Concierto de la joven orquesta de cuerda de Bellaterrra en Bilborock
Bilborock, escenario del concierto de la Orquesta Joven de Cuerda El Musical de Bellaterra en su primera gira por Bizkaia
Resulta que en el argot de la música ‘seco’ significa sin ecos. Y Bilborock es una sala ‘seca’. Centrado en ese aspecto dirigía ayer el último ensayo el maestro Daniel Mestre. Lleva la batuta de una orquesta de cuerda formada por una quincena de violines, tres violonchelos y un piano. En su primera gira por Bizkaia, venían de tocar en la parroquia de los trinitarios de Algorta. Un espacio mucho más amplio que genera todo tipo de resonancias. Era preciso ajustar los detalles para que todo sonara como es debido. Sobre todo, cuando se trata de que las y los instrumentistas ganen experiencia. Que se fogueen en repertorios, públicos y giras.
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Porque la Orquesta Joven de Cuerda El Musical de Bellaterra, la protagonista de ayer, es una formación compuesta por estudiantes de entre 13 y 18 años. Alguna, incluso más joven.
“Aunque la orquesta se llame El Musical, no hacemos musicales, ese es el nombre del centro educativo” bromeó Montserrat Roig, coordinadora del conjunto.
“Ayer nos fue muy bien en la iglesia de los Trinitarios. Superbonita y con mucha gente” valoró una Roig que resaltó la labor del dinamizador cultural Javi Campos. “Este es nuestro primer viaje al País Vasco, nos apetecía mucho venir aquí”, añadió.
El Musical de Bellaterra ofreció un repertorio que transitó desde el romanticismo nórdico hasta el corazón de la música catalana, sin olvidar la elegancia británica. Comenzaron con el catalán Ricard Lamote de Grignon para pasar a la fantasía sobre Greensleves de Raph Vaugham Williams, saltar a una suite del noruego Edward Grieg y concluir con una sardana del universal violonchelista y compositor de El Vendrell, Pau Casals. Autores con propuestas complejas que exigen preparación técnica.
“Estas salidas son interesantes porque hacen grupo. La orquesta es un lugar de aprendizaje de lo que supone colaborar en equipo, de lo que significa luchar todos unidos para que salga algo hermoso”, detalló Montserrat Roig. “Se trata de una labor de grupo: ellos crecen y la música crece con ellos”, concluyó la coordinadora, que trabaja junto a un Jordi Boltes que mostró sincera admiración por la tradición coral de Euskadi.
JOVEN ORQUESTA Electrizaron la atmósfera con el sonido de sus violines Mar Farnes Moore, Nils Compte, David Boureau, Ramón Roig, Laia Durán, Joaquín Muñoz, Albert Bosch, Maria Reinon o la jovencísima Kairi Fuentes. El solista o concertino fue Egan Ferris Moore. Y vibraron acompasados los violonchelos de Biel Alarcón, Xénia Romero y Sara Tienda.
En su primera gira por Bizkaia y bajo la dirección de Daniel Mestre, intérpretes de entre 13 y 18 años abordaron obras de Pau Casals, Lamote de Grignon o Edvard Grieg
Se acercó a Bilborock Loreto Alfonso, de Bilbao Musika, con Ixone Arberas. El arpista Jordi Cujó y Meritxell Xifré, de vacaciones en Bilbao, no pudieron resistir la tentación de asistir al concierto.
Se contaban entre el público Leonardo, Luis, Marcos y Sofía Bicho, Raquel Llorca, Isabel Monge, Marian García, Yolanda Ramírez, Isabel Pérez, Enara Iriondo, Miguel Alonso, Isabel Asensio, Begoña Salsimendia, Karin Hertbolzheimer, Robert Kirk Moore, Meritxell Martín o Albert y Elsa Compte.
No se perdieron el concierto de la la Orquesta Joven de Cuerda El Musical de Bellaterra, entre otras personas, Paula Leñero, Josep, Ainara y Ander Seguí, Leire y Julián Miñambres, Pepa Rodríguez y Josune Olaskoaga, Carla Herrero o Ernesto Santo Tomás.
Sonaron ayer violines y chelos entre las paredes de Bilborock, más acostumbradas a escuchar guitarreo poderoso y solos de batería.
Fueron interpretadas partituras de Vaugham Williams, Grieg, Lamote de Grignon o Pau Casals en el templo que oyó crecer a Fito Cabrales.
Recibieron ovaciones en los silencios entre pieza y pieza músicos tan jóvenes o más que la mayoría de participantes, y hasta público, del concurso pop-rock Villa de Bilbao, del que es sede la sala.
Claro que lo que más viene a sorprender a quien no esté avezado en el argot de la música es que el lugar que ha cobijado eventos protagonizados por MCD, Que no falte, o Johnny Control, por poner algún ejemplo, y bandas que han tocado versiones de Kortatu, Vulpes, Barricada, Cicatriz o Delirium Tremens, reciba la calificación de “seco”. La realidad, siempre imprevisible.
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