ÚLTIMA HORA
Santurtzi se suma a la zona roja de coronavirus en Bizkaia
Director y guionista de 'Ane'

David P. Sañudo y Marina Parés: "Estar en el Zinemaldia es algo soñado teniendo en cuenta que es una película muy modesta"

05.08.2020 | 00:13
Marina Parés y David P. Sañudo.

El bilbaino David P. Sañudo da por fin el salto de los cortometrajes al largo con 'Ane', coescrita junto a Marina Parés, y que aborda un drama familiar con el TAV de fondo

La excelente 'Aprieta pero raramente ahoga' marcaba una tensión turbia muy potente. ¿Su primera película va por el mismo camino?

—David P. Sañudo: No, quizás sí que hereda un personaje verborreico pero nada más. Va por otro lado.

Hablan de una relación familiar con el contexto de la obra del TAV de fondo.

—Marina Parés: Es una película sobre una búsqueda, de una madre joven que trabaja como guarda de seguridad en el TAV y que descubre que, una noche, después de una fuerte discusión con su hija, esta no vuelve a dormir a casa. Poco a poco va descubriendo elementos discordantes en la vida de su hija y se interesa por quién es. Haciéndolo, inevitablemente se empieza a cuestionar quién es ella y cómo ha llegado a un punto tal en el que no conoce a su propia hija.

¿Cómo ha sido trabajar juntos a partir de un cortometraje que ya habían escrito?

—D. P. S.: Ambos teníamos interés en ver cómo son las relaciones con los padres. Parte de una preocupación compartida por ir conociendo a los padres y también por cómo ellos nos conocen y sobre todo, nos desconocen. Con este punto de partida, hay un segundo elemento que siempre nos ha interesado que es cómo lo social, lo colectivo y lo político inciden de forma inevitable en lo privado e individual. Sobre estos ingredientes trazamos una línea sencilla que es madre e hija, una relación natural ambientada en Gasteiz, que es la ciudad en la que vivimos, y con un contexto que nos pilla más cerca. No solo por el TAV, sino también por determinadas obras de ingeniería civil que vemos en nuestro barrio y que nos permiten jugar con un símbolo muy interesante: cómo algo que está pensado para unir dos puntos, como un tren o una carretera, separa dos márgenes.

Y lo hacen además en euskera. ¿Tenían claro que debía ser así desde el principio?

—M. P.: Queríamos que fuera trilingüe porque había una parte en Francia con más peso, pero al final no la tuvo, así que mayoritariamente es en euskera. Por contexto y por los personajes, era lo más lógico.

Estar en el Zinemaldia es una gran ventana de exhibición.

—D. P. S.: Es una gozada y no vamos a decir que era un objetivo, pero lo veíamos como la mejor de las posibilidades. Es algo soñado, teniendo en cuenta que es una película muy modesta.

Aunque la película no va directamente de ello, ¿creen que hablar del TAV puede causar cierto revuelo?

—D. P. S.: Si pones algo así en una película, de alguna manera lo pones en cuestión, pero cada espectador es un mundo y el que se sienta interpelado podrá opinar, pero lo principal navega por otros cauces. Aunque es una historia que ocurre aquí, podría darse en cualquier otro lugar y en cualquier otra construcción.