Tras completar seis meses de obras, la galería entre Deusto y el Txorierri de los túneles de Artxanda se reabrirá al tráfico el próximo 4 de agosto. Los trabajos, que han supuesto una auténtica puesta a punto tanto del recubrimiento de la caverna como de sus sistemas de seguridad, han alcanzado ya dos tercios de su ejecución y encaran ya su recta final. A la vuelta del verano, en septiembre u octubre, arrancarán las obras en el último túnel, entre La Salve y el Txorierri, que se tendrá que cerrar también al tráfico. Así lo ha anunciado este martes el diputado de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Carlos Alzaga, que ha visitado las obras junto a la directora de Interbiak, Olatz Atxa.
A punto de cumplir 25 años de edad -se inauguraron oficialmente el 24 de mayo de 2002 para conectar rápidamente el centro de Bilbao con el valle del Txorierri y el aeropuerto-, los túneles de Artxanda necesitaban una puesta a punto en profundidad para seguir manteniendo su operativa y garantizar la seguridad de los miles de conductores que los utilizan a diario en sus desplazamientos. Los diferentes estudios forales ya venían informando desde 2020 que estos pasos bajo Artxanda presentaban deterioros en su capa de hormigón que, aunque no suponían peligro para la vialidad y el uso de los mismos, sí requerían una actuación. En concreto, las patologías se deben a la antigüedad de las galerías y su uso intensivo, detallándose en pequeñas grietas en las paredes, humedades varias y deterioros en el hormigón del revestimiento. Además se está aprovechando la obra civil para implementar en las galerías la última tecnología en cuanto a seguridad se refiere ya que la actual se ha quedado obsoleta tras más dos décadas de uso. "Las obras consisten en mucho más que un simple lavado de cara", ha advertido el responsable foral.
Dado su papel nuclear en el tráfico de entrada y salida de Bilbao, la Diputación decidió acometer los trabajos en tres fases, una por cada túnel. "Cada uno de los túneles tiene su propio proyecto y se ha hecho así para que la afección al tráfico sea la menor posible", ha recordado Alzaga. El proceso de remodelación comenzó a finales de 2024 con una primera fase centrada en el túnel Ugasko-La Salve, el más pequeño de todos con apenas 590 metros, y que supuso también su cierre durante cuatro meses. Los trabajos se centraron en solucionar el deterioro de la infraestructura asociado al paso de los años, eliminando las filtraciones tras acometer el rozado, refuerzo, impermeabilización y conducción de las aguas de filtración. También se mejoró la iluminación y se modernizaron los sistemas de seguridad antes de reabrirlos al tráfico el 17 de abril del año pasado.
El 4 de febrero comenzaron las obras en el túnel entre Deusto y el Txorierri. Transcurridos tres meses de intervención, las obras avanzan según lo previsto, lo que permite, en palabras de Alzaga, mantener el plazo estimado de seis meses y situar la reapertura a principios de agosto. Durante este tiempo, se han retirado todos los elementos de la infraestructura que se habían quedado obsoletos, desde las cámaras de seguridad a los equipos de megafonía, pasando por la capa de revestimiento, el firme o las luces, y se han rozado el techo y las paredes para sanear el recubrimiento. "Con el paso de los años, en un ámbito tan agresivo como es un túnel, el hormigón se acaba degradando. El agua que se filtra desde el monte, por ejemplo, contiene muchos elementos químicos. Se actúa mucho antes de que haya problemas", ha apuntado. Ha sido uno de los hitos principales de los trabajos, mediante una técnica que permite retirar el hormigón deteriorado sin afectar al resto de la estructura. Esta fase concluyó el pasado 16 de marzo tras actuar sobre una superficie aproximada de 24.000 metros cuadrados.
Los tres túneles
- La Salve-Txorierri (1.200 metros). Tiene un tráfico diario de 13.572 vehículos ligeros y 420 pesados. Las obras comenzarán en septiembre u octubre.
- Ugasko-Txorierri (1.146 metros). Es en el que se está actuando ahora. Circulan por él más de 5.000 vehículos cada día, 151 de ellos camiones.
- Ugasko-La Salve (737 m.). Con más de 8.200 vehículos al día, fue el primero que se reformó, el año pasado.
También se han instalado más de 7.800 metros de anclajes, en aquellas zonas en los que la roca estaba más deteriorada, y se han colocado unos 1.900 metros de drenaje, que recoge el agua que se infiltra a través de la roca para derivarla unos canales específicos de forma que no se dañe la infraestructura. De hecho, se ha diseñado un nuevo sistema sostenible para reducir el impacto de las aguas de escorrentía en los cauces fluviales del entorno.
El último, a la vuelta de verano
Alzaga también ha anunciado que la última fase de la rehabilitación se iniciará inmediatamente después de finalizar la actual, en septiembre u octubre. "Según las previsiones, tras el verano procederemos al cierre del túnel entre La Salve y Txorierri. Esta circunstancia obligará al cierre total de este túnel durante un tiempo que ronda los siete meses, aunque todavía está por definir. Somos conscientes del impacto que esta medida tendrá en las personas usuarias que transitan diariamente por este eje, pero garantizar la seguridad y adecuar la infraestructura a los estándares actuales es una prioridad ineludible", ha destacado.
"Esta planificación por fases permite compatibilizar tres objetivos esenciales: la seguridad de las personas, la modernización de una infraestructura clave y el mantenimiento de la movilidad en uno de los principales corredores viarios del entorno metropolitano", ha concluido el diputado foral.