El San Valentín más íntimo del barrio de Eleizondo, Zeanuri

La fiesta popular ha quedado suspendida, pero un grupo reducido de vecinos sacará el santo y medirá la encina

11.02.2021 | 00:52
Edición anterior del medido de la encina.

 Uno de los festejos más tradicionales y populares de Zeanuri, la celebración del día de San Valentín en la barriada de Eleizondo, se va a tener que vivir este año de una manera diferente a la habitual debido a los protocolos sanitarios y restricciones de movilidad por la pandemia del covid-19. "Hemos decidido cancelar gran parte de los actos para evitar la concentración de público. Vamos a mantener los aspectos más espirituales y culturales, pero haciéndolos de manera íntima y por parte de un reducido grupo de cuatro personas", explica Pedro Lejarza.

La programación arrancará el sábado por la tarde con el traslado de la imagen del santo desde la ermita de la Piedad a la parroquia, una procesión que será realizada de forma privada y sin asistencia de fieles y público. A continuación se llevará a cabo la costumbre, iniciada en 1959, de medir la circunferencia del tronco de la encina plantada frente a la ermita y que el año pasado alcanzó ya los 190,50 centímetros. "En esta ocasión, no creemos que haya crecido mucho por las condiciones climatológicas, ya que ha hecho bastante frío y ha nevado. Aún así, es un momento muy bonito y estamos expectantes por conocer lo que mide", afirma Lejarza. Tal y como se hace desde 2008, los datos de la medición quedarán registrados y firmados por el actual mayordomo, Xabier Intxaurraga, que después pasará el libro de actas y las llaves de la ermita a la mayordoma del próximo año, Irantzu Arana.

Sin 'barauskarria'
 

De la programación del domingo, festividad de San Valentín, se mantiene el repique manual de campanas de las 11.30 horas a cargo de los hermanos Pedro y José Antonio Lejarza, hijos del último campanero de la parroquia, Iñaki Lejarza. Después se celebrará la misa mayor, pero han sido suspendidos el resto de eventos de la jornada como la procesión de retorno del santo a la ermita de la Piedad y el reparto entre los asistentes del barauskarria, un almuerzo de pan de harina denominado pamitxa acompañado de tocino asado al fuego, vino y refrescos. "Es una fiesta humilde, pero viene gente de toda Bizkaia e incluso de Gasteiz y es una pena que hayamos tenido que suspenderla. Esperamos poder recuperar todos actos en 2022", apostilla Lejarza.

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