En vagones específicos, fuera de horas punta y con correas cortas y bozal. Muchas capitales del Estado y de Europa permiten que los perros de más de ocho kilos viajen en sus metros, siempre cumpliendo una serie de determinadas condiciones. No ocurre lo mismo en Metro Bilbao, en cuyas líneas 1 y 2 las mascotas de mayor tamaño tienen vetado el acceso. David Fernández lidera en Bizkaia una iniciativa para terminar con esta situación "anómala" e "inconcebible", ya que sí pueden hacerlo, por ejemplo, en la línea 3 -gestionada por Euskotren-, Renfe Cercanías, el tranvía o el funicular de Artxanda. "Entendemos los miedos que puede generar este cambio pero son miedos irreales", advierte.

Junto a Iñaki Valentín y Pablo Muñoz, Rodríguez ha puesto en marcha una petición a través de change.org a la que se han adherido ya casi 18.000 personas y han recopilado 535 firmas en papel, en la que solicitan a Metro Bilbao que modifique su normativa para que los perros de más de ocho kilos también puedan viajar en el suburbano. En la capital vizcaina una de cada tres familias conviven con un perro, que consideran "uno más" pero no pueden viajar con él en las líneas 1 y 2 del metro si pesa más de ocho kilos, aunque sí en otros medios de transporte e incluso en la línea 3. "Hemos solicitado sin éxito por el momento a Metro Bilbao que modifique su normativa. También al Consorcio de Transportes de Bizkaia", ha explicado a las Juntas Generales de Bizkaia, donde ha solicitado a los partidos políticos "abandonar el inmovilismo" la reglamentación. "Es incomprensible que, mientras intentamos reducir el uso del transporte privado, una de cada tres familias no puedan desplazarse en transporte público".

Los responsables de la iniciativa han explicado que son muchos los metros, tanto en el Estado como en Europa, que permiten que estas mascotas viajen a bordo. En el de Barcelona, por ejemplo, que transporta cinco veces más personas que el de Bilbao; el de Madrid, que tiene un volumen de viajeros siete veces superior; Lisboa, Oporto, Bruselas, Viena, París, Berlín, Roma... "El perro va atado y controlado para garantizar la seguridad y la convivencia", han explicado. La obligatoriedad de llevarles con bozal y correa corta, el uso exclusivo de determinados vagones o la imposibilidad de viajar con ellos en hora punta son algunas de las condiciones que se establecen en ellos. "Cada metro tiene pequeñas modificaciones, como es lógico. En Europa, el 88% de las grandes capitales que cuentan con metro lo permiten", ha recordado. "Nadie entiende la motivación de Metro Bilbao para impedir el acceso de una de cada tres familias, que se nos sentimos discriminadas".

"Puppy no puede viajar en metro"

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Frente a una encuesta de Metro Bilbao en la que se reflejaba que el 27% de usuarios viajaría menos en el suburbano si se aceptaran perros grandes, Rodríguez ha señalado que en Madrid, al año siguiente de permitirlos, la cifra de viajeros aumentó un 7%, un 3% en Barcelona, un 7% en Granada y un 11% en Palma de Mallorca. "El transporte público lo financiamos todos, también las familias que tienen perros. Hay que buscar acuerdos para que convivamos", ha abogado. "Puppy, un icono internacional de Bilbao, es un west highland Terrier que en su edad adulta pesa entre 10 y 12 kilos; no podría viajar en las líneas 1 y 2 del metro. Euskadi, que quiere ser un destino pet friendly, ¿cómo puede permitir este desatino?".

Los tres impulsores de la iniciativa han admitido "entender" los miedos que puede generar entre la ciudadanía esta medida, pero han afirmado que se trata de miedos "irreales". En Madrid, han relatado, cada día son 316 los canes que utilizan el metro, "en una ciudad con muchos más perros que en Bilbao. "Nadie de los que tenemos perro nos dedicamos a pasearlos por el metro; es un medio de transporte que te lleva a otro sitio porque tienes que ir al veterinario, por ejemplo". Respecto a la ocupación de los vagones, han señalado que en esa misma ciudad no pueden introducir perros en el suburbano en hora punta. "Respeto a la seguridad, la limpieza o las alergias, la realidad nos muestra que en la línea 3 no está habiendo problemas de ese tipo. En otros metros viajan en vagones determinados, no están en su medio y no se dedican a orinar en cualquier esquina. Nadie dice que no pueda haber un accidente pero como te pueden vomitar al lado un sábado por la noche. Son cuestiones que están bastante testadas".