El futuro de Bilbao y San Mamés como sede del Mundial de Fútbol 2030 está bajo lupa. Las instituciones vascas han abierto un proceso de reflexión para evaluar si mantienen o retiran sus candidaturas, una decisión que, según ha revelado el lehendakari, Imanol Pradales, responde de forma directa a las "nuevas exigencias" planteadas por la FIFA tras sus visitas técnicas del pasado mes de marzo.

Pradales ha querido lanzar un mensaje de "tranquilidad" a la ciudadanía tras la polvareda levantada en los últimos días. Según ha explicado tras su encuentro en Gasteiz con el presidente canario, Fernando Clavijo, los inspectores de la FIFA analizaron a fondo las infraestructuras tanto de Bilbao como de Donostia y, posteriormente, pusieron sobre la mesa nuevos requisitos que no se contemplaban inicialmente.

Análisis a contrarreloj, pero con margen

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Ante este nuevo escenario, las instituciones implicadas ya están elaborando un informe exhaustivo que abarca criterios técnicos, logísticos, económicos, financieros y de seguridad. "Ahora hay que tener una cierta tranquilidad; hacer ese trabajo de análisis para tomar una decisión definitiva", ha pedido el Lehendakari.

A pesar de la incertidumbre, Pradales ha recordado que el cronograma juega a su favor: la FIFA no tomará la decisión final sobre las sedes hasta enero del próximo año. "Tenemos tiempo por delante. Hay que hacer este trabajo con rigor para tomar la mejor decisión para el país desde la máxima responsabilidad", ha zanjado.