antigua fortificación de la villa

Balmaseda recaba ideas para la escalera del Cerro del Castillo

La ruta que acercará la fortificación al casco se completa con propuestas vecinales

09.02.2020 | 10:10
La fortificación enclavada en una alto que domina Balmaseda dejó de utilizarse a partir de 1876.Foto: E. Castresana

La ruta que acercará la fortificación al casco se completa con propuestas vecinales

Balmaseda - Forma parte de los recuerdos de los balmasedanos que de niños jugaban por allí, acudían a la escuela que albergaba el actual albergue municipal o todavía viven cerca, por lo que siguen utilizando los accesos al Cerro del Castillo. La puesta en valor de los vestigios de la antigua fortificación de la villa a unos 250 metros de altitud -documentada ya en entre los siglos XII y XIII y que cayó en desuso en 1876- avanza con nuevas sesiones de trabajo participativas desarrolladas por las empresas Ikusmira Ondarea y Uder Lab Project en las que los vecinos aportaron sus ideas al Ayuntamiento para la rehabilitación y prolongación de la escalera actual. Se trata de habilitar uno de los pasos históricos, de forma que enlace con el abierto desde el Portillo, trazando un circuito circular.

Muchos de los asistentes rememoraron cómo en su niñez los peldaños de una escalera primitiva se habían perdido. Sí existía una barandilla que "a modo de pasamanos hacía también de tubería para subir el agua", según describieron en el encuentro en el que se trabajó con dinámicas de grupos que analizaron los tres formatos propuestos: asentada, apoyada o perfilada sobre el terreno. La mayoría de los grupos descartaron la primera opción y apostaron por los modelos de apoyado y perfilado en madera con la opción de introducir metal en los tramos menos visibles para acoplarse en el entorno.

También se debatió cómo integrar el tramo de escalera que se conserva homogeneizando los peldaños ya existentes con la futura obra. "La conclusión general compartida fue que la actuación elegida en este tramo debía ser coherente con la parte alta, de manera que, si en ese espacio se optaba por una estructura de madera, también en los peldaños de la parte baja debían ser de ese material. En consecuencia, hubo unanimidad a la hora de elegir la contrahuella o tabica de madera", exponen desde la empresa especializada en patrimonio Ikusmira Ondarea. Además, señalaron la necesidad de incorporar una barandilla que facilite el camino a las personas con dificultades de movilidad.

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