Todos debemos saber, habitantes del lugar, la villa de Balmaseda va con firme caminar”. Hace apenas dos días que escuchamos, como colofón a la representación popular, este himno del mercado medieval en las voces de más de 400 vecinos y vecinas que, acto seguido, invitaron a dejarse embriagar por oficios artesanales, música o juegos. Pero, ¿qué pensaría el verdadero artífice de esta celebración si pudiera viajar al futuro, como en la película francesa Los visitantes e infiltrarse entre ellos? De entrada, no reconocería la plaza de San Severino...

Y es que han transcurrido más de 800 años y casi 26 ediciones para que se haya presentado la primera biografía del fundador de Balmaseda, reseña la editorial Quitapesares. Casi, porque presentó a principios de año el libro del historiador Igor Santos Salazar Lope Sánchez de Mena y la Castilla de Alfonso VIII, capítulo inicial de una trilogía.

“Yo había disfrutado mucho con Una villa en la frontera (2021) de Igor y luego me impresionaron su conocimiento, pasión y capacidad de trabajo cuando interactuamos de cerca para el estudio de los capiteles de San Severino”, propiciado por la asociación cultural Orexinal, rebobina el editor Bingen Urquijo. “Un medievalista tan capaz, tan bien conectado, además, y con una vinculación familiar con Balmaseda” encarnaba “un activo” de valor incalculable al que “había que proporcionar los medios para que investigase asuntos clave, como, por ejemplo, quién era el fundador de la villa, pues en torno a esta figura solo se hacían copia pega o ciencia ficción”.

“Fechas de nacimiento y muerte, cursus honorum, linaje, motivaciones, ambiciones, fracasos...” se recogen de forma novedosa. En este sentido, la concesión de la carta puebla ha de leerse no en la clave local “de hoy, sino como un acontecimiento de política internacional: control del territorio en la frontera de los reinos de Castilla y Navarra y control de la fiscalidad en un punto clave para el comercio de Castilla con la Europa Atlántica”, analiza.

En los círculos de poder

Redescubrir a Lope Sánchez de Mena, “un ricohombre de una rama secundaria de la casa de Haro”, ha supuesto una labor detectivesca de “perseguir la sombra de un fantasma” a través de los escasos documentos que descansan en muy diferentes archivos y bibliotecas tras la ruina de los siglos”, confiesa Igor Santos Salazar a lo largo de más de 200 páginas.

El protagonista integró los “grupos dirigentes aristocráticos y los círculos de poder que gravitaban en torno a Alfonso VIII de Castilla” escribe el profesor de historia medieval en la universidad italiana de Trento. Aunque “lo mencionan fuentes “relativamente numerosas”, la información que contienen sobre sus relaciones familiares, condición económica y actividad política se caracterizan por su laconismo y todavía más excepcionales son los que describen su patrimonio personal y acción política en las tierras sometidas a su señorío”.

¿Por qué elevó el estatus de Balmaseda? Se trataba de un enclave “muy interesante desde el punto de vista geoestratégico” que multiplicaba las posibilidades de “captar rentas y dinamizar circuitos comerciales” por donde han transitado “calzadas y rutas desde la época romana”. La posición “relevante” de Lope “como prestamero y, sobre todo tenente, tuvieron que situarle ante una realidad muy dinámica, cuyas potencialidades políticas y económicas, reforzadas por su cercanía a los centros de poder representados por la corte itinerante de Alfonso VIII, entendió pronto”.

El Apunte

Temas sin abordar. El libro sobre el fundador de Balmaseda supone el debut editorial de Quitapesares, que continuará indagando en “temas clave que no se hayan estudiado”, siendo conscientes de que “la investigación original de calidad requiere tiempo”, por lo que Bingen Urquijo se plantea “un libro cada dos años o cada dos años y medio”.

Divulgación e inventario. Una comunidad de 150 lectores/suscriptores que cubran gastos de edición e impresión” posibilitaría “crear una masa crítica catalizadora de acciones”. También planea divulgar vía redes y “empezar un inventario patrimonial “con los medios de 2026”.

Y, la gran pregunta, ¿desde cuándo la villa es villa? Cabe recordar que el mercado medieval se instituyó en 1999 en el marco del 800 aniversario de la carta puebla. Sin embargo, muy posiblemente los fastos deberían haberse retrasado un año. El documento “se dice escrito en Castro Urdiales cuando se regocijaba la victoria que ganó el rey en las primeras semanas de enero de 1200 y quién mejor que Lope podría festejar una victoria militar en la que, si los diplomas no nos engañan, participó como uno de los nobles que acompañaron a Alfonso VIII en el cerco de Vitoria”. Un hito que “quiso plasmar por escrito cuando decidió fundar Balmaseda aquel mismo año”. El original en latín no se ha hallado y la traducción al castellano “en 1579 por Landeras Puente se conoce gracias a un manuscrito de Iturriza de 1790”.

“La fortuna”, pues, “nos ha sonreído porque nos permite marcar dos aniversarios redondos”, retoma el hilo Bingen Urquijo: en 2025 el libro salió de imprenta, “825 años después de la fundación de Balmaseda como villa” y este 2026 “se cumple el centenario de la publicación de la Historia de Valmaseda de Martín de los Heros”, de quien han tomado inspiración para el nombre Quitapesares. Así se llamaba la propiedad “a la que se retiraba a descansar y estudiar y en la que escribió” esta obra de referencia sobre la villa. De ahí el homenaje “por esa vinculación no solo como historia local, sino como historia general de España y de Europa y por su valor simbólico como patrimonio abandonado, tanto por sus pasados dueños particulares como los actuales públicos: resistió a las guerras y desastres del XIX pero no a la desidia e indiferencias de los siglos XX y XXI”.

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Antes de avanzar un paso más al lanzarse a publicar, el proyecto, todavía sin llamarse Quitapesares, fue “una colección familiar de objetos antiguos y obras de arte relacionadas con Balmaseda y Las Encartaciones” que llevan ampliando “durante unos diez años”.

Sobre Lope en concreto, “hemos comprado todos los libros originales que cita Igor en el capítulo Un hombre de pergamino y papel y sería bonito reunirlos algún día en una exposición”. “En línea con el exitoso proyecto de José María González, Peridis, –a quien dedicamos el libro–” en la Fundación de Santa María la Real de Aguilar de Campoo, hasta una ruina puede constituir una esperanza” que proteger y fuente de conocimiento.