Carlos Müller culmina su aventura contra la ELA

Carlos Müller recaló el sábado en Barrika tras recorrer en solitario 1.521 kilómetros subido en una bicicleta antigua con el objetivo de recaudar fondos para la lucha contra la ELA, enfermedad que sufre su tío y que quieren visibilizar

12.07.2020 | 00:12
Jaime Lafita, a la izquierda, es el tío de Carlos. Juntos completaron los últimos kilómetros del viaje.

Más de mil kilómetros pedaleando en solitario para luchar contra la ELA. 1521, concretamente. El joven getxotarra Carlos Müller, de 29 años, completó el sábado la distancia que separa Londres de Barrika en bicicleta. Un desafío titánico con un objetivo solidario: visibilizar la enfermedad de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y recaudar fondos que se destinarán a la investigación científica y ayuda directa a quienes la padecen.

Una aventura sobre dos ruedas que Carlos, conocido también como Charlie Ventura, completó con entereza y máxima ilusión. "Estoy muy cansado, pero ya he recuperado algo después de las primeras etapas, que fueron realmente duras", reconoció aún con el gesto de esfuerzo en la cara a su llegada a la meta, situada en el Golfo Norte de Barrika, donde le organizaron una espectacular fiesta de recibimiento llena de buenas sensaciones.

Los últimos kilómetros, concretamente los que transcurrieron en territorio vizcaino y costero, desde Bakio a Barrika, los hizo en buena compañía, la de su tío Jaime Lafita, diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica, que no dudó en subirse a una bicicleta tándem para completar la última etapa por el verde litoral vizcaino arropado por muchos amigos que les apoyaron formando un pelotón de ciclistas concienciados frente a la enfermedad. Además, los últimos kilómetros estuvieron escoltados por toda una cuadrilla de motores de lujo, los de Euskadiko Citroenaren Lagunak, asociación de vehículos clásicos, que llenaron de colorido las carreteras de Gorliz, Plentzia y Barrika.

Sobre esta línea, durante cerca de catorce días, Carlos ha vivido una auténtica aventura en la que ha descansado sobre la marcha, sin tienda de campaña y afrontando las condiciones más adversas a merced de las aventuras del viaje y los elementos.

La llegada de Carlos. Carlos Zarate

"Quería que fuera un símil de la enfermedad, que te pilla de repente sin estar nunca preparado e ir con lo que tenía en ese momento: un plumas, un chubasquero y durmiendo al raso", reconoció. En este sentido, las etapas del norte de Francia fueron las más complicadas. "Me tocó dormir con mucho frío, a siete grados, y comiendo muy mal. Ahora ya soy peso pluma", bromeó. Sin embargo, todo el sufrimiento vivido "ha merecido la pena", destacó. "La gente se ha volcado conmigo, me han enviado ánimos y han colaborado con las donaciones", agradeció.

Aunque en un principio la iniciativa impulsada por la asociación DalecandELA, que lucha contra la ELA mediante la organización de eventos y venta de artículos, se planteó como objetivo recaudar 6.500 euros el sábado ya habían alcanzado los 6.725 euros gracias a 151 donativos recibidos durante este inolvidable viaje.

Bicicleta antigua


Por otro lado, además de enfrentarse al reto con pundonor, en cuanto al reto deportivo se refiere, Carlos no tuvo mucha ayuda a la hora de pedalear, y es que completó el recorrido sobre una joya vintage de dos ruedas, puesto que su bicicleta de carretera está lejos de contar con los avances tecnológicos de las actuales. "Tiene 30 años. Es de los años 80, del Team Banana, de Inglaterra. Anda muy poco. Solo tiene doce marchas y cuando había cuestas tocaba levantar el culo y tirar para arriba", explicó. La idea de completar la distancia entre la capital británica y el municipio de Uribe Kosta surgió a raíz de quedarse confinado en Londres durante la pandemia al ir a visitar a su hermano que vivía allí. "Me cancelaron el vuelo de vuelta a casa y empecé a pensar en la idea volver en bicicleta. Suelo viajar mucho y quería hacer una aventura y qué mejor manera que para ayudar a la asociación de mi tío", detalló. A lo largo del día de ayer y tras la llegada de Carlos, la fiesta continuó en el Golfo Norte y aledaños del local barrikoztarra con conciertos y un gran ambiente. A recibirle ya acudió un buen puñado de gente, conocidos y amigos muchos, otros, con la idea de brindar su apoyo en el bonito día que hizo ayer a unas personas que, aunque desconocidas, han completado una encomiable tarea: la de visibilizar una enfermedad tan dura como es la ELA.

"La idea surgió en el confinamiento, cuando me cancelaron el vuelo de vuelta de Londres a casa"

Carlos Müller

Protagonista de la aventura


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