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Bizkaia ajusta su tempo a 2050 con la lección aprendida

El segundo cuarto de siglo servirá para asentar la madurez urbana alcanzada y reasentar el equilibrio y la identidad del territorio

Bizkaia pone proa a 2050DEIA

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Dicen que allá para el ecuador de este segundo cuarto de siglo XXI, para 2036, Bizkaia habrá ganado unos 25.000 habitantes gracias a la incorporación al censo de hombres y mujeres venidos de otras latitudes. Y dicen también que estos próximos veinticinco años serán esenciales para robustecer y, al mismo tiempo, rejuvenecer el equilibrio y la identidad territorial. En realidad son pronósticos cuya lectura entre líneas revela algunas de las lecciones aprendidas por las instituciones durante las últimas décadas. La principal tiene que ver con atender al retorno social asociado a cada inversión de dinero público y a apreciar el prestigio de este valor añadido en el diseño de políticas e iniciativas.

En definitiva, atender al rendimiento social de planes y proyectos que contribuyan a la cohesión y la coherencia que toda comunidad necesita para poder encarar el futuro siempre incierto; y hacerlo con los índices de prosperidad y de desarrollo humano que atesora en el presente. Por eso mismo, los escenarios futuros ya diseñados –y los que sean acordados en próximos años– deberán pasar por ese filtro invisible del bien común. La aplicación de este factor implicará que el catálogo de actuaciones sea más comedido. De hecho, durante las décadas venideras, no se volverá a hablar ya de la propagación del efecto Guggenheim a la comarca de Urdaibai después de que este proyecto haya sido descartado; y algo parecido está ocurriendo con las propuestas para instalar parques eólicosen numerosas zonas montañosas.

De escaparate a ecosistema

La cultura, en todas sus expresiones, parte en este segundo cuarto de siglo con un buen sustrato. Museos, festivales, memoria histórica, creación contemporánea, diseño y cultura popular han ido conformando una identidad resiliente que aspira a seguir prosperando. El hub audiovisual de Punta Zorrotza –con estudios en Orduña– es solo un ejemplo de una Bizkaia que también se ha presentado al mundo como plaza a tener en cuenta para eventos deportivos internacionales.

Donde sí se está cocinando el futuro de la generación energética es en el Puerto de Bilbao. Allí se está levantando una planta de producción de combustibles sintéticos (a cargo de Petronor) cuya primera fase podría estar operativa este mismo 2026. Será un paso clave en la transición energética de Bizkaia, un avance del que forma parte el Energy Intelligence Center (EIC), el nodo público-privado que ya trabaja para el desarrollo de un ecosistema tecnológico e industrial enfocado, precisamente, a esa transición energética hacia una economía descarbonizada.

Llegada del TAV

Porque más allá de conocer la fecha exacta de la llegada de la alta velocidad ferroviaria al centro de Bilbao –la última puesta sobre la mesa es 2033–, este ciclo temporal que ahora se abre al futuro será administrado para ajustar los tempos del conjunto de Bizkaia. No en vano, la famosa Y vasca aspira a favorecer un cambio más allá de la capital. “Hay otras ciudades en el entorno de capitales que se están convirtiendo en espacios de vida y actividad porque tienen a un paso la capital donde trabajan” gracias a ese modo de transporte, vaticina Fran Viñez, director general de Bilbao Ría 2000. La previsión es que cuando entre en funcionamiento haya 11 conexiones del botxo con Madrid. Aunque primero habrá que asistir al soterramiento de la estación de Abando, lo que generará “áreas de oportunidad para seguir tejiendo y construyendo el territorio social y económicamente”.

La concentración de inversiones acaparada en el eje metropolitano en décadas pasadas irá cerrando capítulos en los ejercicios venideros con la extensión del tranvía a Olabeaga –y luego a Zorrotzaurre–, las líneas 4 y 5 de metro –las obras para la primera empezarán en Rekalde en 2027, cuando se espera que la segunda llegue a Galdakao, y un par de años después a Usansolo– y el túnel bajo la Ría entre Ballonti (Portugalete) y Artaza (Leioa) que conectará ambas márgenes en cuatro minutos en 2032.

Recuperación e integración

  • Olabeaga y Punta Zorrotza. Es el barrio más marítimo de Bilbao y atesora una historia y un espacio “que tiene que incorporarse a la ciudad respetando la personalidad y la entidad dentro de un ámbito que está llamado a ser uno de los espacios más innovadores e importantes de la ciudad”. Y lo mismo ocurre en Punta Zorrotza. En ambos casos, ilustra Fran Viñez, director general de Bilbao Ría 2000, será ejecutada una intervención ferroviaria “que contribuirá a mejorar la calidad de vida de las personas y, además, una ordenación urbana para que los espacios queden bien incluidos en el barrio”.
  • Burtzeña y Zorrotzaurre. La totalidad del proyecto será abordado por Bilbao Ría 2000 con visión global y conjunta, “comunicándonos con Burtzeña y Zorrotzaurre, con una visión pegada a los barrios y a su realidad, pero apostando por la evolución y por el desarrollo social y económico del territorio”.

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Actuaciones todas estas que confirman que Bizkaia ha aprendido a redefinirse sin quedar atrapado en su pasado. En este proceso, la Ría está normalizando su papel como eje vertebrador de la vida metropolitana gracias a la visión compartida por los municipios ribereños para dar el impulso definitivo a esta arteria fluvial y, de paso, echar una mano en la cohesión social y económica. Los ríos Nerbioi-Ibaizabal, Galindo y Kadagua también confían en ayudar a estructurar este nuevo modelo, reforzando además la identidad metropolitana vinculada al agua y al paisaje fluvial.

El futuro de Bizkaia ya no será sinónimo de ruptura sino de continuidad consciente para el conjunto de un territorio que busca el equilibrio para que la metrópoli no se desborde. El mejor ejemplo de esta consideración ha quedado plasmado en el nuevo Plan Territorial Parcial (PTP) que fija cómo deberá ser ese crecimiento en los 35 municipios localizados en esa demarcación metropolitana. Txorierri será uno de los ejes fundamentales como motor de desarrollo tecnológico y empresarial; otro hace referencia a la integración urbana y la movilidad del binomio formado por Basauri y Galdakao; y otro a Meatzaldea, donde se promoverá la puesta en valor de suelos infrautilizados y la optimización de los recursos naturales. Y la Ría. La Ría como epicentro.