro a canasta y acabara con su marcador a cero, aunque a cambio capturó diez rebotes y estuvo mucho más aplicado en tareas defensivas. También Iván Cruz añadió once capturas a una notable aportación ofensiva. Y Leonardo Demetrio complementó la ingente labor en el juego interior con otro doble-doble de puntos y rebotes. Además, Tomeu Rigo estuvo once minutos en cancha, ocupando los que habitualmente han correspondido a Edu Martínez. El riojano tenía ayer malos emparejamientos ya que el perímetro del Huesca es pequeño y para eso era mejor contar con las poderosas piernas del escolta balear, que sirvieron para limitar al perímetro del equipo de Guillermo Arenas.

Mumbrú dijo que no quiere perder a ningún jugador en el largo camino que aún queda hasta el play-off, pero tampoco puede esperar a nadie si existen otras alternativas. Martínez es quizás el jugador que está más alejado de la aportación que requiere su rol y su confianza parece bajo mínimos. Ayer estuvo menos de cinco minutos en cancha y no tiró a canasta. Incluso, Thomas Schreiner dio un paso adelante en ataque al jugar con mayor decisión, profundidad y acierto. Los dos triples consecutivos del austriaco rompieron el duelo cuando el Huesca se había puesto a cinco puntos a cinco minutos del final.

detalles que se repiten Con todo, el Bilbao Basket sigue cometiendo errores impropios de un segundo clasificado, sobre todo en pérdidas de balón que muchas veces no vienen provocadas por la defensa y acaban dando aire y confianza a rivales que van con el gancho. Son aspectos a mejorar, pensando no solo en la inminente Copa, sino en todo lo que queda por delante. A los vizcainos les persigue un pelotón de cinco equipos a un partido de distancia y otros tres a dos. Todos esos equipos se tomarán unos días de descanso para preparar el último tercio de una temporada, en la que salvo el Real Betis, que no afloja en el liderato, y el CB Prat, que parece descolgado por abajo, todo el mundo se está jugando mucho.

De ahí que la victoria de ayer ante un rival directo puede adquirir un doble valor, en lo numérico y también en lo anímico. El Bilbao Basket ha logrado frenar su caída y presentarse en la final de Copa con dos victorias consecutivas que pueden hacer que el Real Betis parezca menos inalcanzable. Al fin y al cabo, se van a enfrentar el primero y el segundo clasificado también a estas alturas y el partido del sábado supone una oportunidad para reivindicarse y elevar el respeto que se ha ganado el Bilbao Basket entre sus competidores. Al margen de que ganar supondría quitarse mucha presión en la lucha por las posiciones de play-off.