El prestigioso, virtuoso y ecléctico violinista Ara Malikian, visitante habitual de la capital vizcaina, regresará a Bilbao para ofrecer un recital en Euskalduna Jauregia el próximo 6 de diciembre. El recital se enmarca en una nueva fase de la gira de presentación de su último disco, Intruso (Beatclub Music), en el que realiza un llamamiento a “la unidad y a la comprensión mutua en un mundo cada vez más dividido”, explica.
En este segundo tramo de la gira de Intruso, cuyas entradas están a la venta en su página web, el músico ya nacionalizado español lanza una invitación a disfrutar de su talento a la hora de tocar el violín y vuelve a mostrar su estilo tan característico marcado por la multiculturalidad de su música y una capacidad enorme para adaptarse a diferentes situaciones.
Como en todos sus espectáculos, Intruso redefine los límites de la música clásica al fusionar elementos de la música popular y del mundo con su virtuosismo violinístico, creando un sonido único y vanguardista que desafía las convenciones. Más allá de ser un simple álbum de música, este último trabajo es “una declaración artística que aborda temas universales como la identidad, la pertenencia y la búsqueda de un sentido de comunidad”.
Malikian aborda su repertorio a través de colaboraciones con artistas de diversas culturas, caso de Diego Torres, Niño de Eleche, Gisella Giurfa, Elena Medina, Anthony Quiñones, Veruska Verdú, Kelvis Ochoa o Seydina, entre otros, a la vez que invita al público a reflexionar sobre nuestro papel en el mundo y a construir puentes entre diferentes sociedades a ritmo de música clásica, tango y ritmos herederos de África, Cuba y la cultura flamenca.
De un búnker a escenarios internacionales
Malikian, de origen libanés, explicó a DEIA en una visita antigua a Bilbao que vivió su crecimiento alternando su piso con un búnker, escondido durante la guerra vivida por el Líbano el siglo pasado. Fue allí donde la música se convirtió en divertimento y pasión frente a la crueldad del mundo exterior. “Si miras a un niño entiendes casi todo lo que fuiste y hace un tiempo que no te permites ser. Esta gira es el resultado de ver crecer a mi hijo, es el resultado de mi crecimiento a su lado, es todos esos sonidos y melodías que intentan darle forma a lo que he sentido y me ha inspirado de él y de la vida a través de él. Es un encuentro con el niño que no pude ser y hubiera soñado ser. Es un homenaje a esos seres que son tan libres como un pájaro”, apostilla.
“Es eso que yo había olvidado y que es tan poderoso: la magia de encontrar cada día y cada senda fascinantes, traigan lo que traigan”, indica el violinista, que defiende, ante DEIA, que “ningún premio puede cambiarse por la sonrisa y la energía del público”, y que “libertad, valentía y heterodoxia son palabras de mi diccionario particular, pero las que más me gustan son respeto y curiosidad”, aclara.
Amores vascos
Malikian, un músico enamorado del compositor vasco Pablo Sarasate y de la triki de Kepa Junkera, con quien ha colaborado, ha grabado alrededor de 70 discos, creado su propia orquesta y participado en la producción de infinidad de espectáculos, siempre bajo las premisas de acercar la música clásica y popular a todos los públicos, y asimilar los sonidos de otras culturas dentro de un lenguaje personal, virtuoso y expresivo.
“Todas las músicas son grandes y me parece una falta de respeto para el resto llamar solo música culta a la clásica. Yo trato de aprender de todas. ¡Ojalá viviera cien años para descubrirlas!”, explica este músico enamorado del directo y que ha llegado a ofrecer hasta 300 conciertos al año. “Es un placer subir a los escenarios. El único y mayor peligro es entrar en la rutina y hacer conciertos como churros. A mí no me pasa porque todos los hago con la misma ilusión y cariño, y colaborando con músicos diferentes”, dicta.