El Barakaldo ha perdido en el mercado invernal una pieza clave como Víctor San Bartolomé, pero ha ganado para la causa la experiencia y jerarquía en el centro del campo de Álvaro Peña (Bilbao, 24-X-1991), un futbolista curtido en mil batallas con más de 245 partidos en la categoría de plata. El deseo de volver a jugar cerca de casa tras completar una sobria primera mitad de curso en las filas del Racing de Ferrol ha dado pie a un movimiento que explica a DEIA el centrocampista bilbaino, que pone el foco en ayudar a crecer al equipo y a sus nuevos compañeros.

Cambia el Racing de Ferrol por el Barakaldo, movimiento llamativo. ¿Cuál ha sido el motivo?

—Hemos estado a gusto en Ferrol, porque tanto la ciudad como el club nos ha acogido muy bien, pero entendíamos que teníamos que dar un cambio. Ha habido también algo personal que me ha hecho plantearme un poco las cosas y qué es lo que quería para mi futuro. Me llamó Joseba (Núñez), se pudo hacer y todos contentos.

Su última experiencia cerca de casa fue con el Amorebieta en el curso 2021-22 en la Liga Hypermotion sin poder mantener la categoría. ¿Qué recuerdo guarda?

—Se nos hizo un poco duro aquello y hubo un poco de todo. Momentos difíciles y de disfrutar. El vestuario era muy bueno, el club era muy familiar y se disfrutó dentro de que no acabamos de conseguir el objetivo, que era lo importante.

¿Tenía claro que el Barakaldo era el club idóneo ahora para volver a cambiar de aires?

—Sí, era con el que más proximidad o cercanía sentía y quizás el más atractivo por sus ganas de crecer. El Barakaldo ha querido que esté aquí y estoy feliz por poder ayudar.

¿Qué puede aportar al equipo en el campo?

—Dentro de mis características está dar un poco más de pausa al juego con mi esencia, pero adaptándome al juego del equipo para ayudar lo máximo posible. Soy veterano, pero aún me planteo el fútbol con ilusión, ganas de mejorar y ayudar. Si puedo ayudar a que el club siga creciendo y gente joven como San Bartolomé, que ha ido al Albacete, pueda ir mejorando y te recuerde con cariño porque le has ayudado, mejor.

¿Cómo ha visto al Barakaldo desde la distancia?

—Bien, he visto varios partidos, sobre todo al final cuando mi fichaje se podía hacer y me parece un equipo muy intenso y con las ideas muy claras. Es un equipo que gusta ver al ser muy ofensivo, defender hacia delante y ser muy agresivo con gente que se ve que va a una, algo muy importante en todas las categorías y en esta quizás algo más.

¿El equipo puede aspirar realmente a entrar en el ‘play-off’?

—Hay muchos equipos involucrados. Lo mejor es centrarnos en los partidos que vienen, día a día y entrenamiento a entrenamiento. El tiempo dirá dónde estamos, pero el objetivo del club es claro y nosotros lo tenemos claro también.

Conoce bien la categoría de plata, en la que supera los 245 partidos. ¿Es un reto personal volver a competir a ese nivel?

—Sería un reto bonito para mí, pero para nada es algo que me quite el sueño. Quiero disfrutar del fútbol de otra forma, con mi familia, mis amigos y la grada estando aquí, que para mí es muy importante. Por ilusión y por trabajo no va a ser.

A nivel internacional ascendió con el Almere City a la Eredivisie, competición que disputó en el curso 2023-24. ¿Qué sensaciones le dejó?

—Fue muy bonito, pero duro a la vez al jugar contra equipos muy buenos. Una experiencia muy bonita al ir a la segunda división de allí con varios compañeros que me llevo como amigos como Pascu o Manel, quien estuvo en el Barakaldo hace varios años y me ha hablado muy bien del club.

Logró otro ascenso con el Andorra a la LigaHypermotion el año pasado, pero no continuó en el equipo y fichó por el Racing de Ferrol. ¿Tuvo algo que ver la llegada de Ibai Gómez al banquillo?

—No hablé con Ibai en ningún momento. El fútbol es así y no le doy muchas vueltas. Personalmente me encontré muy bien en el equipo, pero tuve que salir de allí y me fui al Racing de Ferrol, donde me han tratado muy bien desde el primer hasta el último día.

Ha llovido mucho desde aquel debut con el Athletic en noviembre de 2012 con Marcelo Bielsa en el banquillo. ¿Qué significó?

—Ha pasado mucho tiempo, demasiado. Fue increíble. No voy a decir que fuera mi sueño desde pequeño, porque el sueño era tener continuidad y jugar más tiempo con el primer equipo, pero fue una suerte y un recuerdo muy bonito que tengo. Tanto el partido en Israel como el posterior en San Mamés. Fueron dos partidos que me dieron la oportunidad de jugar con el Athletic y es algo que me llevo para toda la vida.

Ha comentado antes que, pese a ser un jugador veterano, mantiene la ilusión por entrenar y seguir jugando. No piensa en ninguna edad concreta por tanto para colgar las botas.

—No, hasta que el cuerpo y la cabeza aguanten. Mientras esa pizca de ilusión y ganas sigan ahí intentaré ayudar al equipo en el que esté. En este caso el Barakaldo, donde ojalá pueda estar muchos años.