SE lo dijo una jovencita con mochila a su compañera, que la escuchaba tras los piercing: “Unamuno lo ha petado”. Y se dieron la vuelta. Porque, ante la puerta del salón de actos de Bidebarrieta Kulturgunea, acababan de colocar un minimalista tótem de cartón que rezaba LLENO-BETETA. Y seguía subiendo gente con cara de esperanza, que se volvía contrariedad ante el rigor del tótem.
Quizá fuera cosa del tema de la conferencia de la tarde: las mujeres en la obra de Unamuno, que tiene lo suyo. Puede que tuviera mucho que ver el indudable tirón de la ponente, María Jesús Cava, prominente académica bilbaína, doctora en Historia Moderna y Contemporánea por la Universidad de Deusto. Cava realizó estudios de Derecho y se especializó en lengua y cultura inglesa, siendo becaria de investigación en instituciones prestigiosas como las universidades de Manchester, Edimburgo, Londres. A lo largo de su carrera académica fue directora del Departamento de Historia y de Humanidades, coordinadora de redes universitarias extranjeras, profesora visitante en foros internacionales, miembro de consejos de redacción de revistas especializadas, conferenciante, articulista en medios de comunicación y participante en programas televisivos como El condensador de Fluzo, vocal del Consejo Cívico de Bilbao e Ilustre de la Villa desde 2009. Personajazo que disertó con maestría .
Claro que, lo más probable es que sea Unamuno, don Miguel, que lo vió todo desde su palco y que aplaudió con entusiasmo a Cava unas cuantas veces, o eso pareció, quien llene plazas en Bilbao.
“Gracias por vuestro espíritu unamuniano”, dijo el presidente de la Asociación de Amigos de Unamuno Elkartea, Mikel Etxebarria, al abrir el acto. Agradeció el apoyo del ayuntamiento y recordó el compromiso de la entidad para incrementar la presencia pública del pensador nacido en Ronda en el Botxo.
Después, Cava abordó un más que interesante análisis de los arquetipos femeninos en la obra literaria de Miguel de Unamuno, examinando cómo el escritor bilbaíno retrata a las mujeres en sus novelas (y nivolas). Inició su intervención reconociendo cierta “inquietud” respecto a la imagen que proyecta el autor nacido en relación con los personajes femeninos. Caracterizó a Unamuno como figura de “actitud paradójica e inestable”, reconociendo la complejidad psicológica del filósofo sin restar una pizca valor a su originalidad creativa. Y empezó a profundizar.
Entre quienes escuchaban, la vicepresidenta de la Asociación de Amigos de Unamuno Elkartea, Cristina Mendia; la decana de la Asociación Vasca de Periodistas, Amaia Goikoetxea, con su vicedecana, Carmen Peñafiel; la presidente de Deusto Bizirik, Julia Diéguez; el presidente de la Asociación de Hostelería de Bizkaia, Boni García; así como la exdiputada Margarita Uria;el anterior subdelegado del Gobierno español, Vicente Reyes, con Maite Lozano; el vicepresidente de FEVEBASK, Kepa Elejoste; la vicepresidente de la Asociación Artística Vizcaína, Laly Rubio; o el expresidente de la misma entidad, Fernando Zamora; además del imprescindible Marino Montero.
Estuvo Natividad Cuevas Unamuno, nieta de un primo de don Miguel, quien confesó que desea subir a las ramas de su árbol genealógico. No faltó la también brillante historiadora María Begoña Cava Mesa.
Disfrutaron de la conferencia Leonides Rodríguez, Consuelo Bedia, Pilar Lejarreta, Aroha Rodríguez, Lucía Guandalini, Paco Blanco, Mónica Vaamonde, María Ángeles Etxebarria, María Juárez, Juan Ballesteros, María Teresa Sosa, Txaro Gandiaga, María Anfeles Ortube, Begoña Martínez, Bego R. Orbezua, Andrea Uña, Raquel Matías, María Beni Sopelana, Teresa Polo, Marisa Gil Múgica, Libo García, Noemí Ramos, Alberto Campos, Miren Méndez, Ana Martín, Inma Alcántara, Leticia Pérez, Mari Carmen Conde, Arrate Elcoro, Norberto López, Mecesdes Beltrán, Fernando Arbués, José Luis Cuesta, Freré Suárez, Rosario Fernández, Alicia Uriarte, Begoña Gil, Manoli López, Maitane Rodríguez, Pablo Martínez Escauriaza, María Eugenia Fernández, José Antonio del Caz, Aurora Bolzoni, Carmen Urruela, María Luz Isasi, Jorge Escalza. Lourdes Moreira o Lola Fernández.
Así que Unamuno lo petó ayer.