En ocasiones, los fenómenos sociales surgen y lo hacen de una manera casi inexplicable. Cuentan que con apenas un año y medio ya lanzaba dardos sobre una diana magnética –existe un vídeo que lo acredita–, que a los cuatro utilizaba puntas de acero, que con media docena de inviernos lanzaba con destreza desde la distancia reglamentaria y que a los ocho se apuntó a un club de dardos. A los 16 años abandonó la adolescencia común para transformarse en una estrella en un deporte tradicionalmente jerarquizado por la veteranía. Su popularidad creció exponencialmente en 2024, al convertirse en el finalista más joven de la historia del Mundial de dardos. El año pasado, a los 17, culminó el éxito con su primer título. Nadie tan joven había conseguido semejante gesta en esta actividad deportiva propagada desde los pubs.
'Luke la Bomba Nuclear'
Ahora a Luke Littler, ganador de su segundo Mundial este sábado con solo 18 años, le siguen millones de personas. Ha pasado a ocupar el vacío dejado por Phil Taylor, el mejor jugador de dardos todos los tiempos, quien en 30 años de carrera conquistó 16 Mundiales y 85 títulos, antes de abandonar la disciplina en 2017. Luke Littler, apodado Luke the Nuke (Luke la Bomba Nuclear), es el heredero del reinado de los dardos.
Para Littler, como admite, todo ha llegado más rápido de lo que cabía esperar. Este jugador inglés nació en Warrington el 21 de enero de 2007. Su pasado se identifica con orígenes humildes. Pero su talento marcó el devenir a los 16 años, cuando abandonó los estudios para focalizarse en el deporte y convertirse en una auténtica celebridad. “Me centré únicamente en los dardos. Si no hubiese salido bien, probablemente estaría en el colegio con mis amigos”, explicaba Littler, a quien sin embargo, después de cada victoria le cantan entre pinta y pinta: “¡Mañana tienes colegio!”. El mundo que gira entorno a las dianas alucina con él.
Ese mismo 2023, con 16 años, protagonizó su primera aparición en el PDC World Darts Championship, cuando alcanzó la final derrotando en el camino a dos excampeones mundiales, Raymond van Barneveld y Rob Cross. Solo Luke Humphries pudo detener al chaval, que fue subcampeón mundial en su primer año en el circuito profesional. En una sociedad futbolera como la inglesa, se le empezó a conocer como El Messi de los dardos.
La partida perfecta que dio la vuelta al mundo
También a los 16 años y en el contexto de las World Series, Littler llevó a cabo una actuación que solo se había visto una vez en la historia, protagonizada por Taylor en 2015: logró la jugada perfecta, el nine-dart, que consiste en lograr en el mínimo de tiradas (9) los 501 puntos exactos con los que se gana una partida, para lo que hay que acertar siete triples 20, un triple 19 y un doble 12. El hecho, ocurrido en el O2 Arena de Londres ante 20.000 espectadores, se viralizó, como todo lo que viene haciendo Littler.
Fue su progenitor quien avaló la apuesta. “Si no fuera por mi padre, que me empujó para que me dedicara a los dardos, probablemente no me habría alejado de la Xbox. Jugaba al fútbol de niño, pero él me dijo que me centrara en los dardos”, recordaba este prodigio en la revista Rolling Stone. Littler salta a las competiciones con la canción Greenlight de Pitbull, que triunfó en las listas musicales en 2016 pero que ahora se ha vuelto a poner de moda gracias a Luke. Entre partida y partida, disfruta del pressing catch, de donde cogió la idea de emplear esta canción para sus puestas en escena. Luego celebra sus victorias junto a sus padres disfrutando de kebabs y refrescos. Todo muy juvenil.
La ‘littlermanía’
Littler no pasa desapercibido. A su alrededor se ha levantado un fenómeno ya conocido como la littlermanía. A estas alturas ha recibido mensajes de admiración de David Beckham o John Cena, o una invitación del Manchester United, club del que es aficionado, para visitar la ciudad deportiva.
La popularidad de Littler también se puede medir en cifras. En 2024, Google posicionó a este chico como el deportista más buscado del Reino Unido y como la tercera persona más consultada a nivel global, solo superado por la princesa de Gales, Kate Middleton, y por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y por delante del primer ministro, Keir Starmer, y del rey Carlos III.
La final del Mundial de 2024, en la que se convirtió en el participante más joven, fue el evento con mayor audiencia de la historia de Sky Sports que no estuviera relacionado con el fútbol. 3,71 millones de espectadores sintonizaron con la cadena para contemplar las andanzas del niño.
El presidente de la Junior Darts Corporation (JDC), Steve Brown, tal y como recoge AP, confirmó la escalada en el número de jóvenes interesados en los dardos. Las inscripciones en la JDC pasaron de 1.600 a más de 3.000 en un año. En paralelo, las dianas se multiplicaban en los hogares. En las anteriores Navidades, alrededor de 100.000 niños recibieron tableros como regalo. “Ver de dónde vengo y las academias que están surgiendo gracias a la JDC es de lo más grande que me ha pasado”, admitía Littler, que explicaba así su rutina: “Me levanto, juego un poco a la Xbox, como algo y juego a los dardos. Después me voy a la cama y ya está”. Vulgar, al contrario que sus actuaciones.
En la final del Mundial disputada este sábado, Littler firmó una nueva hazaña. Comenzó perdiendo 0-1 ante Gian van Veen, pero su remontada fue aplastante: 7-1. Se llevó el trofeo siendo el cuarto jugador en defender con éxito el trofeo Sid Waddell con el resultado más contundente en una final desde que Phil Taylor se impusiera a Raymond van Barneveld en 2009 con el mismo resultado.
Abucheos
Sin embargo, durante el recorrido hacia su segundo título mundial tuvo que escuchar abucheos. Héroe en sus primeras victorias, ahora que sigue ganando se ha convertido para algunos en un villano al que consideran que se le ha subido la fama a la cabeza. Es una paradoja de la relación entre la pasión por las estrellas y el rencor hacia estas mismas cuando dominan en sus deportes. “No me molestan. De verdad que no me molestan. Ustedes pagan las entradas y pagan mi premio, así que gracias por abuchearme”, expresó en Sky Sports. El fenómeno Luke Littler no genera indiferencia, y teniendo en cuenta la edad de jubilación de un jugador profesional de dardos, hay littlermanía para rato.