Don Miguel, en su Bilbao natal
Durante los próximo días coinciden varios actos que recuerdan la figura del filósofo y escritor
Bilbao, con sus contrastes entre tradición y modernidad, marcó profundamente el pensamiento, el carácter y la obra literaria de Miguel de Unamuno. Su ciudad natal no solo fue el lugar que vio sus primeros pasos, sino también una fuente constante de inspiración y reflexión a lo largo de su vida.
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Pensador, filósofo, novelista y poeta bilbaino, de personalidad polémica y compleja, fue, ante todo, el escritor que más ha provocado y ha difundido el amor por Bilbao. Como cualquier pareja que se ama, la relación de la ciudad con Unamuno no siempre ha sido idílica. En la República le quitaron el título de Bilbaino Ilustre, pero en 1975, con la muerte de Franco, volvió a recuperarlo. Unamuno no perteneció a ningún partido porque, en sus propias palabras, “era un entero y no un partido”. De ahí que fuera siempre el heterodoxo de todos los partidos, y aun de todos los regímenes.
A pesar de que la vida de Unamuno lo llevó lejos de Bilbao, su vínculo con la ciudad nunca se rompió. Y el vínculo de la ciudad con el filósofo, tampoco. El Día de Unamuno se celebra en Bilbao cada 29 de septiembre desde el año 1999, en conmemoración del nacimiento del escritor en la calle Ronda de Bilbao. En la actualidad, además de la plaza que lleva su nombre, tiene dos bustos en la ciudad. Uno en la plaza de Unamuno, que es obra de Victorio Macho, y otro en el parque Bidarte, en Deusto.
Esta semana confluyen en Bilbao varios actos que planean sobre la figura del escritor y filósofo. Así, el jueves 9 de abril, en la Sociedad Bilbaina, a partir de las 19.00 horas, Luis García Jambrina presentará su novela policiaca El último caso de Unamuno en el marco del ciclo Crímenes en el Salón Francés.
Tras El primer caso de Unamuno, Luis García Jambrina continúa su saga de ficción histórica detectivesca sobre el escritor de la generación del 98 con El último caso de Unamuno, donde, de nuevo, don Miguel se convierte en investigador de crímenes por pura cuestión de principios.
Un día más tarde, el viernes 10 de abril, en la Biblioteca de Bidebarrieta, la catedrática de Historia María Jesús Cava ofrecerá a partir de las 19.00 horas una charla titulada Mujeres en las novelas de Unamuno. Personajes y arquetipos.
Concurso de ideas
Y el martes, 14 de abril, a las 12.00 en la Biblioteca Bidebarrieta, la Sociedad El Sitio y la Asociación Artística Vizcaina entregarán los premios y diplomas del Concurso de Ideas promovido para popularizar a Unamuno en Bilbao, coincidiendo con el 95 aniversario de la Proclamación de la Segunda República que Miguel de Unamuno pronunció desde el balcón del ayuntamiento de Salamanca.
Por unanimidad, han declarado ganadora la propuesta, firmada por Marino Montero, de habilitar un espacio permanente expositivo dedicado a la vida y obra de Unamuno, con especial referencia a su relación con Bilbao, que podría ser autónomo, al estilo de la Casa-Museo Unamuno de Salamanca, o la Casa Museo Unamuno de Fuerteventura, o integrado en la oferta de algún museo o espacio cultural de la villa.
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Sobre la mesa también han aparecido otras iniciativas con un tono más popular y cotidiano, pensadas para hacer que Unamuno esté presente en la calle, en el comercio y en la hostelería de Bilbao. Entre ellas, se han mencionado la creación de un pastel en su honor, un pintxo con su nombre, recuerdos turísticos vinculados a su figura, una ruta unamuniana, o incluso propuestas más simbólicas como rebautizar infraestructuras o reforzar su presencia en espacios públicos.
Miguel de Unamuno nació en la calle de Ronda de Bilbao. Sus padres eran Félix de Unamuno, un comerciante que había conseguido hacer una pequeña fortuna en México, y Salomé Jugo, sobrina de este, diecisiete años más joven y profundamente religiosa. Miguel fue el tercero de los seis hijos del matrimonio.
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El suceso que dejó más honda huella en su memoria fue el bombardeo de Bilbao, en 1874, según describiría el propio escritor en Paz en la guerra. Acababa de terminar sus estudios en el colegio y estaba a punto de ingresar en el Instituto Vizcaíno, que ocupaba lo que hoy es la Plaza de Miguel de Unamuno. Bilbao estaba sitiado por las tropas carlistas desde hacía meses. Muchos bilbainos prefirieron quedarse en la ciudad; entre ellos estaba su madre. Cuando comenzaron los bombardeos, la familia se refugió en la confitería de unos parientes.
A los 16 años, don Miguel decidió trasladarse a Madrid para estudiar Filosofía y Letras. Tras varios intentos fallidos, ganó las oposiciones a la cátedra de Lengua Griega de la Universidad de Salamanca, donde acabaría convirtiéndose en rector. Allí vivió hasta su muerte, con los paréntesis forzados o voluntarios de sus destierros, aunque también regresó en varias ocasiones a su Bilbao natal.
