Hace unos días, una de las rampas mecánicas de Andikollano, accesos mecánicos que ayudan a aliviar el elevado desnivel existente en esta calle que une los barrios de Lutxana y Gurutzeta, sufrió un acto vandálico en el que los vándalos rompieron, de una pedrada, uno de los cristales de esta rampa. El cristal dañado ya se ha retirado de la rampa para, así, evitar males mayores. Ante estos hechos, desde el Ayuntamiento de Barakaldo, por seguridad, se decidió parar este acceso mecánico, puesto que los cristales laterales son un elemento esencial para el correcto y seguro funcionamiento de este equipamiento.

“Es absolutamente inaceptable que un acto vandálico como este deje fuera de servicio un acceso mecánico que utilizan cada día decenas de vecinos y vecinas para desplazarse entre barrios. No podemos permitir que el comportamiento irresponsable de unos pocos perjudique a toda la ciudadanía”, declaró Asier Umaran, edil de Servicios Municipales del Ayuntamiento de Barakaldo.

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Desde el mismo momento en el que el Consistorio fabril tuvo conocimiento de los daños en la rampa de Andikollano, se puso en contacto con la empresa encargada de hacer estos cristales para, a la mayor brevedad posible, tener un repuesto y, de esta manera, volver a poner en marcha este acceso mecánico. En este sentido, desde la empresa que hace estos cristales a medida se trasladó a la institución local barakaldarra que el plazo aproximado para la reposición de este cristal es de mes y medio.

El coste para las arcas municipales de poner un cristal nuevo ascenderá a 2.800 euros, un montante que saldrá del bolsillo de los y las barakaldarras. “Las rampas y ascensores urbanos son fundamentales para mejorar la accesibilidad de nuestra ciudad, especialmente para las personas mayores, quienes tienen problemas de movilidad o quienes se desplazan con carros o sillas infantiles. Por eso pedimos respeto hacia unos equipamientos que son de todos y todas”, concluyó Umaran.