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Aratz Castro, coordinador de Ortzadar LGTBI:

“La administración tiene voluntad; faltan unidades específicas LGTBI+ y dotarlas de recursos”

Con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia, el coordinador de Ortzadar LGTBI+, Aratz Castro, comparte su análisis sobre la situación que atraviesa el colectivo en Bizkaia

“La administración tiene voluntad; faltan unidades específicas LGTBI+ y dotarlas de recursos”Oskar González

El diagnóstico es claro: Bizkaia vive un momento positivo en términos de diversidad. Sin embargo, es imposible tapar el sol con un dedo y el coordinador de Ortzadar LGTBI+, Aratz Castro, muestra su preocupación por el aumento de agresiones hacia mujeres trans, reclama estructuras específicas dentro de la administración y advierte de la vulnerabilidad que aún atraviesa parte del colectivo en Euskadi. Sobre estas y otras cuestiones habla en esta entrevista con Deia en el Día Internacional contra la LGTBIfobia. 

Este domingo se celebra el Día Internacional contra la LGTBIfobia. En términos generales, ¿cómo definiría la situación actual que atraviesa el colectivo LGTBI+ en Bizkaia? ¿Predomina la preocupación o hay motivos para el optimismo?

Si levantamos el foco y observamos la situación internacional, la de Euskadi es positiva. De hecho, acaba de anunciarse un buen dato: el Estado español es el número 1 de Europa en políticas de igualdad LGTBI+. Pero siguen produciéndose situaciones de agresión y discriminación, y debemos seguir trabajando en colaboración con diferentes agentes, institucionales o no, para que se aborde la LGTBifobia en todos los ámbitos de la vida, no solo en las agresiones más duras, también en aquellos espacios donde a día de hoy es más complicado ser libre. 

¿Qué cifras maneja sobre agresiones o incidentes LGTB fóbicos registrados en Bizkaia en lo que va de año? ¿Se aprecia alguna tendencia preocupante?

Nos preocupa que las últimas atenciones que hemos realizado se hayan destinado en un número importante a las personas trans. Las últimas cuatro agresiones que hemos abordado han sido a mujeres trans. 

Decía antes de la entrevista que la mayoría de las víctimas eran personas migrantes. 

Nos ha llamado la atención que los ataques se produzcan en su mayoría a personas que vienen de otros países, en una situación con mayores dificultades que para quienes vivimos aquí. 

¿Siguen siendo uno de los colectivos más desprotegidos dentro de las políticas públicas?

Yo creo que hay una ola anti derechos que les señala y deshumaniza. Y eso hace que haya mayor violencia discursiva y física hacia las personas trans y, concretamente, hacia las mujeres trans. No obstante, a mí no me gusta categorizar quién sufre más violencia. Hay hombres gays que vienen de países como Uganda con historias de vida muy duras. Pueden ser asesinados por su propio gobierno. Por lo tanto, es mejor hablar de colectivos más vulnerables, y entre ellos se encuentran las personas trans. 

"Hay que hacer especial hincapié en el ámbito de las relaciones laborales, porque se producen situaciones de discriminación más sutiles"

Pero llama la atención que la reciente campaña institucional contra el odio impulsada por la Diputación no incluya referencias explícitas a las personas trans. ¿Qué lectura hacen desde la asociación?

Me preocupa que no se incluya a las personas trans, porque cuando hablamos del colectivo LGTBI+ estamos hablando de personas gays y lesbianas, pero también de personas trans, no binarias… Me ha parecido que la campaña tiene un enfoque muy tradicional: dos personas cisgénero, que sí han vivido esa discriminación, en el caso de Ekain de manera muy violenta. Sí he echado en falta la realidad de las personas trans. 

¿Creéis que las instituciones vascas cuentan realmente con formación y herramientas suficientes para diseñar políticas públicas eficaces dirigidas a las personas trans?

Ayer mismo participamos en el Foro LGTBI+ de Euskadi y salí con una sensación positiva. Se quiere construir una estrategia transversal y arriesgada, en el sentido de que se quieren abordar muchos ámbitos. Al diseñar este tipo de estrategias hay que tener en cuenta qué herramientas se ponen a su disposición. Por otro lado, participamos también en el foro del Ayuntamiento de Bilbao, donde se ha elaborado recientemente un plan de igualdad LGTBI+. Hay voluntad, lo que falta ahora es crear unidades específicas que traten esta realidad dentro de la administración y dotarlas de recursos humanos y económicos. 

Un estudio de la FELGTBI sitúa el entorno laboral como el segundo escenario más frecuente en las agresiones. ¿Qué recomendaría a una persona que sufre acoso o discriminación en su puesto de trabajo? 

Lo primero, que se dirija a una entidad LGTBI+, donde pueden ayudarle y asesorarle, además de guiarle por los canales dispuestos para denunciar, si así lo desea. Desde Ortzadar LGTBI+, subrayamos estos espacios porque consideramos que es aquí donde van a recibir una empatía cuando, quizá, en los canales propios de la empresa el trato es más frío. Tener un respaldo exterior aporta, además de cariño y calidez, la seguridad de no tener que enfrentarse en soledad a este camino. 

¿En qué espacio son más frecuentes los ataques? 

La calle, concretamente el ocio nocturno, es el ámbito donde se registran más agresiones. Sin embargo, creemos que también hay que hacer especial hincapié en el ámbito de las relaciones laborales, porque se producen situaciones de discriminación más sutiles. De hecho, existe cierto miedo a visibilizarse por las consecuencias que pudiera haber. 

"Para una persona trans es duro tener que proporcionar un informe psiquiátrico cuando, a día de hoy, la ley no lo exige"

Distintas asociaciones han denunciado situaciones de transfobia dentro de la UTIG del Hospital Universitario Cruces y de Osakidetza. ¿Cómo valora estas denuncias?

Tenemos relación con el Departamento de Salud. Hay que tener en cuenta de dónde venimos y hacia dónde vamos. Esa visión es importante para saber que se están produciendo cambios. Pero, por lo que nos han trasladado, es importante remarcar que para una persona trans es duro tener que proporcionar un informe psiquiátrico cuando, a día de hoy, la ley no lo exige. Eso sí, el relevo en el personal médico que está teniendo la unidad y la apuesta que hay en la norma busca generar unidades específicas con personal formado en cada uno de los territorios. 

¿Qué cambios considera más urgentes? 

Lo único que le pedimos al Gobierno Vasco es que se implementen estas medidas lo antes posible. No estamos hablando de una cuestión banal, sino del sufrimiento de una persona a la que se cuestiona constantemente su propia identidad. 

Aterricemos en lo local: Bilbao acaba de lanzar una campaña por el día de la visibilidad lésbica. ¿Interpreta esta iniciativa como un avance real en la visibilidad de otra de las siglas más invisibilizadas del colectivo? 

Por eso decía antes que, dentro de nuestra comunidad, hay distintos grupos que sufren discriminación o están invisibilizadas, como las mujeres lesbianas. Históricamente no se les ha mencionado. Gracias al movimiento feminista, han adquirido una mayor visibilidad. Prueba de ello es que desde nuestra asociación se ha puesto en marcha un grupo, Harroladies, donde proponemos una agenda anual no solo cultural y de ocio, sino que también buscamos generar visibilidad: conocerse y reconocerse.

"Creemos que la sentencia a los agresores de Ekain sienta un precedente y, sobre todo, anima a otras personas que sufren agresiones a denunciar y a poner el caso en manos de la justicia"

Por otro lado, ¿cómo valora la sentencia en firme contra los agresores de Ekain Perrino? ¿Puede marcar un precedente? 

Para nosotros es una sentencia muy positiva, porque se condena a quienes perpetraron las agresiones. Hay que tener en cuenta que en un juicio no solo se tiene que condenar al agresor, sino demostrar que ha sido él. Esto no pasa siempre. 

Explíquese. 

Lo digo porque recientemente hemos atendido el caso de una persona trans que sufrió una agresión muy dura. El proceso no ha sido fácil y se ha cerrado con la absolución del agresor, con todo el dolor que esto supone. Por lo tanto, conseguir demostrar ese componente homofóbico en el caso de Ekain es positivo. 

Él, sin embargo, se mostraba insatisfecho.

Y lo entendemos, pero creemos que sienta un precedente y, sobre todo, anima a otras personas que sufren agresiones a denunciar y a poner el caso en manos de la justicia. 

Y, por último, ¿qué lectura hace de las últimas novedades judiciales relacionadas con el conocido como “asesino de las citas”? 

Ya en su momento mostramos nuestras dudas sobre el componente homófobo del caso. Más allá de eso, yo pondría el foco en la vulnerabilidad que pueden generar las relaciones construidas a través de redes sociales y aplicaciones. Independientemente de si las víctimas eran personas LGTBI+ o no, creo que hay que analizar por qué se elige a personas vulnerables emocionalmente para manipularlas, engañarlas e incluso llegar a asesinarlas.