La sonrisa que cruzó el charco

Los Montaño-Fuentes se asentaron en Sestao para mejorar la vida de su hijo Santi

El niño padece parálisis cerebral y, desde hace un mes, un bipedestador mejora su salud

09.02.2020 | 10:01
Santi con su bipedestador junto a sus padres, Robert y Fernanda y sus hermanos Sebastián y Siam.Foto: M. A. Pardo

Sestao- Quizá no haya una circunstancia que haga que una persona supere todos sus límites tanto como el lograr el bienestar de sus hijos. Sacar fuerzas de flaqueza, ingenio de la debilidad, plantar cara a la adversidad con el firme propósito de que la sangre de tu sangre sonría y sea lo más feliz posible. Bien lo saben Robert Montaño y Fernanda Fuentes, los padres de Santi Montaño, un niño de ocho años con parálisis cerebral que reside junto a toda su familia en Sestao. Hace poco más de un año dejaron atrás una vida asentada en su Bolivia natal, llenaron sus maletas con lo poco que tenían y mucha ilusión y todo para que Santi pudiera recibir unos tratamientos mejores para, poco a poco, ir mejorando y tener una calidad de vida mejor. "No dudamos en dejarlo todo porque veíamos que en nuestro país no había buenos tratamientos para nuestro hijo y venir aquí podía ser clave para que Santi fuese mejorando", explican Fernanda y Robert. Junto a ellos, además de Santi, también llegó a Sestao Sebastián, el hijo mayor de esta pareja.

Era volver a empezar, de cero, pero con la convicción de que tanto esfuerzo tendría su recompensa. "Verle sonriendo, siendo tan luchador desde tan pequeño solo nos da más fuerzas para seguir trabajando porque tenga la mejor vida posible", señala Fernanda. A la llegada de esta familia a Sestao, se encontraron con "un municipio que nos ha recibido con los brazos abiertos y estamos muy agradecidos por todo el apoyo que nos están brindando", reconoce Robert.

Gran parte de dicho apoyo se escenificó el pasado mes de marzo en unas actividades solidarias organizadas por el colectivo Bihotz Solidarioak en el colegio La Salle de la localidad. Todas aquellas actividades tenían como propósito recaudar fondos para que esta familia pudiese dotar al pequeño de un bipedestador que le permitiese estar erguido e ir ganando masa muscular en sus piernas. Los sestaoarras se volcaron con la iniciativa y se lograron los 3.000 euros necesarios para que Santi tuviese ese elemento que, desde hace un mes, ha mejorado su calidad de vida sobremanera. "Su vida, nuestra vida ha mejorado muchísimo. El hecho de poder estar erguido por momentos le permite, por ejemplo, poder buscar objetos, mirar al horizonte, está cogiendo musculatura en las rodillas... Es un gran avance. Santi siempre es un niño alegre, pero desde que tiene el bipedestador lo es más aún. Ojalá en un par de años pueda dar sus primeros pasos", desea Fernanda, quien antes de llegar a Sestao tomó parte en un conocido programa de televisión en Bolivia con el propósito de dar visibilidad a la discapacidad en la sociedad del país andino.

Ahora, una vez que Santi tiene el ansiado bipedestador, el anhelo de esta familia a la que recientemente se ha unido el pequeño Siam, es lograr que se les conceda la petición de residencia, un paso básico para poder asentar su proyecto de vida definitivamente en Euskadi. "Solo pedimos una oportunidad, llegamos aquí movidos por lograr el mayor bienestar posible para Santi", comentan.

Libro Este largo viaje que inició esta familia desde que Santi naciera con esta parálisis cerebral está siendo recogida por Fernanda en un libro. "Contando nuestra historia, narrando lo que sentimos y vivimos como padres de un niño con discapacidad, busco transmitir a otras personas en nuestra situación que este es un viaje duro, sí, pero que está lleno de esperanza", profundiza Fernanda, quien está en pleno proceso de creación del libro y, a la vez, mientras escribe, revive momentos duros. "Esta siendo complicado escribir porque aún estamos en un momento de duelo que queremos dejar atrás", afirma Fernanda, la madre de Santi Montaño, la sonrisa que movió a esta familia a cruzar el charco por una vida mejor.

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