La siderurgia de Bizkaia encara este curso con alerta máxima. José Jainaga, presidente de Sidenor, fue contundente este miércoles: “Humildemente, no tengo ni idea de qué va a pasar, pero casi seguro que no va a ser bueno. El año 2026 va a ser catastrófico”, sentenció.
El industrial advirtió de que, aunque el conflicto en el Golfo Pérsico dure poco, sus efectos se prolongarán durante meses, incluso años. La razón es clara: la energía supone una parte fundamental de los costes de producción y los recientes incrementos del gas natural y de la electricidad ya están tensando la cadena industrial. “Estamos viendo subidas que en cuatro días duplican el precio del gas. ¿Va a bajar? Quizá sí, quizá no. Ya vivimos algo parecido con la guerra de Ucrania, cuando los precios subieron de 80 a 250 euros y tuvimos que cubrirnos para no paralizar la producción”, explicó Jainaga.
Eliminar el 7 % del impuesto sobre la generación
El presidente de la compañía también puso el foco en la acción de los gobiernos europeos. Mientras Francia o Bélgica ya han adoptado medidas de apoyo a empresas y ciudadanos, España todavía no ha implementado soluciones suficientes. En su opinión, resulta urgente eliminar el 7 % del impuesto sobre la generación, revisar las tasas que han encarecido la factura de la luz tras el apagón y mantener los incentivos por emisiones de CO₂, que este año se han reducido de 300 a 244 millones.
“Estamos jugando al fútbol con gente que coge el balón con la mano”
Además, Jainaga subrayó que la industria europea compite en un mercado global desigual. “Estamos jugando al fútbol con gente que coge el balón con la mano”, ironizó, refiriéndose a los competidores asiáticos que operan sin las mismas exigencias medioambientales ni regulatorias que pesan sobre Europa. En este contexto, el presidente de Sidenor advirtió que los costes energéticos, la presión fiscal y la competencia internacional obligarán a las empresas a tomar decisiones estratégicas para mantener la producción y la competitividad.