del 14 de marzo al 22 de septiembre

Azkuna Zentroa rompe fronteras entre arte y literatura en una exposición

"Nunca real/siempre verdadero" critica el tratamiento que se ha dado a ambos campos

08.02.2020 | 21:00
"Nunca real/siempre verdadero" critica el tratamiento que se ha dado a ambos campos

"Nunca real/siempre verdadero" critica el tratamiento que se ha dado a ambos campos

BILBAO. La muestra, en la que participan 13 artistas locales, estatales e internacionales y que se desarrollará del 14 de marzo al 22 de septiembre, se enmarca y sirve de preámbulo al Festival Internacional de las Letras de Bilbao, Gutun Zuria, que se celebrará del 2 al 6 de abril y que examinará precisamente la relación entre arte y literatura.

En la misma participan artistas y escritores como la cubana Glenda León, los premios nacionales de Fotografía Joan Fontcuberta y Cristina de Middel, la francesa Valérie Mrején y la bilbaína Mabi Revuelta, entre otros.

La exposición, presentada hoy a los medios, está comisariada por Iván de la Nuez, ensayista y crítico de arte cubano, quien lleva 25 años investigando la relación entre el arte y la literatura y, "sobre todo, a unas escritoras y artistas que están por la labor de romper las fronteras entre arte y literatura, no de una forma teórica, sino casi personal y visceral".

"Los artistas que forman parte de esta exposición tienen, de una forma natural, un pie en el arte y otro en la literatura; no se apuntan a una moda, sino que han trabajado durante años a esta cuestión", ha destacado.

La exposición "habla de la ruptura de la frontera entre arte y literatura -ha explicado de la Nuez-, porque creemos que la cultura del siglo XXI va a partir de una simbiosis entre estos dos ámbitos, ya que creemos que es indistinto hablar de artista o de escritora o narradora".

Ha revelado que el título de la muestra, "Nunca real/siempre verdadero", hace referencia "a una frase del poeta Antonin Artaud, que puso a lápiz sobre un pequeño dibujo y que a mi me parece que es una manifiesto sobre el sentido del arte y la literatura misma".

"Estamos hartos de la imposición por la política, los medios de comunicación o las redes, de una realidad y estamos muy hambrientos de una búsqueda y un encuentro con la verdad", ha proclamado.

"Modestamente creo que los artistas que componen esta exposición van cavando en busca de esa verdad; no les interesa tanto la realidad como la verdad".

La muestra está ordenada en cuatro capítulos o espacios, el primero de los cuales está dedicado a obras que dan protagonismo al libro como objeto expositivo y artístico.

En este primer capítulo se exhiben las obras de la internacionalmente reconocida artista cubana Glenda León, el hispano-argentino Gonzalo Elvira y la artista y escritora mexicana Verónica Gerber.

El segundo espacio está dedicado "a cómo el discurso político propagandístico puede ser 'licuado' por el arte hasta convertirlo en un código estético" a través de obras del artista guipuzcoano Oier Etxebarria, la Premio Nacional de Fotografía Cristina de Middel, y el compositor y el artista cubano Kiko Faxas.

El tercer capítulo busca mostrar "cómo desde el paisaje se puede construir una ficción narrativa", mediante las obras de Alicia Kopf, Guillem Nadal y Kurt Caviezel.
El último espacio muestra al espectador cómo se desplazan "las historias de los libros a las narrativas cinematográficas y videográficas" con las obras de la reconocida artista y escritora francesa Valérie Mréjen, el Premio Nacional de Fotografía Joan Fontcuberta y la artista bilbaína Mabi Revuelta.

Fontcuberta, quien presenta una obra titulada "Blow up" (ampliar), ha explicado que "esta obra es un proyecto que habla de la fragilidad del documento y de hasta qué punto ese documento es un dispositivo que nos lleva hacia derroteros que no tienen nada que ver con la verdad ni la realidad".

"La pieza -ha agregado-, homenajea a la película de culto de Antonioni 'Blow up', un thriller en el que un fotógrafo capta sin saberlo el momento de un asesinato y lo descubre cuando, en el laboratorio, empieza a ampliar y ampliar los negativos y, en un grado supremo de ampliación, descubre que hay un cadáver en el suelo y que se ve la mano del asesino que empuña la pistola".

"Yo tomo el trabajo donde la película lo deja, en ese momento de la ampliación en que ya se ve el cadáver y la pistola, y lo sigo ampliando llevando el fotograma hasta una ampliación descomunal que rebasa el umbral de reconocimiento de lo real y nos lleva a lo confuso, a lo borroso".

"Con esto se demuestra que, a la que superamos un cierto límite de la ampliación de la realidad en la que todavía se perciben los elementos de esa realidad, sólo llegamos al grado cero de la escritura visual", ha concluido.