Entrenador del Zubileta Evolution Zuazo de balonmano

Joseba Rodríguez, 'Haito': "El Zuazo está velando por su supervivencia"

19.04.2020 | 00:32
Entrenador del Zubileta Evolution Zuazo de balonmano

Joseba Rodríguez 'Haito', entrenador del Zubileta Evolution Zuazo de balonmano, analiza las consecuencias del coronavirus en su equipo y la División de Honor femenina

BILBAO – La crisis sanitaria y económica generada por la pandemia del coronavirus covid-19 está afectando de forma directa a los deportes que no cuentan con el soporte de los grandes operadores televisivos. Así, el Zubileta Evolution Zuazo de División de Honor de balonmano femenino ha tenido que presentar un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en mitad de un parón competitivo en el que nadie es capaz de determinar qué sucederá en el futuro. Joseba Rodríguez Haito intenta mantener enchufadas a sus jugadoras con un plan individualizado, pero el escenario es "complicado".

La Liga Guerreras Iberdrola se encuentra en suspenso desde que se proclamó el estado de alarma y se echó el freno al deporte profesional. ¿Cómo observa la situación?

—Cuando empezó todo, era más positivo. Consideraba que podíamos reanudar la liga en algún momento. No pensábamos que la cosa iba a ser tan grave como lo está siendo. Ahora creo que hemos pasado un punto de no retorno, más que nada por las fechas. Llevamos sin entrenar desde el 13 de marzo y las jugadoras no podrían reincorporarse inmediatamente. Necesitan un periodo de adaptación y, por lo menos, un mes de pretemporada. Parece imposible que la liga se pueda reiniciar. No va a ser viable.

Alargar la temporada más allá de las fechas previstas de antemano (la liga concluiría a finales de mayo) complicaría también las cosas en materia financiera.

—Se comenta que de salir a jugar sería a puerta cerrada. En el mundo del fútbol, con los ingresos económicos que reciben de las televisiones, que son muy grandes, se podría entender el jugar sin público, ya que tienen ese soporte detrás. Sin embargo, nosotras no disponemos de ese apoyo. Eso significa ahogar a los clubes, ya que la taquilla y los socios son una fuente de ingresos. No vemos viable jugar en junio o julio, porque además entran en juego los contratos de las deportistas. La mayoría finalizan el 31 de mayo y extenderlo sería un gasto importante. Más aún cuando se avecina una recesión importante. Hay que pensar en la salud, pero también en la continuidad de la liga y en la supervivencia de los equipos.

¿Cómo está la plantilla de jugadoras?

—Fue todo muy rápido. Nos mandaron a casa un jueves y el viernes, que teníamos partido de la Copa de Euskadi, no sabíamos aún si íbamos a jugar o no. De hecho, no hubo tiempo siquiera para repartir el material a las jugadoras. Hay muchas que están en casa con lo puesto y no disponen de material para hacer ese ejercicio físico, ya que les hemos pasado un plan. Están agudizando el ingenio. Hay un plan acorde a las necesidades de cada una para que puedan hacer su trabajo. Aun así, lo que se ejercitan en casa no se puede equiparar al trabajo normal. Estamos intentando que se pierda lo menos posible la forma.

Al tratarse de deporte de alto rendimiento, no es siquiera mantenimiento, ¿no?

—Sin duda. Una deportista profesional, que entrena cinco días a la semana con cargas importantes, lo que puede hacer en casa con unas mancuernas y una goma no puede equiparse a un mantenimiento. Lo ideal es perder la forma lo más lento posible para no empezar luego desde cero. En la voluntad de las jugadoras, eso sí, no hay fallo: son unas currantas y se exigen el máximo. Realizan el trabajo de gimnasio por su cuenta durante la temporada y son muy responsables.

El parón por la crisis del coronavirus covid-19 coge al Zuazo con diez puntos, tres por encima del descenso que marca el Porriño, revirtiendo un mal inicio de campaña.

—Estamos tranquilas en ese sentido. Se barajaban muchas opciones, pero hay dos encima de la mesa: que haya descensos y ascensos tal y como está la competición a día de hoy o anular la segunda vuelta y tomar como referencia únicamente la primera. En ambos casos el Zuazo está fuera del descenso. Seguiremos en División de Honor pase lo que pase. Hicimos bien los deberes.

Además, durante el confinamiento saltó la noticia de su renovación al frente del conjunto vizcaino.

—Lo cerramos un par de semanas antes de la crisis sanitaria y se anunció el 27 de marzo. Estoy encantado, porque estoy muy a gusto con todos los estamentos del club: la directiva, las jugadoras, los delegados de base€ Es un equipo familiar en el que me siento muy arropado. Me apetecía mucho continuar aquí.

¿Cómo trabaja un entrenador durante el confinamiento?

—Decidí ordenar mi videoteca y el material que tengo de los diferentes clínics, pero tengo menos tiempo del que pensaba. Ahora mismo estoy dando un curso de la Federación de Euskadi de entrenadores, en el que me encargo del juego colectivo ofensivo, y también entro en charlas y debates on line sobre diversos aspectos del juego. No he tenido demasiado tiempo para seguir formándome, pero continúo activo. El balonmano es como una droga.

¿Es el momento de poner el foco en la próxima temporada?

—En mi caso, no. Todavía nos queda cerrar la plantilla. Si tuviéramos una situación normal, diría que es más un tema mío que de la directiva, porque va todo de la mano y dependemos de los recursos económicos. Podría pensar en incorporaciones o en mantener la plantilla, pero si no hay dinero, habría que hacer ajustes. Se avecina una coyuntura financiera complicada y nosotras vivimos de pequeñas empresas que nos apoyan. El Zuazo se pone en el peor escenario y hasta que no se despejen las dudas no sabremos cómo actuar. Eso únicamente a la hora de confeccionar la plantilla, porque luego habría que ver si se podrá entrenar o no y si los polideportivos estarán abiertos en agosto. Es momento de esperar y tomar decisiones con la cabeza más que con el corazón.

La plantilla del Zubileta Zuazo está dentro de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo por fuerza mayor. ¿Cómo lo valora?

—Entiendo que el club está velando por su supervivencia. No tiene uno de los grandes presupuestos de la categoría y es una forma de dar viabilidad al proyecto e intentar sobrevivir a lo que viene. Te puede gustar más o menos, pero si el club te lo explica y te da los motivos, se entiende.

"En algunas modalidades, que cuentan con el apoyo de la televisión, se podría entender jugar sin público"

"Lo que hacen nuestras jugadoras en casa con cintas y unas mancuernas no es siquiera mantenimiento"

"No pienso en la próxima campaña; es el momento de esperar y tomar decisiones con la cabeza"

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