Cada 5 de febrero, festividad de Santa Águeda, es una cita obligada para muchos barakaldarras y vecinos y vecinas de las inmediaciones de la localidad fabril. Cumpliendo con la tradición, ayer, desde primera hora de la mañana centenares de personas subieron las faldas del monte Arroletza desde los caminos existentes desde Gurutzeta y desde Kastrexana para acabar en la ermita de Santa Águeda.

La inestabilidad meteorológica fue, sin duda, una de las grandes protagonistas de una jornada festiva en la localidad fabril, un día lleno de tradición y significado para los barakaldarras. Como ya es habitual, de camino hacia la ermita, los caminantes pudieron disfrutar de los diversos puestos que vendieron desde pastel vasco y hasta chacinería pasando por quesos, rosquillas y cordones de San Blas. El punto de reunión para todas las personas que subieron al Arroletza fue la ermita de Santa Águeda y las inmediaciones de la misma. Allí, unos optaron por asistir a la misa especial programada en la ermita, mientras que otros muchos optaron por reponer fuerzas con talo y txakoli.

De esta manera, los y las barakaldarras volvieron a asistir a su cita con la tradición en una fiesta que pasa de generación en generación en la localidad fabril. Por su parte, el domingo como también manda la tradición barakaldarra, muchas personas volverán a subir al Arroletza para visitar Santa Águeda.