Una cruz referente en el paisaje en una montaña muy querida, es de esos lugares obligados para un montañero vasco. Por ejemplo, todos los clubes de montaña tienen alguna vez una salida a esta cima. Además, con eso de que hay sidrerías en la zona, pues miel sobre hojuelas. Su ascensión es bien bonita y las panorámicas que en poco tiempo llegas a ver sorprendentes, con esos valles accidentados y pequeños del interior de Gipuzkoa. En un año se cumplirá su Centenario.
Suma 730 m de desnivel y su ascensión, por norma, se realiza desde la ermita de Izaskun, donde al bajar se puede comer un pincho de tortilla en el caserío de enfrente con una buena sidra del lugar. La web Mendikat de mi colega Javi Urrutia nos dice como en el archivo municipal hay una cita de 1609 que dicta Usturre, que vendrá de la voz latina turris (torre), como también podemos ver en la bella población cercana Albistur.
El 1 de mayo de 1927 se inauguró la cruz de Uzturre y costó 2000 pesetas (12,02 €). Fue sufragada con aportaciones populares que promovió Patxi Txorti. Instalaron dos placas de mármol, una con versos dedicados por Emeterio Arrese. También la barandilla en el borde del abismo. Al año siguiente fijaron al suelo el buzón en su cota más alta. Y cayó la cruz la noche del 15 de febrero de 1941, reponiéndose inmediatamente. La de origen medía 6 metros de altura. La actual mide 10,50 m
Su constructor y donante fue el ingeniero y vecino de Tolosa Antonio Garmendia quién también hizo el tejado del refugio de Igaratza, en Aralar, en 1928, uno de los hoteles del origen del montañismo vasco. Al año siguiente, el 21 de enero, fallece el joven de 18 años Carlos Eduardo Enersen, hijo de un empresario noruego (antes los llamaban industriales) nacido en Tolosa, acompañado por Fernando Lasurtegi y Manuel Tolosa.
Veamos cómo lo contaba la octava revista Pyrenaica del año 1928 (página 29). Con doble sentimiento tenemos que registrar hoy la desgracia de uno de nuestros federados, trágicamente muerto en la montaña. Por respeto al dolor de sus familiares no se dijo en los primeros momentos toda la verdad respecto a la manera cómo ocurrió el fatal accidente. Se debía entonces suponer piadosamente que la muerte había llegado de manera fatal, sin que la importancia del muerto la hubiera llamado. Hoy creemos nuestro deber decir toda la verdad, para hacer una advertencia ejemplar los que no llevan al monte toda la prudencia y serenidad necesarias. La excursión al Uzturre por los caminos habituales carece en absoluto de peligro.; el federado Enersen quiso escalarlo por donde nadie lo había hecho y emprendió su camino cuyos riesgos quedaron dolorosamente comprobados. Para nosotros el acceso a nuestras dulces montañas, tan accesibles en general, no ha tenido nunca carácter heroico, antes bien son amables paseos que más despiertan en el ánimo sentimientos apacibles que exaltados. Lamentamos, por eso, que hayan quienes emprendan empresas que, sin poder cubrirles de gloria les pueden conducir a consecuencias fatales. Claro es que estas desgracias, que tan profundamente nos conmueven, no abaten nuestro ánimo hasta aconsejar a la juventud que se quede en su casa, como tampoco deseamos que nuestros más expertos y serenos montañeros no emprendan ascensiones que puedan ser un honor para ellos y para la Federación Prudencia no es pusilanimidad. Nuestro recuerdo conmovido para Eduardo Enersen y que su memoria nos sirva de doloroso ejemplo.
El 14 de agosto también de 1928, menos de siete meses después, el gipuzkoano Iñaki Elorza Echeberria fallece aquí también. La vía Fernando la hace el tolosarra Ramón Amondarain Otermin en homenaje a Fernando Ferreras (1969 / 13-08-2008 fallecido en el Pico Gallinero, Ordesa, era donostiarra, esquiador, pisó muchas montañas en los cinco continentes). Ha habido muchos accidentes en esta montaña. El 17 de marzo de 1946 se inauguró el mirador cubierto y la fuente Uzturre.
Otro tolosarra, Teodoro Agote Iraeta (1892-1982), primer marcador de senderos en los montes, socio 20 de Los Amigos de Aralar, miembro de los Vetustos, señaló dónde construir el refugio del monte Uzturre en 1940 y pico, las primeras señales montañeras las hizo allí mismo y también en Ernio, en esa fecha.
El histórico montañero tolosarra Sheve Peña me contaba en aquellas tertulias con aita y Jesús en su casa en Bilbao cómo subía al Uzturre con sus hermanos semanalmente desde niño. Era su entrenamiento esta cima que veía desde casa. Decía Sheve; Antes iban los jóvenes al Uzturre, ahora al Himalaya. Era una cita acertada porque muchos alpinistas vascos de aquella época se tiraron al monte extranjero sin hacer cumbres y pisar terreno en Euzkadi, aclimatándose a la cultura vasca del montañismo. Algunos ejemplos tengo, pero lógicamente no los vendo.