Cuando suena la música en una competición de gimnasia rítmica, el murmullo de la grada se atenúa casi de forma automática y las miradas se concentran en el tapiz, donde una gimnasta dispone de poco más de noventa segundos para defender meses de entrenamiento en un deporte que apenas concede margen de error. Esa mezcla de precisión, tensión y vulnerabilidad forma parte del día a día de Xixili Taldea, un club nacido en Bermeo en 1993 que, con el paso de los años, ha ampliado su actividad hasta consolidar una presencia estable en la comarca de Busturialdea.

El actual presidente, Iñaki Arrazua, conoce bien esa atmósfera porque lleva una década vinculado a la entidad como padre y desde enero encabeza una junta completamente renovada. Asumir la presidencia, asegura, no estaba previsto, pero se produjo con la convicción de que el club necesitaba dar un nuevo impulso. “No estaba programado, pero había que dar un paso al frente para que el club siguiera”, afirma. La presidencia, explica, se ejerce de manera colectiva, apoyada en un equipo que ha asumido el reto con “muchísimas ganas” y con la intención de reforzar la organización interna y ganar visibilidad para un deporte que, a su juicio, no siempre recibe el reconocimiento proporcional al esfuerzo que exige.

La historia de Xixili se remonta a comienzos de los años noventa, cuando el bermeotarra Andrés Uriondo regresó a su localidad tras haber vivido de cerca la gimnasia rítmica a través de su hija, que llegó a competir en la élite nacional. Aquella experiencia desembocó en una exhibición que despertó el interés de numerosas familias y que terminó cristalizando en la fundación del club. En sus primeros años, la entidad no se limitó exclusivamente a la rítmica y llegó a combinar distintas actividades deportivas, ampliando progresivamente su radio de acción. Tras el fallecimiento de su impulsor, el proyecto atravesó una etapa delicada que logró superar gracias al compromiso de varias madres que asumieron la gestión y evitaron que la estructura se deshiciera.

Xixili reúne entre 140 y 150 gimnastas de entre 4 y 26 años, distribuidas entre las sedes de Bermeo y Gernika-Lumo

Tres décadas después, Xixili reúne entre 140 y 150 gimnastas de entre 4 y 26 años, distribuidas entre las sedes de Bermeo y Gernika-Lumo. La mayoría compite en deporte escolar, donde se concentra la base del proyecto. Ese grupo escolar cuenta con un equipo técnico propio, encabezado por Nahia Iriarte, que trabaja con las gimnastas más jóvenes en sus primeras etapas y acompaña su progresión antes de dar el salto a categorías superiores. A partir de ese recorrido formativo se articula el grupo federado, que representa el nivel más alto de la entidad y reúne en torno a una veintena de gimnastas. Dentro de ese bloque, el club mantiene presencia en categoría base y absoluta, lo que implica competir en el circuito estatal. En 2023, además, una de sus gimnastas se proclamó campeona de España. 

Paula Barceló durante un entrenamiento con las gimnastas. Xixili Taldea

Las deportistas no proceden únicamente de las dos sedes principales, sino también de municipios como Muxika, Mundaka, Sukarrieta o Murueta, lo que ha ido configurando un proyecto con identidad claramente comarcal y con una base social que trasciende el origen bermeotarra del nombre.

Exigencia y método

El rendimiento competitivo descansa en una estructura técnica que en los últimos años ha ganado solidez. Al frente del trabajo con las federadas está Paula Barceló, entrenadora principal incorporada en 2019. Nacida en Alicante, fue gimnasta en su infancia y, ya de adulta, orientó su carrera hacia la formación y la dirección técnica, llegando a ejercer también como jueza en competiciones, una experiencia que terminó conectándola con Euskadi a través del circuito competitivo y de una red de contactos que la puso en relación con Xixili cuando la entidad buscaba relevo técnico.

Desde entonces dirige a las gimnastas que compiten en el ámbito estatal, tanto en categoría base como en absoluto, en grupos donde conviven distintas edades unidas por el nivel y por el mismo grado de intensidad. Para Barceló, el orden de prioridades es claro: “Primero tenemos que estar seguras de que el trabajo está bien hecho; luego ya vendrá la clasificación”.

Gimnastas federadas base en un torneo nacional. Xixili Taldea

Esa exigencia se traduce en sesiones de entre tres y cuatro horas diarias, cuatro o cinco jornadas por semana, a las que se suman desplazamientos y competiciones en fines de semana. Pese a esa dedicación, la rítmica no es un deporte profesional en la mayoría de los casos. “Para que una gimnasta llegue a cobrar tiene que estar en el equipo nacional”, aclara Barceló, consciente de que el esfuerzo económico recae fundamentalmente en las familias y de que la continuidad depende, en buena medida, del compromiso que exista en casa.

En una disciplina donde la nota depende de la ejecución milimétrica y de la valoración de un jurado, la gestión emocional acaba siendo tan importante como la técnica. Barceló reconoce que cada gimnasta afronta la presión de manera distinta y que el margen entre el éxito y la frustración es estrecho, pero defiende el carácter que, a su juicio, distingue al club: “Nos gustan los ejercicios difíciles, somos valientes”.

Eventos propios

La actividad de Xixili se proyecta también en la organización de eventos propios que forman parte del calendario deportivo de la zona y que, en muchos casos, acumulan ya una larga trayectoria. A lo largo del año, el club asume jornadas de la Liga de Bizkaia y celebra exhibiciones internas en Navidad y a final de curso, entre ellas el Txikigym, que alcanza ya las 30 ediciones y que reúne a centenares de participantes prebenjamines. Este encuentro, centrado en las más pequeñas, se ha convertido en una de las herramientas fundamentales para cuidar la cantera y consolidar el vínculo de las familias con el club.

Este año, además, se celebrará la segunda edición del Torneo Xixili Escolar, otra cita orientada al trabajo de base y al fortalecimiento del deporte escolar. En octubre, por su parte, el Jai Alai de Gernika-Lumo acogerá la XXVII edición del Torneo Xixili, el principal escaparate competitivo de la entidad, que congrega a gimnastas federadas de distintos puntos del Estado.

Paula Barceló anima a una gimnasta antes de salir al tapiz. Xixili Taldea

La dimensión logística de estos encuentros exige una implicación constante de las familias, que asumen tareas de montaje, transporte y coordinación. Arrazua subraya que esa participación genera una red de relaciones poco habitual en otros deportes y destaca la empatía que se vive en las gradas. “Cuando una falla, la tristeza se comparte en toda la grada”, señala, convencido de que esa complicidad es uno de los valores más sólidos de la rítmica.

Desafíos

Entre los retos inmediatos, la nueva junta identifica la necesidad de garantizar entrenadoras cualificadas en un contexto con mayores exigencias formativas. La ubicación en Urdaibai, alejada de los principales núcleos urbanos, complica en ocasiones la captación de perfiles externos por cuestiones de movilidad, por lo que el club recurre con frecuencia a su propia cantera: actualmente son seis gimnastas quienes, fuera de sus horas de entrenamiento, asumen también tareas de formación con los grupos más jóvenes. 

A ello se suma el desafío económico que supone mantener y renovar el material técnico, especialmente los tapices, cuyo desgaste es constante debido al uso intensivo. El pasado año, la entidad pudo adquirir uno nuevo gracias al patrocinio de la empresa local Inpesca, un respaldo que la directiva considera determinante para sostener el nivel competitivo y por el que muestran un agradecimiento explícito.

Xixili Taldea afronta así una nueva etapa con una estructura asentada y con el reto de seguir creciendo sin perder su base. Entre entrenamientos diarios, desplazamientos y la organización de competiciones propias, este proyecto nacido en Bermeo convertido en referencia en Urdaibai continúa sosteniéndose en el trabajo técnico, la implicación de las familias y la capacidad de adaptarse a un deporte que exige constancia y precisión.